México 2011: Otro año político

por Pablo Vargas González / DESDE ABAJO

La fragilidad de la democracia mexicana ha propiciado que todos los procesos políticos se diriman como afrentas, y como revanchas de contiendasprecedentes, lo que convierte a los comicios como disputas interminables pero que dejan una insatisfacción ciudadana y muestran carencia de construcción de ciudadanía, puesto que las elecciones siguen teniendo un déficit de institucionalidad y no hay una cultura cívica que los respalde.

Como el 2010, el año 2011 desde ya es objeto del análisis en función de la gran disputa política que será la elección presidencial del 2012. Luego de que mediante las alianzas el PAN y PRD lograron el triunfo en tres entidades: Oaxaca, Sinaloa y Puebla, ahora de manera ambiciosa y pragmática buscan nuevamente conquistar otras entidades que, de ganar sus candidatos, servirán para obtener importantes recursos económicos para la “madre de todas las batallas”, en 2012, además de diversos cargos públicos para sus huestes.

El calendario electoral 2011 en México, estará marcado por una menor actividad en comparación con las elecciones de 2010, sin embargo por la cercanía con el proceso presidencial, son de suma importancia. El cronograma electoral tendrá elecciones locales en seis estados, donde se juegan seis gubernaturas, 311 municipios y diputados: En Guerrero, 30 de enero, Baja California del Sur: 20 de Febrero; Hidalgo 3 de Julio; Estado de México 3 de julio; Nayarit 30 de Septiembre de 2011; Coahuila: último domingo de septiembre de 2011; Michoacán: segundo domingo de noviembre.

El estado de México es la entidad con el más grande padrón electoral del país: 10 millones 284 mil electores que representan 12.5 por ciento del nacional. Un solo dato muestra las dimensiones del voto mexiquense: Ecatepec y Netzahualcóyotl, dos de los municipios más poblados del país tienen un padrón de un millón 707 mil ciudadanos, lo que supera el que tienen 11 entidades (Aguascalientes, Campeche, Colima, Nayarit, Quintana Roo, Tlaxcala, Durango, Morelos, Querétaro, Tabasco y Yucatán) y equiparable al de otros 3 (Coahuila, Hidalgo y San Luis Potosí).

En el estado d México se enfocan las expectativas políticas ya que se reemplazará al delfín Enrique Peña Nieto, hasta el momento candidato indiscutible, pero ésta no será la única elección importante para el PRI. Por los vínculos y actividad de Humberto Moreira, candidato de unidad para dirigir el tricolor, los comicios de Coahuila serán fundamentales para el Revolucionario Institucional. La clave de esa elección es como se manejan los procedimientos del “nuevo PRI”, pues el principal aspirante a suceder al mandatario es su hermano Rubén.

En el estado de Guerrero, donde serán los primeros comicios a realizarse, en los próximos quince días, han aparecido signos y señales ominosas que obscurecen el panorama político nacional y local. Por una parte el recrudecimiento de asesinatos y de violencia delincuencial y por otra parte la violencia política entre grupos políticos, que en lugar de tener un compromiso cívico se deslindan de toda responsabilidad, que lo único que hacen es ahuyentar a los electores de las urnas.

El PAN y el PRD buscan detener la ola tricolor lanzada desde el 2006, en la que han generado estrategias de coalición en varios estados. Pero hoy se enfrentan a la necesidad de fortalecer su identidad y sus estructuras internas. Por lo que posiblemente solo se haga la alianza en Nayarit. El PRD se juega su capital político en cuatro entidades, tres de ellas gobiernan con resultados poco claros y bajo desempeño en crear políticas de izquierda (Michoacana, Guerrero y Baja California).

En Hidalgo, como resultado del cambio del calendario la disputa de 84 municipios se adelantó. En la entidad las contiendas municipales tienden a ser bastante competidas y generan gran efervescencia porque la población tiende a intervenir un poco más en la definición de sus autoridades más cercanas. Se hila un proceso más, con este será el cuarto al hilo en el estado, sin embargo, no se pude decir que haya un furor cívico, todo lo contrario, el desencanto y la frustración es lo que quedó del 2010.

Otro año de alharacas políticas pero sin que haya reformas electorales que permitan que los comicios transcurran con legalidad, limpieza y transparencia. Aun en un contexto de violencia y “guerra” contra la delincuencia, los gobiernos federal y local tienen la obligación de dar garantías para que los ciudadanos ejerzan sus derechos políticos.

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