Aves azules y dragonas volando sobre el hundido parque McArthur o como llegué a los 53 años (1 de 2)

Candy says I’ve come to hate my body

And all that it requires in this world

Candy says I’d like to know completely

What others so discretely talk about

I’m gonna watch the blue birds fly over my shoulder

I’m gonna watch them pass me by

Maybe when I’m older

What do you think I’d see

If I could walk away from me

Candy says I hate the quiet places

That cause the smallest taste of what will be

Candy says I hate the big decisions

That cause endless revisions in my mind

I’m gonna watch the blue birds fly over my shoulder

I’m gonna watch them pass me by

Maybe when I’m older

What do you think I’d see

If I could walk away from me

(“Candy dice”. Lou Reed. Velvet Underground)

He cumplido 53 años con la fantasma de Candy Darling cantando en mis oídos el poema musical que le dedicó Lou Reed con la Velvet Underground: “ What would You think I’d see If I could walk away from me” (Que piensas que yo pudiera ver, si me pudiera alejar de mi”.

¿Qué hace la dócil Candy Darling, la musa martirizado por el patriarcado Warholiano, rondando mis pensamientos imposibles de escuchar en medio de los ecos de mis propias carcajadas de Gata de Cheshire, ante los berrinches de espantapájaros arcoiris homonormados por haber llevado la bandera del Arcoiris a Palacio Nacional con mi amiga Brenda ReyRey
y haberla ondeado con el Presidente de México, con mi puño izquierdo en alto y mi cabello alborotado?

No quiero una muerte como la de Candy, la de la Diva rodeada de compasión y algodones, flores y lavados públicos de conciencias del androcentrismo gay, el mismo cobarde que destruyó a Valerie Solanas, despedazada psíquica y simbólicamente con toda la maldita crueldad del clasista y exquisito patriarcado arcoiris.

No quiero esas tiernas aves azules que añoraba Candy en la suave balada de Reed, cuando mi cielo siempre está en atardecer plagado de dragonas furiosas, águilas indignadas y cuervas Gritando partiendo las nubes de la inercia.

Si una canción me define esa es “Burn” fe Deep Purple, la bruja estigmatizada que con un gesto (mental o política en mi caso), puede poner a arder a todo un sistema con un solo gesto.

Ya tengo 53 años, casi 20 más que los 35 que nos calcula como promedio de vida la sumisa y simuladora Organización de Estados Americanos. Dieciocho que duelen con el recuerdo de ausencias y diálogos imaginarios repletos de promesas a los fragmentos de la luna en las madrugadas.

No Candy querida, yo no soy Darling, soy de la estirpe de las voces llenas de cicatrices de Sylvia Rivera, Marsha P. Johnson y Agnes Torres.

Si el destino, quizás en una sobredosis de alucinógeno, me empujó un año mas, tendrá que registrar los excesos de la peor combinación que alguien de mi especie puede tener: Mujer, Transexual, Nativa del Asperger y para colmo de las más disfrutables venganzas, ser Géminis y Feminista.

No me interesa el fetichismo del Clasismo Académico que reduce la sabiduría de las Mujeres a una estratificacion patriarcal que legítima a la teoría, pero que borra con desprecio machista a la anciana sabía y consejera, que es la única explicación que puedo encontrar a mi bizarra longevidad.

Este año reventaré mis normalidades en estallidos de orgasmos y revoluciones, no dejaré pasar una sola invitación a rebelarme, con cualquier persona u hombre de plástico con baterías recargables, siempre y cuando sea de mi generación (Los dildos ni tienen edad ni Viagra), siempre y cuando las carcajadas vuelvan a ser contestarias.

Este año, querida Candy, te llevaré al catálogo de los miedos reducidos, ese que acompleta la desilusión de nuestra especie, y que purifica al nivel de angeles a las hormigas y a las hienas, incapaces de discriminarse por una honestidad salvaje.

Como tú, querida Candy, hubo un tiempo, cuando tú aún estabas viva dándote una caminata por el lado salvaje, y yo hacía lo mismo al irme de pinta al Parque Hundido a los 11 años cantando la versión de Donna Summer del “McArthur Park” , que tambien quería saber completamente de lo que les demás hablaban discretamente…

Ahora lo que me importa es que los demás sepan completamente lo que yo hablo sin discreción alguna.

A ti te decían Diva, a mí me dicen Rockstar.

… De alguna manera… ambas somos canciones…

“…Candy says I hate the big decisions

That cause endless revisions in my mind

I’m gonna watch the blue birds fly over my shoul. I’m gonna watch them pass me by

Maybe when I’m older…”

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