Cine

Desde hace algunos años, la Secretaría de Cultura a través del Instituto Mexicano de la Cinematografía ha buscado posicionar el 15 de agosto como el #DíaNacionaldelCineMexicano. Con resultados variantes en su difusión, impacto y alcance, lo cierto es que la fecha es el pretexto perfecto para analizar en perspectiva la coyuntura de la industria cinematográfica mexicana y ver sus vicios, virtudes y realidades.

Muchos artículos se podrán encontrar con un enfoque gubernamental, comparativo entre administraciones, con leyes y apoyos financieros, y con cifras de asistencias… pero, más allá de debates políticos y económicos, lo cierto es que el cine mexicano está vivo, muy vivo, y a diferencia de lo que muchos círculos de analistas quisieran aceptar, en una de las épocas más definitorias de su breve historia de apenas un siglo.

Hace un par de meses se difundió de manera ávida un artículo de un sitio de críticas acerca de lo que llamaban “la decadencia del cine mexicano”, aquejando dicha situación al exceso de comedias genéricas y ligeras, a la ausencia de originalidad y al uso excesivo de los mismos y limitados actores (palabras más, palabras menos).

Si bien algunos de los argumentos presentados tienen cierta validez, ¿es real tan dramática, catastrófica y definitoria sentencia? ¿De verdad está en plena decadencia el cine mexicano?

En la postura de quien esto escribe, la respuesta es un rotundo NO:

Hay muchos elementos que cuestionar en aquel artículo, y en especialistas, personas de la crítica y analistas de cine con la misma postura. Fundamentalmente, porque dicha visión del cine mexicano es pretenciosa, prejuiciosa y reduccionista:

Primeramente, porque presentar una visión de falsa superioridad moral despreciando el cine comercial habla más del crítico que del analizado: Si se usa la «alta cultura» para minimizar el consumo cultural promedio, entonces la primera no te ha servido de nada para hacerte mejor persona… pero vamos más allá del ad hominem y los propios traumas de quienes escribimos:

Pensar que el cine mexicano está en decadencia por el exceso de comedias, es algo que termina por prejuiciar e indirectamente refleja un gran clasismo, dado que TODAS las industrias cinematográficas nacionales de cada país (desde Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Asia, Latinoamérica, etc.), están plagadas de lo que despectivamente denominamos “comedias románticas insulsas” o “cine de acción descerebrado”: en EUA por ejemplo, por cada P.T. Anderson, Scorsese, Day Lewis, etc. Hay montones de Bay, Sandler y Avengers… y la existencia de estos últimos no hace menor la obra de lo primeros (tal vez todo lo contrario); mientras que los aportes al cine de estos mismos no deberían hacernos sentir mal por desconectarnos del mundo y la rutina y disfrutar un buen momento viendo una película de los segundos.

El otro punto fundamental para argumentar la dichosa decadencia, ha sido el contenido clasista y discriminatorio del cine mexicano comercial de la actualidad, sobre todo haciendo énfasis en la aporofobia y la misoginia…

Toda industria del entretenimiento termina siendo un reflejo interdependiente de su sociedad y viceversa. El mensaje en el Cine, la TV, la Música, son una consecuencia del nivel de prejuicio y conservadurismo, de la desigualdad y descomposición social y por supuesto, de la polarización política…  No se puede negar que la perpetuación de dichos estereotipos es un común en los guiones de las producciones más taquilleras de los últimos años, pero (además de que, otra vez, también es un estándar en el cine internacional) lo cierto, es que en todas las épocas de la industria mexicana las obras maestras han tenido que surgir de entre un mar de intrascendencias o tramas burdas que reflejan lo peor de la sociedad.

Pero no solo es el estándar de producciones: una revisión contemporánea de muchísimos de los clásicos de la época dorada del cine mexicano podría mostrar lo mal que, en lo general, han envejecido sus tramas, la criminalización y estereotipo clasista de sus villanos, la misoginia normalizada en sus parejas, o el conservadurismo social como moraleja…  y eso ha estado ahí y no ha cambiado, sin importar si el protagonista es Pedro Infante u Omar Chaparro, María Félix o Martha Higareda, Cantinflas o Eugenio Derbez… la calidad histriónica puede ser muy diferente y discutible, pero la construcción, representación y perfil de sus caracteres, sigue siendo prácticamente el mismo que representa los tópicos de entretenimiento de una sociedad doble moralista, clasista y racista como la mexicana.

Otro argumento ha sido la falta de originalidad en el cine mexicano… de eso ni siquiera vamos a hablar, dado que basta revisar la cartelera comercial internacional para darnos cuenta de que está llena de remakes, secuelas y productos descaradamente nostálgicos (no importa cuándo leas esto)…

Finalmente, y todavía más importante: formarse una opinión del cine mexicano pensando que las carteleras comerciales son el único reflejo del cine que se hace en una nación (nuevamente, es un problema que “aqueja” a todas las industrias de cine de cada país), sería no solo reduccionista, sino francamente ridículo….

Tal vez sea mi arbitraria visión posmoderna y generacional, pero ésta parece estar muy, muy cerca de ser una nueva gran época de oro del cine mexicano: siempre habrá “comedias ligeras, insulsas y ridículas”, pero allá, en la independencia, hay quien aún defiende el cine de autoría y el arte en la cinematografía: en esta década hay grandísimas obras mayores nacionales, un extenso reconocimiento internacional, y principalmente, una nueva generación de directores y directoras absolutamente brillantes, que va más allá de los «tres grandes» directores mexicanos en Hollywood, y que tiene todo el potencial para llevar al cine mexicano a terrenos superlativos:

Amat Escalante ha alcanzado un nivel artístico y narrativo que recuerda a Tarkovsky; Sebastián Hoffman ha perfeccionado sus historias complejas y hasta torcidas en el thriller y el drama; Michel Franco y Alonso Ruizpalacios han dado una profundidad enorme a los relatos cotidianos; Tatiana Huezo pinta para ser la mejor directora documental del país; Isaac Ezban, Jorge Michel Grau e Issa López crearon respectivamente las mejores y más originales películas de ciencia ficción y terror mexicanas en muchos años… esos son solo algunos nombres en una pléyade de grandísimos talentos mexicanos que existen hoy en día en la dirección.

Así que nada de decadencias: ésta es una época brillante para el cine mexicano como arte y una lo suficientemente redituable como industria… los males de las películas comerciales mexicanas no son diferentes a las del cine internacional, y obedecen más a un problema de normalización de la discriminación, que de contenido artístico. El problema, como siempre en la industria mexicana, sigue siendo la distribución y el alcance, no la calidad.

Así que no caigamos en tendencias pseudointelectuales y hagamos a un lado aquellas voces con falsa superioridad moral que no entienden que el cine, además de arte, es (para bien o para mal) también industria:

Porque al final, más allá del séptimo arte, sino en el arte mexicano en general: si tú crees que ésta es una época de decadencia y de mala calidad, es simplemente porque no estás buscando correctamente: el talento no sabe de fronteras, y en México, cada día surgen artistas brillantes capaces de crear obras de clase mundial…

Cyrille Martin es un aclamado cineasta francés que en los últimos tiempos ha enfrentado el acoso del sistema político español por haber publicado un documental que siembra razonadas dudas acerca de la manera en cómo se trataron judicial, política y mediáticamente, los atentados a los trenes de Madrid, España, del 11 de marzo de 2004, conocidos como los “atentados del 11-M”.

La obra de Martín cuestiona si Jamal Zougam, ciudadano marroquí condenado a más de 40 años de prisión por el asesinato de 191 personas por su presunta participación en los atentados, es realmente culpable o se trata de un chivo expiatorio, parte de una estrategia de criminalización del Islam en Europa.

