Hidalgo: Senador sin verguenza

por Pablo Vargas González / DESDE ABAJO

Llegó al Senado de la República, sin sudar la camiseta y sin mover un solo dedo para ganar un voto, en un momento en que había una campaña mediática por acusaciones de un delito del orden común, y la posibilidad de concretar una orden de aprensión, pero en 2006 asciende a una de las magistraturas más grandes de la política, como Senador Francisco Xavier Berganza Escorza hoy nuevamente salta a otro partido, sin ningún pudor, en busca de otro cargo más.

En efecto, Francisco Xavier Berganza, también conocido como “el cantante” inició su trayectoria política cuando el PAN lo rescata del ámbito del entretenimiento, con canciones dedicadas a las jovencitas, y lo hace candidato a diputado federal en 1997 por el distrito de Tulancingo de Bravo, una serie de coincidencias y divisiones en el PRI, lo hacen el primer “opositor” que gana un cargo federal por mayoría.

A partir de ese periodo 1997-2000, en su inmersión en la política, con su nula participación en los asuntos públicos y de partidos, se convierte en un saltimbanqui, y desarrolla una secuencia de deslealtades políticas que lo muestran como un personaje sin compromiso con los electores.

En 1998 cuando se empieza a discutir una alianza para la gubernatura de Hidalgo entre el PAN y el PRD, para llevar al reconocido periodista Miguel Ángel Granados Chapa como candidato, Francisco Javier juega el papel de reventador de una posible coalición, desde luego con las conveniencias de los líderes locales y nacionales de ambos partidos. En la elección de 1999, el cantante apenas alcanza el tercer lugar, como candidato a gobernador por el PAN.

Pero cosas de la politiquería, después del descalabro electoral, en el mismo 1999, deja al partido que lo llevó a la política, se declara “diputado independiente” y se engancha, en la candidatura fallida del candidato presidencial del PRI, Francisco Labastida quién lo hace “Subcoordinador Adjunto de la campaña”, de ahí se explica porque fue derrotado en el 2000.

Al ser un convidado de piedra, intimidado frente a políticos de viejo cuño en el PRI, su presencia es más que meteórica, nunca tuvo una pertenencia, llegó en una coyuntura para sumar su imagen y el aparataje de apariencias inciertas, y de ese modo salió, sin que nadie lo notara.

De repente, años después, en 2003 aparece como Secretario general del comité nacional del Partido Convergencia, arropado por Dante Delgado, sin tener una mínima militancia y mucho menos de filiación de centro izquierda, se convierte en el presidente de este partido en Hidalgo, atropellando las trayectorias y derechos adquiridos por los militantes auténticos.

Su paso por Convergencia en Hidalgo solo deja inconformidades y divisiones entre las bases. En el proceso electoral del 2006 la candidatura al Senado le llega desde arriba, como un regalo. Con la campaña de Andrés Manuel López Obrador como candidato a la presidencia de la república con la coalición Por el Bien de Todos, incluyó a los partidos PRD, PT y Convergencia. El reparto cupular y amañado de los cargos principales hizo que le tocarán las candidaturas a dos políticos menos identificados con las posiciones de izquierda: José Guadarrama y Francisco Xavier.

La campaña electoral de 2006 fue impulsada por el “efecto” AMLO, que arrastró la votación en varios estados entre ellos Hidalgo donde obtuvo el primer lugar con el 40.7{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} a nivel estatal y con ello arrastró el triunfo de los dos senadores que poco aportaron. “El Cantante” nunca salió a hacer campaña”, al contrario posiblemente quito votos su candidatura por las denuncias penales en su contra.

De su labor como Senador poco se sabe en Hidalgo. Y poco se sabe porque no ha hecho mucho. De la información del Senado se observa que no tiene iintervenciones al pleno, es decir, no se ha parado a defender los intereses de los hidalguenses, tan solo de: septiembre de 2009 a enero de 2011: que cubren tres periodos ordinarios y tres recesos. Forma parte de la Comisión de Derechos Humanos y se sabe que cuando se eligió al presidente de la CNDH se “abstuvo” cuando estaba un candidato ejemplar como Emilio Álvarez Icaza.

En 2010 pretendió reventar la alianza opositora. Pero Convergencia no le hizo caso. Frustrado por no conseguir su objetivo hoy se embarca al PANAL, el cuarto partido al que brinca como cirquero, sin caerse. Por eso no creo que haya sentido “pena” como dijo en su renuncia, porque no tiene vergüenza.

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