El PROCESO que DESPENALIZÓ el ABORTO no tiene por qué ser IMPUGNADO


El proceso legislativo que despenalizó el aborto en Hidalgo no tiene por qué ser impugnado. Hacerlo, demostraría de sus promoventes un retrogradismo patético. Las y los diputados, trece en total, que no votaron el dictamen se quedaron sin sufragio por mero berrinche. Cuando el presidente de la mesa directiva del Congreso de Hidalgo, Ricardo Baptista González, preguntó al pleno si la iniciativa estaba discutida con suficiencia, la mayoría votó a favor. Después, solicitó el voto de la Cámara. En medio de todo eso, el infame panista Asael Hernández Cerón, avasallaba el micrófono, intentando ahogar las instrucciones de Baptista González. Mas, el pedido de votación ocurrió. Así quedó registrado en el video de la sesión. La secretaria de la mesa informó a la presidencia: fueron dieciséis votos a favor, todos de Morena, una abstención y trece legisladores y legisladoras que no quisieron votar. Argumentaron que había fallos en el procedimiento, pero nunca presentaron pruebas de que esto hubiera ocurrido. Además, resistirse a votar es muy distinto a que se les haya impedido.

Un día antes, se reunieron en conjunto las comisiones de Salud y de Justicia. Ambas, integradas por integrantes de los demás Partidos, no sólo de Regeneración Nacional.  Las reformas, pues, se dieron por válidas. Se cumplió el proceso. De inmediato, diversas personalidades políticas e instituciones felicitaron a Hidalgo por aprobar la interrupción legal del embarazo. Entre estas, el Instituto Nacional de las Mujeres y su titular Nadine Gasman; la presidenta de la Comisión de Igualdad de Género en el Senado de la República, Malú Micher; y hasta Amnistía Internacional. Por supuesto, todos los medios nacionales y varios internacionales lo destacaron. Por eso, porque con esto, el Estado hidalguense da ejemplo al país de respeto, garantía y avance en los derechos humanos de las mujeres. Quien quiera ir contra eso, es un oligofrénico fascista.

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