A quince años del terrible caso, Martín presenta un paralelismo entre la condena a Jamal Zougam y la del capitán Alfred Dreyfus, condenado por traición en Francia a finales del siglo XIX, sin pruebas y como parte de una campaña anti-judía.

“Un nuevo Dreyfus: Jamal Zougam ¿chivo expiatorio del 11M?”, es el título del revelador documental de Cyrille Martín que, según testimonia, arroja luz sobre el entramado de la alta política para pasar por culpable a ciudadanos de países, casi todos musulmanes, que están bajo la mira de los grandes capitales.

A propósito, conversé con él para tener, de sus palabras, la visión del clima de Islamofobia y fascismo que hoy soporta Europa, el mundo, y las razones de esto. Sirva este texto para mover la solidaridad global con Cyrille y los millones de seres humanos que están siendo criminalizados por sus creencias o sus obras.

Alberto: Parece que Europa enfrenta un fortalecimiento de la derecha nacionalista ¿Qué opinas al respecto?

Cyrille: Este fenómeno no es ninguna sorpresa dado la crisis económica que empeora desde hace varias décadas. Es muy conocido que la gran crisis de los años 20-30 creó un clima muy favorable para las extremas derechas en toda Europa. Lo que es menos conocido, aunque los historiadores lo hayan probado de forma irrefutable, es que esas extremas derechas recibieron el apoyo del gran capital en su acenso al poder. Al gran capital le venía mejor que el enfado de la gente afectada por la crisis económica fuera canalizado hacia chivos expiatorios, judíos por ejemplo, que hacia los que controlaban la economía.

Hay que evitar a toda costa que la historia se repita, esta vez con la minoría musulmana. Uno de los elementos que motivan la hostilidad hacia ella es la idea que el islam los convertiría en terroristas en potencia. Yo hice este documental para contradecir este razonamiento, demostrando que en un caso importante, dado que el atentado de Madrid es el peor que haya sufrido Europa, un musulmán es injustamente condenado y encarcelado, y que a través de él, se acusa al islam falsamente.

Alberto: ¿Consideras que la Islamofobia es un clima generalizado en Europa?

Cyrille: No diría que es generalizado dado que no afecta a la mayoría de la población, aunque esta opinión este incrementando. Lo que más me preocupa acerca de la islamofobia, es que puede desencadenar consecuencias muy graves por el hecho de que se mezcla con otro fenómeno cuyo origen es completamente diferente, es decir el rechazo que existe hacia la población de origen extranjera motivado por otras razones que esta religión. Este asunto es complejo y no se puede decidir quiénes son los buenos y quienes son los malos, como lo hacen desgraciadamente la mayoría de los que abordan el tema. Es muy importante tomar en cuenta el punto de vista de todos a los que concierne esta situación. De esta manera podemos intentar desactivar las reacciones en cadena que nos amenazan, en esta época de incremento de los actos terroristas atribuidos (a veces falsamente como lo hemos visto) a musulmanes.

Nunca he vivido en uno de esos barrios donde se concentra la población de origen inmigrada, pero he ido durante 4 años a un instituto de uno de esos barrios llamados “conflictivos”. El rechazo que he podido constatar, por parte de franceses autóctonos, hacia los de origen inmigrados, se debía en general al hecho de que estaban hartos de una actitud que se podría llamar “bad boy”, mas común en esta población, y no tenia nada que ver con su religión musulmana. Esta actitud y esta mentalidad “bad boy” tienen sus propios códigos de vestimenta, de lenguaje y de comportamiento, que se caracterizan por la agresividad, y en las cuales la “rabia” y el “odio” casi se consideran como virtudes. Una de las razones principales por las cuales esta mentalidad se ha difundido en este entorno social (muy afectado por el paro y la pobreza), es que desde el punto de vista de los mas jóvenes, el modelo del delincuente es, a final de cuentas, preferible al del trabajador honesto, que vive con mas dificultades económicas. Obviamente no quiero decir que la mayoría elija la delincuencia. Los hombres de negocios que dirigen las televisiones y las radios han promovido cínicamente este modelo, popularizando el gangsta rap por ejemplo, un estilo muy arraigado en Francia.

Otro factor legitima este modelo, a través de un discurso muy corriente que presenta Francia, como irremediablemente deshonesto con la gente de origen extranjera. A groso modo, este discurso resume la historia del país a la única colonización que, sin querer minimizarla, es un capítulo entre otros en la historia humana, donde sobresale la explotación del hombre por el hombre según todas las modalidades. Sin embargo hace falta no olvidar que existieron en esta historia momentos mas alentadores y mas fieles al lema “Libertad, Igualdad, Fraternidad” (revolución francesa, revoluciones de 1848, Comuna de París, Frente Popular de 1936, Consejo Nacional de la Resistencia, Mayo del 68), y que otros momentos como estos todavía pueden repetirse.

Volviendo al asunto de la islamofobia, me parece que cada vez hay mas confusión en los debates, en el sentido de que, se atribuyen al islam problemáticas cuyos orígenes están en realidad en otras partes. Dicho esto, en algunos asuntos, como el estatuto de las mujeres, puede haber convergencia entre la actitud “bad boy” y un islam tradicional, que es él que se encuentra en las zonas rurales de África del norte, de donde vienen la mayoría de los inmigrados económicos (dado que los patrones franceses preferían reclutar en esas zonas mas que en las zonas urbanas, potencialmente mas politizadas). Hay que tener en cuenta también que un lenguaje conteniendo referencias a la religión puede ser el resultado de una voluntad de corresponder al estereotipo del mafioso tal y como se difunde en el cine, mas bien que a una adhesión real a dicha religión.

Alberto: En tu documental abordas temas como la manipulación mediática ¿Cual crees que es el papel de los medios de comunicación con relación a la población islámica y los refugiados?

Cyrille: En efecto se puede considerar en ambos casos que el tratamiento mediático es manipulador, pero según modalidades muy distintas:

Sobre los musulmanes, en mi documental se puede ver que casi ningún medio de comunicación ha hecho el trabajo básico de comprobación de los hechos, aunque las audiencias del juicio demuestran claramente que Jamal Zougam es inocente, a pesar de la sentencia del juez. Es mentira por omisión, en el sentido que la mayoría de los españoles cree que Zougam es culpable por el mero hecho de que todavía no han visto las imágenes de los momentos claves del juicio, silenciados por los medios de comunicación. Han fallado en su papel de cuarto poder, el de controlar los tres otros. De esta manera participan en avalar el cliché, que se instala poco a poco en las mentes, según el cual el islam lleva periódicamente al terrorismo. En un orden de ideas similar, me llama mucho la atención que haya tan poco cuestionamiento sobre el papel que puede haber tenido el captagon, mas conocida como droga de los soldados de daesh, en los atentados de esos últimos años. Esta pregunta es de gran importancia porque se trata de saber si su fanatismo se debe a un adoctrinamiento estrictamente religioso, o mas bien a esta droga, que les hace perder el contacto con la realidad y los vuelve manipulables y sanguinarios, como los testigos del Bataclan lo sugieren. Por cierto, es lamentable que los terroristas sean sistemáticamente matados, a veces varios días después de los hechos, porque impide que la Justicia los interrogue para aclarar este tipo de preguntas.

