Huasteca, Hidalgo, militares

por Pablo Vargas González / desdeabajo

La declaración reciente del presidente Felipe Calderón entorno a que las fuerzas armadas “continuarán en el combate a la delincuencia organizada hasta el último día de su mandato, porque (el regreso a los cuarteles) sólo será oportuno cuando se refuercen y depuren las policías locales” (La Jornada, 20/08) causó gran revuelo en muchos círculos sociales del país. Señaló que serán “Los ciudadanos quienes decidirán con el nuevo presidente en 2012.

Lo anterior declaración se produce cuando el mismo Felipe Calderón ha planteado “diálogos” en que pide a lideres de partidos políticos opinen sobre su “guerra contra la delincuencia”, lo que implica que a cuatro años los resultados son más bien precarios puesto que no se ha abatido ni el crimen organizado y mucho menos se ha dado la seguridad a los mexicanos.

Es en este marco nacional como se deben discutir la repercusión del Ejército en las calles y de la tendencia a la militarización de la sociedad mexicana. En Hidalgo hay hechos que son de llamar la atención, las agresiones en un bar de Tula Hidalgo el pasado 22 de agosto en que falleció un civil, como “daños colaterales”. Pero hay más implicaciones que se relacionan con la vida y el orden social de comunidades hidalguenses.

La más reciente es la que hace el Frente Democrático Oriental de México “Emiliano Zapata”-FDOMEZ-, en que denuncia y a la vez solicita la intervención de la CNDH en la violación flagrante a los Derechos humanos. Los hechos son los siguientes:

Los días 11 y 12 de agosto del presente año, a las 4 de la mañana hubo sobrevuelos rasantes con luces apagadas sobre las comunidades de Chiliteco, Tepetzintla, del Municipio de Huautla, Hidalgo. El 14 de agosto repentinamente el ejército federal del 84 batallón de infantería instalaron un reten en el puente del Ixtle, Huaulta, Hidalgo.

Este mismo día los federales bloquearon la entrada de la comunidad organizada de Chiliteco, municipio de Huautla, Hidalgo, unos tres pelotones militares de manera intimidatoria rodearon a la comunidad e interrogaron violent5amente a la gente ¿que si no habían visto gente desconocida? Y un compañero les respondió que no, de manera agresiva el soldado respondió que no se hiciera pendejo que si había. Tomaron la comunidad. En la entrada donde instalaron el reten fue revisado minuciosamente la camioneta de la comunidad para después dejarlo pasar, el chofer les respondió no somos delincuente ni narcotraficantes, el compañero fue fotografiado por un civil desde el camión militar.

El 16 de agosto sobrevoló un elicoptero e las comunidades de Tohuaco II y Tohuaco Amatzintla del Municipio de Huautla, Hidalgo. Este hostigamiento no es aislado se viene intensificando, en julio pasado un militar «retirado» que se hacía pasar como vendedor de medicinas quiso quedarse por la fuerza en la comunidad de El Lindero, del mismo municipio cosa que no se le permitió. Días después realizamos una asamblea general de la comunidad organizada de Oxale, municipio de Huejutla de Reyes Hidalgo y llego un destacamento del ejército federal rodeando el pueblo e interrogando.

En la comunidad organizada de Chiliteco del municipio de Huautla, Hidalgo no ha estado gente extraña, los que estuvimos en ese lugar somos jóvenes estudiantes, maestros, profesionistas y el sector campesino los que integramos el Frente Nacional de Lucha por el Socialismo en una reunión ordinaria, considerando que esto es un derecho constitucional donde todo ciudadano tiene el derecho de asociación y de reunión, en tanto no puede ser molestada.

Al término de los trabajos se hizo una convivencia con la comunidad con música de banda, aclaramos que los compañeros asistentes de otros estados como Michoacán y Chiapas no son extraños porque siempre han estado presentes en las actividades del 15 y 16 de septiembre, así como otros eventos políticos-culturales y conmemorativos”.

Se responsabiliza a las autoridades locales de Hidalgo y a Así mismo al comandante del 84º batallón de infantería con sede en Huejutla de Reyes Hidalgo, de la represión contra las comunidades organizadas, así como de la integridad física y psicológica de los representantes y habitantes de las comunidades. Son estos hechos que están ocurriendo en el país, que la sociedad civil ha pedido enfáticamente la revisión de las estrategias de seguridad pública, la salida de militares de las calles y el respeto de los derechos civiles y el derecho a la seguridad personal de la población mexicana.

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