Fernanda Lavalle: Tres años sin justicia

Funeral de Fernanda Lavalle. Foto Archivo

Tania Meza Escorza

El 20 de junio de 2010, la vicepresidenta de la asociación “Transgénero Hidalgo”, Fernanda Lavalle, fue encontrada amarrada, amordazada y con dos balazos en la cabeza. Aunque se desconoce la fecha exacta en que esta trabajadora sexual transgenérica fue víctima de este crimen de odio por transfobia, sus compañeras activistas la buscaban desde la noche del 16 de junio, cuando ella desapareció. Finalmente, su cadáver se encontró en los límites entre los municipios de Actopan y El Arenal.

El día de su funeral, la agencia de inhumaciones se negaba a publicar su nombre de mujer, pretendían a toda costa escribir en su obituario el nombre masculino porque así estaba registrado en el acta de defunción. Hidalgo no es la excepción respecto del vacío legal para las personas transexuales y transgénero que impera en casi todo el mundo. Al final, la presión de las y los integrantes de la sociedad civil consiguió que, si no en vida, al menos en la muerte Fernanda Lavalle fuera reconocida con el nombre y el apellido que ella eligió.

A pesar de las protestas de activistas (incluso en otros países) en las semanas posteriores, la Procuraduría General de Justicia del estado turnó el caso de Fernanda Lavalle a la mesa de robos y de ahí no se movió.

Un mes antes del crimen de odio por transfobia contra Fernanda, la Organización de la Sociedad Civil “Letra S. Sida, Cultura y Vida Cotidiana”, había presentado los resultados preliminares del informe “Crímenes de odio por homofobia México 1995-2008”, mismos que señalan cinco asesinatos de este tipo en el estado de Hidalgo, y que hasta ahora constituyen la única cifra que se tiene al respecto.

Pachuca, Tenango de Doria, Huichapan y Tepeji del Río son los municipios hidalguenses en donde se llevaron a cabo los crímenes de odio por homofobia encontrados por “Letra S” durante una exhaustiva revisión hemerográfica.

El primer crimen de odio por homofobia en territorio hidalguense aparece en este reporte con el número 112. Se llama José Abelardo. Fue asesinado en su oficina, con un arma de fuego, en abril de 1999 en Pachuca.

En seguida se presenta el asesinato de Agustín, con el número 113. Él fue ultimado brutalmente en su domicilio, con un arma blanca, cortado por el tronco y la caja toráxica, encontrado sin vísceras y con semen en el recto, en Pachuca en abril de 1999.

Con el número 138 aparece Leodegario. Encontrado en una brecha, asesinado por un amigo suyo en Tenango de Doria con arma blanca, ultrajado y con la cabeza casi desprendida a machetazos, en marzo de 2000.

Jorge de 39 años aparece en el reporte con el número 262. Su cuerpo fue hallado en un canal, luego de ser asesinado en Huichapan por dos empleados suyos, hermanos entre sí, en febrero de 2003. El último caso en Hidalgo se presenta con el número 617. Se trata de un hombre desconocido, quien murió apedreado para luego ser tirado en una brecha de Tepeji del Río, en julio de 2008.

Cuando a ellos se sumó Fernanda en 2010, la activista traía una historia de violencia transfóbica en la ciudad de Pachuca, que incluía a las autoridades de la Preparatoria número tres, quienes la echaron cuando ella y sus compañeras repartían condones y folletos informativos en la entrada del plantel, y luego se negaron a ofrecerle una disculpa pública, tal y como se los pidió la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo.

Junto con otras activistas de la comunidad “TTT” (transgénero, travesti, transexual), Fernanda había sido violentada por el personal de la gerencia de C&A, que tres meses antes de su asesinato la echó de sus instalaciones por pretender probarse ropa femenina.

La homofobia es el odio hacia las personas que profesan una preferencia sexual distinta a la heterosexual. Pero dicha preferencia no resulta ser lo más peligroso, sino la apariencia de tener una identidad sexual diferente a la establecida. La transfobia, es la aversión hacia quienes pertenecen a la comunidad TTT.

En el caso extremo de los crímenes por homofobia o transfobia, la vejación se incrementa cuando las autoridades consideran estos homicidios como “crímenes pasionales” en lugar de reconocerlos como asesinatos por odio, situación que constituye violencia institucional contra la población Lésbico Gay Bisexual Transgénero Transexual Transvesti Intersexual (LGBTTTI).

El botón de muestra de la situación anterior ocurrió hace dos semanas en Tepeji del Río, Hidalgo, cuando la abogada transexual Gari Gómez Bastida, quien fuera titular de la Unidad de Atención a la población LGBTTTI de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal, fue asesinada y abandonada en un paraje de Tepeji. La investigación estuvo a cargo de la PGR del DF, organismo para el que Gari trabajó durante 23 años, y aún así, la institución emitió un insultante boletín de prensa en donde en todo momento se refirió a Gari en masculino, y dijo que el asesinato de odio por transfobia que le quitó la vida, había sido “un crimen pasional”.

Así pues, luego del decreto del Día Estatal contra la Homofobia que el gobernador Olvera emitió el pasado 17 de mayo, uno de los primeros pasos que deben darse en materia de combate a la homofobia y a la transfobia, es el esclarecimiento del asesinato de Fernanda Lavalle, así como la documentación institucional de los crímenes de odio por orientación sexual e identidad de género en el estado de Hidalgo.

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