Sobre los refugiados, los medios de comunicación han hecho una cobertura muy pormenorizada de la recién “crisis migratoria”. Cabe preguntarse cuales son las razones de tal cobertura mediática. ¿Se debe a un impulso espontaneo de solidaridad por parte de los equipos de periodistas? ¿O las empresas transnacionales que poseen los medios de comunicación tienen algún tipo de interés en llamar la atención sobre este tema? Esta claro que manifestar solidaridad con la gente que corre peligro esta bien, pero cabe superar las emociones y analizar fríamente el impacto que tiene esta campaña mediática sobre el espectador X, cuyas condiciones de vida son cada vez mas precarias en estos tiempos de crisis económica. Es probable que vea al refugiado como alguien que atraviesa una experiencia difícil, y a la vez como un competente potencial en el mercado de trabajo, en el cual hay cada vez menos empleos, y donde el refugiado aceptará, sin lugar a dudas, condiciones de trabajo mas duras que las suyas. Este es el punto de vista que explicaba recientemente el famoso director británico Ken Loach, acerca de la forma de percibir a los inmigrados baltos en las zonas agrícolas de su país. Tal vez las organizaciones, cuyo apoyo a los refugiados se refleja en los medios de comunicación, deberían preguntarse por qué se interesan en ellas. ¿Por altruismo desinteresado? ¿O se trata de una maniobra cuya meta real es convencer al espectador X de que esas organizaciones actúan en contra de su interés personal, y disuadirlo de votar para los partidos que muestran solidaridad con los emigrantes?

Alberto: ¿Qué se puede hacer para combatir los males de la islamofobia y la manipulación mediática?

Cyrille: Para atacar esos problemas desde la raíz, hay que mejorar la integración de la población de origen inmigrante. Y esta integración, que implica el sentimiento de encontrar un sitio en la sociedad, siempre se ha logrado a través del mundo laboral. Esa es la razón principal por la cual en Francia las distintas olas de emigración lograron integrarse hasta el momento en que apareció el paro masivo, en los años 70. La buena noticia es que la escasez de empleos no es irremediable, porque hay que ser conscientes de que uno de los objetivos de nuestros gobiernos es, en realidad, de mantener una tasa de paro suficientemente alta, lo cual evidentemente no pueden confesar si quieren ganar elecciones una y otra vez. Esto es sencillamente la ley de la oferta y la demanda : en el mercado laboral, la oligarquía necesita que los empleos sean escasos para que los candidatos acepten cada vez mas sacrificios en sus condiciones de trabajo. Esto también es conocido como chantaje del empleo, que impide a los empleados negociar aumentos salariales.

De esta manera el capital ha podido multiplicar sus ganancias a costa de los salarios, transfiriendo en unas décadas una docena de puntos del PNB de los salarios hacia el capital en Francia. La escuela neo liberal expresa con medias palabras esta estrategia mediante el acrónimo inglés N.A.I.R.U, o sea “Tasa de Paro que No Acelera la Inflación”. Si se prefiere el lenguaje marxista, se hablará del “ejército de reserva industrial”. Así que el paro masivo no es ninguna fatalidad sino una opción social no explicitada, y varias estrategias han sido propuestas para superarlo. Personalmente, me convence menos la opción de la renta universal que la del reparto del tiempo laboral (por ejemplo mediante la semana laboral de 4 días sin baja de salario, dado que ya no harían falta cotizaciones para el paro, ni habría chantaje del empleo y entonces se podrían negociar aumentos salariales), dejando de lado la opción ilusoria y contaminante del gran crecimiento económico.

Cabe notar que si los sindicatos patronales franceses hacen declaraciones tan favorables a la inmigración, es porque tienen interés pecuniario en mantener una fuerte competencia en el mercado laboral, y no porque tienen fe en las success stories y los cuentos de hadas de unos informáticos inmigrados en la Sillicon Valley. En resumen, la superación del paro masivo permitiría cumplir dos metas : una, mejorar las condiciones de vida de las clases populares en general y las inmigradas en particular, y, dos, mejorar su integración, reduciendo las tensiones que mencionaba anteriormente.

Alberto: Al respecto, ¿qué se puede hacer desde el arte?

Cyrille: El arte puede servir a que se tome consciencia del punto de vista de otras personas, del contexto en el cual vive y piensa. Pero cuidado, porque como en el caso de los medios de comunicación, puede también servir para manipular.

Alberto: Para finalizar, ¿qué papel tiene el sionismo israelí sobre el clima de islamofobia que se vive en el mundo?

Cyrille: No creo que el sionismo israelí sea al origen de este clima, pero es evidente que el gobierno israelí actual tiene interés en que se difunda la islamofobia, porque puede atraer simpatía hacia el poderoso pero pequeño estado israelí, rodeado por sus grandes vecinos musulmanes. El conflicto palestino- israelí es un factor que empeora las tensiones con los musulmanes. Pero, aunque el estado israelí no hubiese sido fundado, creo que estas tensiones existirían por la sencilla razón de que una de las estrategias más viejas y eficaces para conservar el poder es la de “divide y vencerás”, que implica que una población sea dividida según un criterio u otro.

– “As always, you don’t get it…”

– “You know me: I just talk… you know, I just talk”


En algún momento cumbre de Lord of Chaos (Åkerlund, 2018), los dos protagonistas mencionan dichas frases. Cada una resume perfectamente su forma personal de ver y entender su propio movimiento y legado: el que terminaría por condenar sus vidas y encumbrar su historia, pero que también los convertiría en el prime time del circo mediático de la mass media, y el chivo expiatorio de la sociedad conservadora de la Europa de finales del siglo XX.

En medio de guerras de declaraciones, polémica y rechazo por parte de todos los involucrados, en este 2019 finalmente llegó a América Lords of Chaos, el filme que buscaba retratar el que probablemente sea el capítulo más oscuro e infame de la historia del Metal, el ascenso del Black Metal en el norte de Europa y todos los crímenes a su alrededor.

La historia llega de la mano de Jonas Åkerlund, un director no tan lejano a este movimiento contracultural (fue baterista de los pioneros y míticos Bathory como por 5 minutos… pero bueno, algo es algo) y con cierto reconocimiento en la industria musical debido a sus videoclips de artistas pop, logró liberar un proyecto que tenía años atorado debido a problemas de derechos…

No obstante, nadie con tantito conocimiento de la extrema historia del Inner Circle podía esperar que este proyecto llegara a buen puerto: desde que en 1998 apareció el libro Lords of Chaos: The Bloody Rise of the Satanic Metal Underground, sus autores, Michael Moynihan y Didrik Søderlind no han estado ausentes de críticas por parte de los protagonistas de los hechos: interpretaciones libres, falta de corroboración de hechos, incapacidad para cotejar versiones, y por supuesto, un enorme prejuicio y deseo de obtener ingresos económicos, los llevaron a relatar de la manera más morbosa y polémica una historia que ya era lo suficientemente infame.

El caso de Inner Circle evidenció y hasta hoy lo sigue haciendo, un claro ejemplo de que lo que Donald Trump popularizara en 2015 y 2016 como Fake News y Posverdad,  y dejara claro que éstas habían estado presentes desde hacía mucho en la sociedad y en las formas periodísticas, y que, para desgracia de muchos círculos rojos malinchistas / pequeñoburgueses que han intentado delimitar esta falla comunicacional a los países subdesarrollados, es un fenómeno mediático presente en prácticamente todas las sociedades occidentales capitalistas.

Los actos de Varg Vikernes siempre fueron el perfecto chivo expiatorio de un estado primermundista conservador que solía tener la religión como parte de su identidad como nación. Por lo que se convirtió en el drama favorito de la sociedad del norte de Europa de finales de siglo que se regodeaba despreciando a sus jóvenes y sus contraculturas con propaganda en plena y descarada apología del Statu Quo.

