Los cacicazgos sí existen

¿De qué hablamos cuando hablamos de cacicazgos en Hidalgo? Es cierto que ya no todos son los omnipotentes a quienes candidatos al por mayor iban a ver, casi a pedir permiso, para ocupar un puesto de elección popular en la región que dominaban. Algunos herederos de esos tiempos defienden a capa y espada, con argumentos más endebles que mentiras, que el caciquismo en este Estado es una falacia, pues “hay democracia”. Bajo las palabras que pretenden justificar el autoritarismo, se esconde una realidad igualmente cruda. Cuando se habla de la persistencia de caciques en Hidalgo, se habla, por ejemplo, de los pequeños grandes mandamases que existen en las comunidades rurales que son capaces de decidir sobre el futuro y patrimonio de los que viven a su alrededor. Así, por “no ser humilde” una familia puede disgregarse a causa del despojo de ganado, tierras y demás bienes. Sobre de eso, nada o poco triunfa más allá de la simple voluntad. Lo de fondo, lo que nunca ha terminado, es que el poder que adquieren estos personajes es directamente otorgado, sí, por el partido de Estado: El PRI. Eso sí que no ha cambiado.

Comments

Comentarios

You may also like