Basquetbol mexicano: la crisis

por Alfonso Rivera / DESDE ABAJO

Comenzaré dando algunos antecedentes sobre la situación del deporte ráfaga en nuestro país.

En los Juegos Olímpicos de México en 1968, la selección mexicana de baloncesto obtuvo el sexto lugar de la competencia. En este tiempo, México era la segunda potencia del continente americano, detrás de Estados Unidos. Pero después de esto, los directivos llevaron a pique el basquetbol mexicano y el nivel disminuyó.

Desde 1988, cuando Julio Ortiz tomó el mando de la Federación Mexicana de Basquetbol (FMB), que provocó rupturas entre las federaciones estatales durante su gestión hasta 1992 y afectó al Circuito Mexicano de Basquetbol (CIMEBA), además de disminuir la difusión y apoyo al deporte en todo el país.

Para 1992, llegó a la FMB Jorge Touissant Beltrán, que se adueñó de este organismo, del cual fue dirigente por más de 10 años, además de tomar el mando del basquetbol a nivel americano. El CIMEBA revienta por culpa de la corrupción y el manejo de intereses, por lo que directivos comprometidos con el deporte crean la Liga Nacional de Basquetbol Profesional, pero ahora el problema se traslada a la pelea por el control de la FMB.

Cuando Ivar Sisniega estuvo al mando de la CONADE trató de hacer que no llegarán recursos a la FMB para que Toussaint no tuviera con qué seguir operando, pero a raíz de esto se da más divisionismo en el medio del baloncesto mexicano.

Así se ha mantenido la situación, con dos ligas, varias asociaciones que se quieren hacer cargo, peleas por el mando de las alianzas y federaciones que manejan el basquetbol, mala dirección técnica en la selección nacional, exceso de extranjeros en la liga, estos son algunos de los hechos que, aunque las autoridades del deporte nacional han tratado de erradicar, han sumido en una profunda y grave crisis al baloncesto mexicano, un deporte en el que nuestro país estaba entre los mejores del continente.

Para los Juegos Panamericanos de Guadalajara en este 2011, a celebrarse del 13 al 30 de Octubre, el basquetbol mexicano tiene muy pocas, casi nulas posibilidades de hacer un buen papel dentro del certamen. Tan solo en la Liga Nacional de Basquetbol Profesional, el 80{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} de los jugadores son de origen extranjero, por lo que se hace aún más difícil encontrar un buen cuadro que sea competitivo para pelear por un puesto en el podio de la justa panamericana.

Hay jugadores de gran prestigio, como Eduardo Nájera que están tratando de ayudar para que se conforme ese equipo competitivo que pueda dar pelea, más porque los juegos se desarrollarán en México y eso les dará una motivación extra. Esto debería ser un buen pretexto para que se arreglen los problemas del basquetbol nacional y pueda haber un avance, regresar a los primeros planos y dar una mayor difusión en el país, donde no es muy seguido el deporte y no tiene espacio en los medios, como hace algunos años si lo tuvo.

A pesar de que algunos equipos, como los Soles de Mexicali, que fueron subcampeones de la Liga de Clubes de la FIBA a nivel continental, han destacado a nivel internacional, no se ha tenido un real avance en el baloncesto profesional y esto ha provocado que se haya perdido en gran parte la afición al basquetbol mexicano, pues ahora se sigue el norteamericano y no hay nada de atención al de casa.

La solución está en manos de los directivos deportivos y de las autoridades judiciales, pues hasta los tribunales ha llegado este caso por el control del deporte ráfaga mexicano. Ojalá por el bien del baloncesto, que a nivel infantil y juvenil mantiene la participación y regularidad en sus competencias, se llegué a estos acuerdos y se pueda regir por una sola asociación, de manera transparente y que únicamente abarque al deporte, no a temas de pantalón largo que nada tienen que ver con lo que vemos en la cancha, pero afectan en gran medida al desarrollo de un deporte de mejor nivel.

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