Por ende, un escrito que desde su creación original se jactaba de ser una investigación objetiva, pero que prácticamente rayaba en la ficción, difícilmente iba a poder reivindicarse como un postulado medianamente serio, parcial y no tendencioso al ser convertido en una descafeinada película hollywoodense…

La lucha por los derechos del filme se terminó cuando Åkerlund fue capaz de convencer a los padres de Øystein Aarseth (dueños de todos los derechos del legado de Euronymous), de llevar la adaptación al cine… por lo que, sin importar que cada uno del resto de los involucrados estuviera en contra (y por ende negara permisos de imagen y música al proyecto), el director noruego fue capaz de consolidar una lucrativa idea concebida 10 años atrás…

Åkerlund tiene las tablas suficientes para lograr una increíble puesta en escena (apoyada en el ambiente fantástico digno de cuento de hadas de los escenarios naturales de Europa del norte) y su trabajo de dirección es notable. Además de ello (y a pesar de las críticas por su elección), la actuación de Rory Culkin como Aarseth es buena… pero, sobre todo, cabe destacar la buena representación de la historia de Per “Dead” Ohlin , la cual – aunque para los no iniciados pudiera parecer exagerado y dramatizado – es un fiel retrato de la perturbada mente del mítico vocalista (precisamente, todas las secuencias de la relación entre ambos músicos es la parte mejor lograda del filme).

Sin embargo, hoy podemos entender por qué los padres de Øystein dieron su permiso: hay elementos exagerados lejanos a los hechos (Euronymous nunca participó en ninguna quema de iglesias), y la historia (contada a través de un lamentable guion que en su primera mitad es, francamente, de pena ajena y digno de la saga “not another teen movie”) ha sido procesada para ser digerida por las masas, al grado de convertir a Euronymous en un anti héroe moderno y sensible (tipo Edward Cullen); y de inventarle una historia de amor y redención con la que cualquier adolescente rebelde de la posmodernidad pueda identificarse… 

Hasta ahí, uno podría dejar en un empate lo bueno y lo malo del filme… Sin embargo, es aquí donde comienzan los verdaderos problemas de Lords of Chaos como reflejo de una subcultura… al final de ésta no puedes evitar tener la sensación de que, o Åkerlund es un genio maquiavélico, o un verdadero incompetente para comunicar ideas: es claro que este producto cuenta con el apoyo de la familia Aarseth puesto que es obvia la intención de reivindicarlo; sin embargo, el director, en dicha incapacidad o cinismo, termina retratando al Inner Circle – aquellos “monstruos” que los medios escandinavos afirmaban que descompusieron la «perfecta» sociedad noruega; o  aquellos “transgresores” que sirvieron como guía para una generación de jóvenes abandonados por esa «perfecta» sociedad y que encontraron en el lado oscuro su salvación – simple y llanamente como un grupo de post-adolescentes enojados de clase acomodada, sin fundamento alguno de todo su pensamiento e ideología (y tal vez ésta fue la verdadera razón del porqué no querían que saliera esta película).

Åkerlund falla en “reivindicar” a Euronymous, y de cierta forma, le termina dando la razón a Vikernes en sus pensamientos acerca del líder de Mayhem: Øystein era revolucionario en la técnica de ejecución de la guitarra, pero como persona, queda retratado como un doble moralista que hablaba demasiado y que nunca creyó realmente en su propia rebeldía.

Por otro lado, Vikernes (liberado de la cárcel hace 10 años y desde entonces convertido en YouTuber), no ha dejado de hablar desde hace mucho de la película (que afirma no haber visto, pero que no deja de comentar a detalle): clama que, al igual que el libro, está plagada de mentiras… pero lo cierto, es que, si de verdad no ha visto Lords of Chaos, debería hacerlo: a pesar de que también es claro el intento del director por criticar al líder de Burzum (comenzando con un casting malogrado de un actor que no tiene absolutamente nada que ver con Varg en ningún aspecto, así como la ridiculización del personaje en toda la primera mitad del filme), paulatinamente termina elevando la figura de Varg través de su trama: Vikernes creía en su movimiento, no era una pose, su música, imagen y acciones las hacía “mejor y más grandes que los demás” (como afirman en algún momento del filme) y odiaba que Euronymous usara la ideología del círculo como algo banal y comercial… a pesar de hacer todo lo posible para hacerlo ver como un ser despreciable, va a ser más fácil para mucha gente joven en etapa de rebeldía ante la vida, sentir empatía por la visión, principios e ideología innegociable e inquebrantable de Varg, que por el doble moralismo hipócrita de Aarseth…

Icónica imagen de Varg Vikernes (1994), al escuchar su sentencia de culpabilidad, condenándolo a 21 años de prisión.

Si consideramos Lords of Chaos como mera ficción cinematográfica de fines comerciales, podría pasar como un filme decente, porque ciertamente, sí es muy entretenido (aunque nunca llega a más) … si su único pecado fueran las licencias dramáticas, el guion pueril y la historia de amor inventada para fines hollywoodenes (Varg afirma que Euronymous era gay no asumido), tampoco sería un gran problema… inclusive, la exhibición de las leyendas del Black Metal como meros post-adolescentes burgueses berrinchudos, puede ser cruda y difícil de digerir y aceptar para las legiones de Blackers Trves que amamos el subgénero, pero eso, ciertamente, tampoco es el problema…

La visión de Åkerlund falla en romantizar a Euronymous; falla en ser objetiva; falla en presentarle al mundo un movimiento contracultural… Pero sobre todo, falla en su intento por condenar a su antagonista desde el discurso implícito de que “las historias contra el sistema siempre terminan mal y en tragedia”, lo cual, solo logrará que los outsiders más extremistas y fascistas, derivados de la anomia social capitalista, sigan convirtiendo en héroes y mártires a personajes igual de extremistas y fascistas como Vikernes, y dándoles elementos para elevarse como víctimas del sistema, encontrando una justificación en ello para desatar el odio y la discriminación (lo cual ya está sucediendo: basta darse una vuelta por los comentarios en redes y portales especializados en el género que hacen reseña del filme)…

En resumen (y a pesar de un vano intento por corregirlo en su escena final) Lords of Chaos falla por ser meramente otro objeto que hace apología del Statu Quo conservador y la “tragedia” consecuente de ir en contra de la corriente principal y la sociedad establecida… justo cuando ésta era la historia perfecta para representar absolutamente todo lo contrario: que aún existen personas y movimientos que – a pesar de todas las consecuencias, todas las mentiras, y la estigmatización social – siguen estando listas para ver el mundo arder… justo como, hace 26 años, lo hiciera una pequeña iglesia de madera en Fantoft, Noruega…

Como cada año, presentamos lo que consideramos el cine esencial que vimos durante 2018, tanto en la cartelera mexicana, plataformas digitales, y en foros alternativos independientes.

Debido a que no utilizamos los mismos cánones para evaluar propuestas de mero entretenimiento y aquellas que buscan un enfoque más crítico, artístico o ideológico, solíamos dividir los filmes en dos categorías: Blockbusters cine de autor… sin embargo, la consolidación de las plataformas digitales como nuevo paradigma de distribución , ha provocado que este año sea muy, muy difícil categorizar mucho cine en estos dos rubros: el cambio ha generado que el cine “de autor” tenga capacidad de alcanzar audiencias masivas; así como que muchos grandes estudios apuesten por una diversificación artística y mayor profundidad del mensaje en el cine de entretenimiento.

Por ello, este año hay un cambio significativo: todavía tres listas, pero esta vez categorizadas de la siguiente manera:

* El cine de grandes audiencias: cine de alcance comercial, el cual, gracias a grandes estudios, distribuidoras o plataformas digitales internacionales, alcanza un público masivo… y aunque busca principalmente entretener, también tiene propuestas de corte independiente, de autor o de mayor profundidad artística y de mensaje; pero en general, es cine promocionado de forma masiva y de más fácil acceso.

