[OPINIÓN] El fracaso del PRD hidalguense

. Aquí se hizo evidente, por ejemplo, el desdén de Andrés Manuel López Obrador por las bases perredistas a la hora difícil. Consumado por la lucha nacional en defensa del petróleo y la economía popular, el ´Presidente Legítimo olvidó que es fundamental acompañar los procesos regionales, que es de donde, finalmente, parte el movimiento que encabeza. Contrariamente, continúa en apoyo sordo a José Guadarrama, a quien tiene como su “referente” del perredismo hidalguense. Vergonzoso error.

Por Luis Alberto Rodríguez / Desde Abajo

La elección a presidentes municipales asomó la descomposición interna del PRD. Los buenos candidatos que este partido presentó –emanados directamente de las bases, sin burocracia ni designación reservada-, se elevaron como los favoritos en sus municipios, aún por encima del aparato que presentó el PRI-Gobierno y sus alianzas de facto con otros institutos como el PAN, el PVEM o el Panal. Sin embargo, las traiciones internas operadas por Nueva Izquierda socavaron los empeños. Y tanto el partido Convergencia como el Partido del Trabajo, actuaron como poco menos que esquiroles, contra abanderamientos sociales con los cuales, supuestamente, ellos coinciden ideológicamente –aunque queda claro a cuantos intereses pragmáticos obedecen campañas.

Este fracaso de la izquierda electoral en Hidalgo, tuvo motivos claros: Por principio de cuentas, la convocatoria para la elección de candidatos fue realizada sólo con base en los intereses de Nueva Izquierda. Este grupo, es el único representado en el Consejo Estatal y por ende, sus integrantes formaron la Comisión de Candidaturas que determinó los municipios donde el perredismo reservaría nominaciones, en cuales otras iría en coalición y donde cancelaría su representación. Aún con las presiones internas de los bloques, NI impuso candidatos y canceló cualquier posibilidad de que la militancia decidiera sobre su propio partido, obedeciendo a puros intereses de grupo.

Por su parte, el registro interno estuvo sesgado por la apropiación de NI y de otras organizaciones como Izquierda Democrática Nacional (IDN) (Bejaranos) del Comité Técnico Electoral, desde donde actuaron de manera facciosa, estorbando los procesos, bloqueando información, “perdiendo” y alterando documentación valiosa, trabajando arbitrariamente y, lo peor, cobrando por esto hasta 8 mil pesos al mes.

Las representaciones nacionales de los bloques de real izquierda, agrupados en torno a Izquierda Unida (que llevó a Alejandro Encinas como candidato a la presidencia nacional de este partido), abandonó a su militancia. Por una parte, la falta de recursos económicos y la coyuntura por la decisión de la dirigencia del Comité Ejecutivo Nacional, propició que las y los candidatos con fuerza moral, compitieran a su suerte.

Inclusive en las elecciones internas, estos abanderados tuvieron que enfrentarse a un PRD infiltrado por el Gobierno del Estado, quien tuvo en NI, IDN y ADN a sus mercenarios. Repartieron despensas, compraron votos, se inventaron candidatos y accedieron a la guerra sucia contra los verdaderos precandidatos de izquierda, contra quienes elevaron una campaña que contó con el dinero y recursos del PRI.

Aquí se hizo evidente, por ejemplo, el desdén de Andrés Manuel López Obrador por las bases perredistas a la hora difícil. Consumado por la lucha nacional en defensa del petróleo y la economía popular, el ´Presidente Legítimo olvidó que es fundamental acompañar los procesos regionales, que es de donde, finalmente, parte el movimiento que encabeza. Contrariamente, continúa en apoyo sordo a José Guadarrama, a quien tiene como su “referente” del perredismo hidalguense. Vergonzoso error.

Aún con esto, se evidenció la desarticulación de la dirección estatal, la cual lleva cuatro meses trabajando débilmente. Faltó propaganda en tiempo; faltó logística y planeación; además de la grave desarticulación de las direcciones formales con la campaña y falta de estructura en los municipios-

¿Las consecuencias? El PRD ganó sólo 15 municipios, de los 24 que obtuvo hace tres años. Perdió importantísimas representaciones como las de Huejutla, Tulancingo e Ixmiquilpan, sin contar a los más representativos de su historia reciente como lo fue Tezontepec de Aldama y Tepatepec de Francisco I. Madero.

Por su puesto, todo esto se agudizó con la cínica elección de Estado, y la izquierda perdió. No obstante, está claro que el cisma perredista deja a flote a quienes sí abonan por la revolución democrática y socialista en Hidalgo, y quienes no son más que mercenarios oficiales.

Por cierto: Feliz cumpleaños al Partido Comunista Mexicano, a 89 años de su fundación.

luis@desdeabajo.org.mx
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