La PANDEMICA ACTITUD del Grupo Universidad

Las indicaciones del Gobierno Federal ante la contingencia que vivimos por la pandemia de COVID-19 son muy claras: “Quédate en casa”; sin embargo, el exceso de protagonismo por parte de algunos y algunas integrantes de la bancada de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) en el Congreso de Hidalgo ocasiona que se ponga en riesgo la salud de la población.

La Junta de Gobierno del Congreso del Estado de Hidalgo, en la que tienen representación todos los y las diputadas, crearon el Reglamento de Sesiones No Presenciales (Virtuales), en el cual se especifica que “tiene por objeto regular las condiciones generales para la realización de sesiones no presenciales, como una estrategia para continuar con la actividad legislativa, únicamente por el tiempo que dure la contingencia de salud actual”.

Sin embargo, el diputado Ricardo Raúl Baptista González, y las diputadas María Corina Martínez García y Doralicia Martínez Bautista, rechazaron está disposición argumentando que se están «violando sus derechos políticos» para sesionar.

Estos congresistas del grupo universidad no han tomado en cuenta que, para la realización de una sesión legislativa ordinaria, tendría que acudir el personal del Congreso.

Así, por ejemplo, en la asamblea donde se aprobó dicho reglamento para las sesiones virtuales se encontraron 12 personas, más 30 diputados y diputadas, cuando la emergencia del COVID-19 prohíbe la concentración de personas por el riesgo de contagio que conlleva.

O sea, tener sesiones presenciales está violando el derecho a la salud de todos ellos, según lo estipulado en el artículo 4 de la Constitución Política de México ¿Esto lo sabe el grupo legislativo de MORENA? Pues como ellos muchas veces han dicho, no hay nada por encima de la Carta Magna.

Quizá su negativa se debe a que no lograrán atinar en su trabajo sin la presencia de sus asesores.

Y aunque no fuera el caso, tanto el diputado Ricardo Baptista como la diputada Corina Martínez parece no están considerando su edad, pues el primero ya tiene 65 años, mientras que Martínez García cuenta con 63, y eso los posiciona dentro del sector poblacional vulnerable, según los criterios de la Secretaría de Salud.

Por está condición se supondría que serían los primeros en apoyar las sesiones virtuales y que les gustaría poner el ejemplo, desgraciadamente eso no sucedió.

Por lo que pareciera que, quienes aún pertenecen al Grupo Universidad, solo quieren llevar la contra, y no solo en el Pleno del Congreso, sino también al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, y al Consejo de Salud, pues a pesar de que el subsecretario de Salud, Hugo López – Gatell, todos los días a las 7 de la noche sale a decir exactamente lo mismo: “Por favor, quédense en casa, cuiden a los adultos mayores”, ellos siguen sin entenderlo.

DISCUSIONES ESTÉRILES

La diputada Doralicia Martínez aseguró que se están tomando las medidas de higiene adecuadas para contrarrestar el coronavirus; aunque también debería tomar en cuenta que las condiciones de cada persona son diferentes, y el hecho de que una persona, por diferentes circunstancias, se exponga puede ser un factor de riesgo para las demás.

Al final, fue la presidenta de la Junta de Gobierno, María Luisa Pérez Perusquia, quien subió a tribuna para poner orden, pues dijo, “si se quiere aprobar, apruébese, sino se quiere aprobar no se apruebe y entonces tendremos o no tendremos sesiones virtuales, dependiendo lo que este pleno determine, no entremos en conflictos.

«La Junta de Gobierno reitera su estricto compromiso de lo que se nos ha recomendado desde el Consejo de Salubridad General, así lo hemos hecho y así lo vamos a seguir haciendo. En este momento, lejos de discusiones estériles, lo que importa es la salud y la vida de todas las personas, contribuyamos desde donde estamos a no poner en riesgo la salud de las personas que trabajan en el Congreso”, dijo.

Y debe acercarse: no solo se arriesga la vida de quienes están empleados en el Congreso, sino también de las y los diputadas que están en una edad de riesgo.

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