* El «otro» cine: aunque tenga cierto nivel de comercialidad, está hecho con fines más profundos, artísticos, estéticos o ideológicos; cuyo alcance es más limitado y muchas veces independiente, delimitado a circuitos menos comerciales y no siempre con reconocimiento en la temporada de premios.

* Series de Televisión: de manera general, algunas recomendaciones de los mejores títulos que vimos en la TV.

No pensemos demasiado en la categorización: lo importante es que, ya sea por sus fines artísticos o de entretenimiento, dentro de ambas listas encontrarán grandes recomendaciones.

Como siempre, este texto está libre de Spoilers, pero NO respondemos por los videos, ni comentarios en los mismos, que acompañan la descripción de cada película.

Finalmente, debido al caos absoluto que representan las fechas de estreno a nivel mundial, van a encontrar aquí películas de 2018, de 2017, más algunas que apenas llegarán a México en los primeros meses de 2019; por lo que también los invitamos a leer nuestro post de “El cine esencial de 2017”, donde encontrarán recomendaciones de algunas otras películas que tal vez pudieron ver apenas en este 2018 o que leerán en otras listas.

Y también, como cada año, ¡gracias por leer esto!

El cine de grandes audiencias:

12. Spiderman: Into the Spider-Verse
Peter Ramsey, Robert Persichetti Jr. & Rodney Rothman | Estados Unidos

Un técnicamente impecable trabajo de animación es el pretexto para introducir al gran público a Miles Morales, el “otro” Spiderman, y de paso, crear una de las más entrañables películas de superhéroes que se han hecho, creando un espectáculo visual y de entretenimiento completo con una gran historia, y respetando a los fans mas geeks del noveno arte… muchas voces la han calificado como la mejor película de superhéroes del año, la mejor de Marvel, y la mejor de Spiderman… hay pocos argumentos en contra de las dos primeras afirmaciones, pero en mi opinión, la saga de Raimi sigue siendo insuperable, aunque sin duda, es mucho mejor que toda la fase tres del MCU.

11. The Favourite
Yorgos Lanthimos | Reino Unido

Tal vez la película más moderada (y «menos buena») de Lanthimos, no obstante, no deja de tener momentos de crudeza tan característicos de su cine, donde cada vez deja más palpable un estilo personal. Además de ello, es probablemente su película donde más juega con el manejo de cámara… el cast es impresionante, con Rachel Weisz y Emma Stone dando ambas una de las mejores interpretaciones de su carrera… sin embargo, quien se roba la película, es Olivia Colman como la Reina Anna, un papel que bien puede valerle el Oscar.

10. Blockers
Kay Cannon | Estados Unidos

Uno no imaginaría que una producción insulsa con Leslie Mann y John Cena como protagonistas, podría estar entre lo mejor de cine… pero lo cierto es que Blockers es probablemente la mejor comedia del año: no solo por su irreverencia y su humor simplón, sino porque es un hito en el género: Kay Cannon (escritora de la genial e infravalorada Pitch Perfect) fue capaz de crear una comedia sobre el despertar sexual adolescente, que es ideal para esta coyuntura: sin estereotipos, sin discriminación, sin misoginia, sin la vulgaridad “sandleresca” de este tipo de producciones (aunque sí con un momento del típico humor gringo sobre traseros), sin discursos, pero con un gran mensaje entre relaciones parentales e hijas adolescentes, y, aun así, muy, muy divertida… toda una guía para escribir comedia para estos nuevos tiempos de inclusión.

9. Darkest Hour (2017)
Joe Wright | Inglaterra

Llegando tarde a México, en este top de 2018 aparece una gran joya del 2017: la película que le dio un Oscar a mejor actor a Gary Oldman, y queda claro el porqué: reseñando un momento crucial en la vida política de Inglaterra, Darkest Hourcaptura perfectamente el modelo propagandista que Churchill supo explotar, y la fuerza discursiva que le permitió mantener el poder, aun cuando todo indicaba que estaba perdido para él y su país… aunque no deja de ser una alegoría nacionalista inglesa, Darkest Hour es un gran drama histórico, y una de las mejores películas británicas que se han hecho en mucho tiempo.

8. Isle of Dogs
Wes Anderson | Estados Unidos

La nueva película animada de Wes Anderson es simplemente una joya: no solo por la altísima calidad de animación stop-motion, por su soberbio cast de voces lleno de estrellas, o por una puesta en escena perfectamente estructurada, sino principalmente, por su entrañable historia, a la que todo aquel que haya vivido y entendido el amor por una mascota, le será simplemente imposible resistirse. Aun sin ser perfecta (la película tropieza un poco en su resolución final), es uno de los mejores momentos de la filmografía del director hípster por excelencia.

7. Annihilation
Alex Garland | Inglaterra

Cuatro años después de la increíble Ex-Machina, Alex Garland regresa para refrendar que es uno de los grandes talentos emergentes para el cine de Ciencia Ficción. El británico entiende perfectamente la esencia del género, y nuevamente entrega un filme brillante, donde la premisa de una expedición de tintes apocalípticos, desata los miedos, la locura y la oscuridad en su gran cast femenino. Tan surrealista como dramática y aterradora, pero siempre teniendo como principal protagonista una trama y guion cargados de existencialismo. La mejor película de Ciencia Ficción del año. 

6. BlacKkKlansman
Spike Lee | Estados Unidos

A pesar de lo fantásticas que pueden llegar a ser las tramas en el cine, a veces la realidad puede ser aún más extraña: basada en una bizarrísima historia real, Spike Lee entrega esta comedia negra para reafirmarse como el principal realizador de cine afroamericano, y expone nuevamente que, a pesar de los más de 40 años de distancia, muy poco ha cambiado en el corazón de una nación cuyo fundamentalismo siempre está latente, esperando aflorar a la menor provocación… Y para comprobarlo, Lee le da al filme un poderoso epílogo que muestra que medio siglo no ha sido suficiente para abrir nuestras mentes.

5. A Quiet Place
John Krasinski | Estados Unidos

A Quite Place le bastaron 5 minutos, no solo para tener una poderosísima escena, sino también para establecer lo que la audiencia estaba por vivir durante los siguientes 90 minutos: una constante, incómoda y a la vez atrapante tensión que en cualquier momento iba explotar. Una sencilla pero muy efectiva premisa (que hasta donde yo recuerdo nunca había sido explotada), es la base para que John Krasinski creara una joya combinada de suspenso, terror y drama familiar, casi ausente de diálogos y llena de momentos verdaderamente angustiantes que contagiaban a cualquiera que estuviera en una sala de cine. 

4. Hereditary
Ari Aster | Estados Unidos

A pesar de que en este conteo aparecerán otras películas de horror, lo cierto es que ninguna fue tan cercanamente aterradora como Hereditary. Una premisa ya vista dentro del género, pero perfectamente dirigida, desarrollada y ambientada, con un plot-twist cuya impactante escena cumbre quedará dentro de los grandes momentos del cine de Terror… y sobre todo, una brutal y perturbadora interpretación de dolor, locura, miedo y desesperación por parte de Toni Collette y la debutante en cine Milly Shapiro… Toda una increíble combinación de elementos tan bien realizados, que hacen que hasta pasemos por alto un final (entre lo brillante y lo prosaico) que ha dividio a audiencias y crítica por igual… pero a pesar de esto, Hereditary es, sin lugar a dudas, una de las mejores películas de terror de esta década.

3. Vice
Adam McKay | Estados Unidos

Tras la imprescindible “The Big Short”, Adam McKay entrega otro filme cuasi documental sobre el ascenso al poder de uno de los personajes más oscuros de la política estadounidense, y principal responsable de una de las guerras más infames de este siglo. No solo la habilidad de McKay para contar historias le permite recorrer 30 años de ignominia política con un ritmo que jamás decae, sino que además es capaz de hacerlo a través de una comedia tan negra como el capítulo histórico que cuenta… Al igual que su anterior trabajo, el reparto es formidable, encabezado por un sorprendente Christian Bale, quien, es prácticamente un hecho, ganará el Oscar de esta edición.

2. Suspiria
Luca Guadagnino | EUA / Italia

Confieso que yo fui de los que puso el grito en el cielo cuando me enteré que alguien iba a cometer la osadía de hacer un Remake de Suspiria: obra fundamental y de culto, que, a pesar de ser relativamente «desconocida» por las masas, es una de las películas más importantes de la historia del terror (una blasfemia casi tan grande como cuando Gus Van Sant rehízo Psicosis)… pero, oh, lo siento: que Argento perdone mi atrevimiento, pero de verdad me conquistó esta nueva Suspiria: Es una dignísima revisión que, si bien no alcanza la genialidad de la obra maestra original, sí es una de las mejores películas de este año… El trabajo de Argento es una joya visual del cine de arte de terror que definió el Giallo con su paleta de colores saturada y una genialidad auditiva gracias a la banda sonora de los maestros del rock progresivo Goblin… este remake también lo es en ambos aspectos, aunque en diferente estilo: visualmente más onírica y surrealista, y con un gran Soundtrack a cargo de Thom Yorke… si bien el contexto político que Guadagnino añade a esta versión da una nueva dimensión a la historia, éste también termina siendo su mayor debilidad, al sentirse un tanto sobrado (sobre todo en su innecesario epílogo)… Sin embargo, pocas veces un remake (y más de una obra tan fundamental) es capaz de mantener la calidad de su material original… mención aparte (y como ya es costumbre cada que aparece), para la soberbia y camaleónica Tilda Swinton: cada película suya sube el nivel interpretativo (aquí en un triple papel), y deja claro que es probablemente la mejor (y tristemente más infravalorada) actriz de este siglo.

1. Roma
Alfonso Cuarón | México

No nos vamos a ver muy originales, pero, se veía venir la primera posición… ésta fue la película por la cual decidimos cambiar el formato de este top anual: Roma es técnicamente un blockbuster: es cine masivo, que busca grandes audiencias y grandes galardones (la prueba está en los innumerables  premios que ha cosechado, culminado con la friolera de 10 nominaciones a los Oscar, incluyendo todas la principales categorías donde podía aplicar)… pero, a pesar de una distribución masiva vía Netflix , a pesar de que aparece en prácticamente todas las listas de lo mejor del año del séptimo arte, Roma es cine de autor en su estado más puro, y NO está buscando «entretener»: está buscando contar una historia, una muy sencilla, muy cotidiana, con la que casi cualquiera con tantita empatía y reconocimiento de su propia vida diaria en la sociedad mexicana, pudiera relacionarse o conectarse… y hacerlo de la manera más inmaculada y hermosa posible. 

Resulta muy curioso, que una de las obras máximas del “neorrealismo” italiano sea Roma: Ciudad Abierta de Roberto Rossellini, y que sea otra Roma, la que, 70 años después, vuelva a representar dicho movimiento… porque la fuerza e impacto de Roma no reside en su nivel de entretenimiento: ya ha quedado claro que, quien busca exclusivamente eso en el cine (y no tiene nada de malo hacerlo), NO lo va a encontrar aquí… la fuerza de este filme reside en representar, a partir de una historia cotidiana, un signo de su tiempo… Roma es muchas, muchas cosas: es el reflejo de un México que se ha ido en su representación visual, pero que sigue aquí en su conciencia de clase. Representa un nostálgico entorno metropolitano que ha cambiado, mientras que fuera de éste, en muy poco puede encontrarse una diferencia… Roma es un retrato del oxímoron de la idiosincrasia mexicana: no es la victimización, ni la romantización, ni tampoco la apología de la clase trabajadora, sino un retrato de la normalización de la desigualdad y el significado de las relaciones sociales, donde somos capaces de sentir parte de nuestra familia a alguien que inconscientemente no creemos que «valga lo mismo» que nosotros… Es el relato de un acontecimiento negro en un México (cuya historia está plagado de ellos), y la historia de las mujeres que no son libres de sentirse como se les dé la gana ante sus propias vidas y vicisitudes, porque tienen un lugar social que no deben abandonar. 

Por si no fuera suficiente, Roma es también una clase maestra cine: aun cuando no lo comparta, puedo llegar a entender aquellas voces que “se aburrieron”… pero carecen de argumentos aquellas que dicen que NO es una buena película: es un filme soberbio en su puesta en escena, su dirección de arte, su montaje, su manejo de cámara, su precisión técnica, su edición de sonido, su magistral ambientación… cada detalle técnico es uno de los momentos más brillantes de quien ya era el mejor entrenado de los tres grandes directores mexicanos de la actualidad… aún menos razón tienen quienes critican las actuaciones, pues la interpretación no es solo lograr momentos extremos, sino también lo es la capacidad de transmitir un sentimiento de forma sutil y controlada… lo de Yalitzia Aparicio es brutal, porque logra presentar una gama de emociones felices, cotidianas, angustiantes y trágicas; y hacerlo a través de expresiones con un sentimiento “contenido” bajo el cual, han sido educadas la mujeres indígenas en las metrópolis, cuya posición les exige ser “invisibles”… proyectar dicha sutileza, represión e invisibilidad, es muchísimo más difícil que la «estridencia».

Roma es, en breve, una obra maestra: la mejor y más personal película de Alfonso Cuarón. Técnicamente perfecta, artísticamente sublime, emotiva hasta las lágrimas, una carta de amor a la infancia del autor y, de paso, a nuestra idiosincrasia y nuestras costumbres antropológicas mexicanas… Y simple y sencillamente, una de las mejores películas hechas en México en este siglo.

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A destacar también:

Batman Ninja.
Delirante y metamórfica aventura alternativa del caballero nocturno, con el mejor y más versátil trabajo de animación del año, y una de las mejores versiones del Joker que se han hecho en el cine. 

Aquaman.
Un enorme y variadísimo homenaje al mejor cine de aventuras. Nadie toma en serio a Aquaman como superhéroe, así que, para hacer una gran película sobre él, ésta tampoco debía tomarse en serio a sí misma… una de las películas más entretenidas del año.

Black Panther.
No, no es una película como para tantas nominaciones en la temporada de premios… pero eso no significa que no sea una de las mejores y más profundas de todo el Universo Cinematográfico de Marvel.

Avengers: Infinity War.
Brolin (el mejor desarrollo de un villano en el MCU), Hemsworth y Zaldana se roban la película… probablemente estaría mucho más arriba, si no fuera porque todas sus demás estrellas y subtramas están de relleno (es despreciable en lo que han convertido al personaje de Hulk), y porque, gracias al Marketing invasivo (e irrespetuoso hacia sus fans) de Disney, su Cliffhanger es irrelevante; y el desenlace de esta historia es absolutamente predecible.

A Simple Favor.
Sencilla, efectiva e impredecible película a medio camino del thriller y la comedia negra. Anna Kendrick y Blake Lively demuestran que son mucho mejores actrices de lo que creemos.

Searching.
Innovadora película desarrollada totalmente a través de pantallas de dispositivos tecnológicos, pero que se sostiene en una buena e impredecible historia llena de plot-twists, y una necesaria crítica a la seguridad y privacidad online.

Green Book.
En duelo de actuaciones, Ali y Mortensen entregan una gran buddy / road movie. Divertida, aunque poco profunda en su crítica… pero le va a bastar para colarse a la temporada de premios.

First Man.
Aunque tiene sus momentos irregulares, éste es otro enorme trabajo técnico de Chazelle, uno de los mejores y más competentes directores de la actualidad. 

Jurassic World: Fallen Kingdom.
El toque fantástico de Bayona le dio nuevos bríos a la saga, entregando la mejor película de Jurassic Park después de la original.

Mission Impossible: Fallout.
No hay una sola película de M:I que no sea buena, y ésta está entre las más espectaculares. Una de las mejores sagas de acción de este siglo.

A Star is Born.
El enésimo remake de esta cinta es bueno, aunque tampoco para estar obteniendo tantas nominaciones… la música es lo que realmente brilla en esta versión.

El otro cine:

13. Tiempo Compartido
Sebastián Hofmann | México

Dependiendo de qué tan profundo tengas tu Trastorno Obsesivo-Compulsivo, Tiempo Compartido puede ser un gran drama con toques de comedia negra, o una de las películas más escalofriantes y angustiantes que verás en este año, donde la incomodidad y la tensión son parte fundamental para construir unas verdaderas vacaciones de terror… Espectaculares actuaciones de Miguel Rodarte y Luis Gerardo Méndez, ambos dando la que probablemente sea su mejor actuación hasta la fecha, en una de las mejores películas mexicanas de 2018.

12. Hevy Ressu [Heavy Trip]
Juuso Laatio & Jukka Vidgren | Finlandia

Sencilla pero divertida comedia finlandesa acerca de una banda de garage tocando Black MetaSymphonic Post-apocalyptic Reindeer-Grinding Christ Abusing Extreme War Pagan Fennoscandian Metal ( \,,/ !!! ) y todos sus hilarantes problemas para asistir a un festival que representa su gran oportunidad para salir de su diminuto pueblo rural y convertirse en leyendas… un Spinal Tap escandinavo que pinta para convertirse en una película de culto.

11. Assassination Nation
Sam Levinson | Estados Unidos

Bizarra película que comienza como una típica teen movie estadounidense, pero que, a partir de una filtración de privacidad online en la comunidad, se transforma en un violento survival horror cargado de comedia negra con tintes feministas. Tan descabellado como fiel retrato de nuestra sociedad narcisista digital, donde, lo más aterrador de todo, sigue siendo la histeria colectiva, el prejuicio social, y la cultura patriarcal.

10. Beoning [Burning]
Chang-Dong Lee | Corea del Sur

Basada en un relato de Haruki Murakami, Chang-Dong Lee crea una densa pero hermosa película que, aunque en su primera hora pareciera no suceder nada, al final de sus 150 minutos de metraje, te deja frío, sin palabras, y con el sentimiento de que tienes que verla nuevamente para apreciar mejor lo que acabas de ver… inexplicablemente olvidada en los Oscars para lengua extranjera, Burning es un relato casi contemplativo de amor, envuelto en una tensa atmósfera y con un latente sentimiento paranoide, donde la duda de si se ha llevado a cabo un acto monstruoso, crece a cada minuto… y a pesar de ello, no vas a estar preparado para su impactante final.

9. Vuelven (2017)
Issa López | México

¿Cuántas veces no hemos escuchado críticas hacia el género de terror debido que la premisas se han agotado? Y muchas veces, parecen tener razón… hasta que llega una cineasta emergente a demostrar que esa afirmación es una falacia; y, lo mejor de todo, es que esa cineasta es mexicana: Issa López entregó una de las historias más originales en el género en mucho tiempo, combinando con el terror, un cine de denuncia social sobre los niños de la calle en México. Un deseo inocente en un marco de una realidad brutal, convierten a Vuelven no solo en una de las grandes películas del año, sino también en una de las mejores películas de terror mexicano de este siglo… pero tal vez, entre todo lo brillante de este filme, es el ascenso de Issa López como gran promesa para el cine fantástico nacional, y principalmente, como una nueva gran representante de las mujeres realizadoras en México.

8. November (2017)
Rainer Sarnet | Estonia

El momento más bizarro, artístico y surrealista llegó con November: a medio camino del cine fantástico, el folk-horror y el drama, llega un relato de amor que refleja las tradiciones y creencias paganas y ocultistas de la Estonia rural del siglo XIX. No solo su cinematografía es técnicamente perfecta, sino que su estética es monumental, para reflejar a partir de la mera ambientación, o simplemente de las expresiones de sus protagonistas, uno de los más hermosos y a la vez más  lóbregos cuentos de hadas que se han hecho en los últimos años. Cine de Arte en su máxima expresión.

7. Fahrenheit 11/9
Michael Moore | Estados Unidos

A veces pareciera que Michael Moore ya no es tan relevante, pero su más reciente documental, deja claro que sigue siendo esencial para masificar y resumir un mensaje que es fundamental que llegue a el mayor número de escuchas… aunque el pretexto es el controversial y ultra conservador actual presidente de EUA; Fahrenheit 11/9 se siente más como una secuela de su imprescindible Capitalism: A Love Story, donde deja claro que, a pesar de que ciertamente Donald Trump es uno de los capítulos más patéticos de la política estadounidense, éste realmente NO es peor que sus antecesores… aun cuando su última parte se siente un tanto forzada (sobra el comparativo al Tercer Reich), es uno de los mejores trabajos de Moore a la fecha.

6. Visages, Villages (2017)
Agnès Varda & JR | Francia

He de confesar que conozco muy poco el trabajo de Agnès Varda, pero me doy cuenta de que es un error que debo corregir: este documental realizado en conjunto con el fotógrafo conceptual JR, es un viaje al corazón de la actual Francia rural e industrial, con el único fin de retratar los rostros de sus habitantes y plasmarlos en sus calles… la sencilla premisa documental no solo se funciona como una divertida road movie / buddy movie derivada de la extravagante e inusual pareja formada por un artista hípster cosmopolita, y una cineasta de 90 años, sino que convierte a Visages, Villages en el momento cinematográfico más puro, emotivo y enternecedor del año.

5. As Boas Maneiras (2017)
Juliana Rojas & Marco Dutra | Brasil

No hay una forma sencilla de definir esta cinta… As Boas Maneiras se mueve entre el drama y el cine fantástico, pero, conforme avanza su trama, aparecen momentos de thriller, comedia negra, cine de diversidad, terror, cine de familia, y hasta tintes de coming to age… sin embargo, la bizarra combinación de géneros nunca hace que la película desmerezca, sino todo lo contrario. A pesar de que ni el trailer ni prácticamente ninguna reseña puede evitar soltar algunos spoilers, el filme no se basa en la sorpresa, sino en las decisiones humanas, y cómo, a pesar de lo monstruosa que pueda ser nuestra naturaleza o la de los nuestros, el amor nos permite aceptarla, abrazarla y hacerla parte de nuestra vida… Una de las películas más originales y terroríficamente entrañables del año.

4. Mandy
Panos Cosmatos | Canada

Cuando una película comienza plasmando sus intenciones artísticas al compás de Starless de King Crimson, y vas descubriendo que su lóbrego imaginario tiene inspiración en Celtic Frost, sabes que estás por comenzar un viaje abrumador: La nueva obra de Panos Cosmatos está tan fuertemente sustentada en su ambientación y su apreciación visual, que es difícil encontrar la palabras adecuadas para describirla: trágica, extrema, ocultista, surrealista, psicotrópica… Mandy es el momento más onírico del cine del 2018: es una pesadilla hecha película, bajo el pretexto de un explícito y salvaje thriller de venganza, destinada a convertirse en una película de culto, y que cuenta con la mejor y más delirante actuación de Nicolas Cage en 20 años.

3. First Reformed
Paul Schrader | Estados Unidos

Paul Scharer, quien se hiciera famoso por ser el guionista de cabecera de Martin Scorsese en sus grandes clásicos como Taxi Driver, Toro Salvaje y La Última Tentación de Cristo, acaba de entregar una película al mismo nivel todos esos clásicos: El parsimonioso y desolador drama sobre la crisis moral y religiosa de un pastor, es el pretexto para un emotivo filme con momentos minimalistas, a veces surrealistas, pero siempre con un retrato empático e íntimo del dolor y las formas de sobrellevarlo ante los demás y nuestra propia cotidianidad… la película, la puesta en escena y la dirección brillan por sí mismas, pero sobre todo ello, se alza la soberbia, controlada, expresiva, emotiva, y a punto de explotar actuación de Ethan Hawke, ofreciendo la mejor actuación de su carrera. Increíble, injusta y desgraciadamente olvidado por las galas de premiación más importantes de este año (siendo ésta la omisión e injusticia más grande de este año de los Oscars), sin embargo, no les necesita: ésta es sin lugar a dudas, la mejor actuación masculina del 2018. 

2. Zimna Wojna [Cold War]
Paweł Pawlikowski | Polonia

Hay un pequeño detalle en los créditos de Roma, de Alfonso Cuarón que muy poco se ha comentado: el mexicano tiene en sus agradecimientos especiales a Paweł Pawlikowski… dadas las similitudes artísticas entre ambas obras, queda claro el porqué: entre estos dos filmes quedará el Óscar a mejor película de habla no inglesa de esta edición, ya que el polaco estrenó este año Cold War, la otra gran joya del cine del 2018: una historia romántica que comienza en la Polonia comunista de la posguerra durante 20 años de idas y vueltas de dos seres cuyo amor no se destruye, sino se transforma al compás de los cambios de escenarios personales, musicales y políticos a su alrededor. Técnicamente perfecta, cinematográficamente hermosa, dramáticamente abrumadora. Un retrato definitivo del amor y de la música: grandilocuente, lleno de belleza, desolador, esperanzador, parte de tu felicidad y de tu soledad, pero al final, el motor para seguir adelante en contra del mundo.

1. The House that Jack Built
Lars Von Trier | Dinamarca

«Vil… cruel… sádica… asquerosa… vomitiva… exasperante… propia de un enfermo… una película que no debería haberse hecho»… Un centenar de personas abandonaban la sala de Cannes tras la proyección de The House that Jack Built de Lars Von Trier… sin embargo, quienes se quedaron, le dieron una ovación de pie por 6 minutos… 

Y es que nunca ha sido fácil acercarse al cine del danés: sus detractores lo consideran poco menos que un provocador pretencioso, y tal vez no les falte algo de razón… pero, lo cierto, es que nada de las más o menos justificadas aversiones que hasta ahora puedan tener sobre Lars Von Trier, opaca que es uno de los mejores directores de cine del planeta.

Siempre lejos de la corrección política, Von Trier decidió regresar al género del terror combinado con drama, contando la historia de un asesino serial, el cual, de la misma forma que lo hiciera con su anterior y también polémica obra Nymphomaniac, entabla un diálogo permanente entre sus dos protagonistas, quienes, otra vez, son una proyección del Alter Ego y el Super Yo del mismo director. Con su ya típica división por capítulos, Jack / Von Trier narra cinco eventos brutales de asesinatos, con lujo de crudeza y detalle, exponiendo los pensamientos más controversiales de su autor… mientras que Verge / Von Trier, un misterioso personaje, escucha la confesión, al tiempo que cuestiona y se mofa del raciocinio de Jack, sabedor de que las justificaciones de sus infames actos no son más que falacias…

Pero la diatriba de Von Trier es más que un dialogo consigo mismo (y de paso, es probablemente el mejor guion que el danés ha escrito), es el reflejo de la incongruencia y la anomia social de la cual el director ama ser su chivo expiatorio… Es una crítica profunda a un pensamiento todavía presente en una sociedad patriarcal que, más allá de discursos vanos / públicos, no ha dejado de minimizar, violentar y cosificar a las mujeres… y el danés, sabedor de dicha hipocresía, ha representado a toda esa masa doble moralista en la brutal idiosincrasia de Jack (un Matt Dillon en el papel de su vida)…

Si bien la fuerza mayor del filme reside en su guion y en las magníficas actuaciones de sus dos protagonistas, este filme es también es un momento cumbre en la carrera de Von Trier, pues The House that Jack Built es básicamente un resumen y un repaso de todos los estilos y recursos cinematográficos que han dado forma al danés: ahí están los momentos directos y excluyentes de todo trabajo de posproducción del Dogma 95; ahí están los estilos de dirección cercanos al teatro; y, por supuesto, está también el manejo audiovisual de su última etapa, explotando de manera sublime la fotografía y dirección de arte en general (incluso en sus momentos mas explícitos, sádicos y salvajes, el filme es visualmente abrumador)… Esta cinta es tan brutal como hermosa; tan cruda y explícita como estética; y mientras explora y deja a flor de piel la peor y más humana versión de su creador (como digno representante de su sociedad), también nos regala su mejor versión como artista, y sin duda, uno de los momentos más altos de su carrera.

Al final, The House that Jack Built mantiene su dualidad entre la belleza del horror, el morbo irresistible de su salvajismo, y la doble moral de los hombres en las sociedades posmodernas… al final, probablemente nunca sabremos por qué centenares de personas salieron huyendo de las salas de cine: si fue por su apología de la estética carnicera, si fue su sorprendente pero cínico guion… o si, simplemente, las personas salieron huyendo de sí mismos ante la obra de Von Trier: esa que refleja – entre gore, terror, drama, y un bellísimo descenso al infierno – el verdadero rostro de esta sociedad…

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A destacar también:

Climax.
Gaspar Noe es un provocador… pero uno muy bueno. Todo lo que parece no suceder en la primera mitad de la película, explota en su segunda parte: Un incidente psicotrópico convierte una celebración de bailarines, en un agónico, inmoral, incómodo y perturbador viaje hacia la locura, y hacia el lado más primitivo y animal del ser humano. 

Ghostland.
El director de Martyrs, entrega su nueva y cruda joya, y prueba que el extremismo francés es más que una oleada temporal. Brutal relato de home-invasion con tintes de terror psicológico, y lleno de plot-twists tan ingeniosos como impredecibles, que dejarán satisfecho a todo fan del lado más extremo y explícito del terror.

Under the Silver Lake.
La siempre necesaria película que, mientras avanza y cuando termina, no puedes dejar de preguntarte: ¿qué carajos acabo de ver? … del thriller, al relato extravagante y surrealista, pasando por un montón de homenajes a la cultura pop, que, sin duda, podría haber firmado David Lynch.

Apostle.
La nueva obra de Gareth Evans cambia la acción trepidante que ha caracterizado su trabajo, por el folk-horror; con un inicio rayando en el drama y un último tramo que recuerda la brutalidad de su saga de culto The Raid… sin alcanzar la genialidad de ésta, pero Evans ya ha formado un estilo propio técnicamente envidiable.

You Were Never Really Here.
Nuevo y perfectamente estructurado trabajo de Lynne Ramsay (con un Joaquin Phoenix en estado de gracia), donde entrega un retrato brutal y una cruda espiral de violencia de un veterano dispuesto a arriesgarlo todo ante una mafia de tráfico de personas. La escocesa deja claro que se ha convertido en una de las mejores directoras de la actualidad.

Mom and Dad.
Terror / comedia indie perfectamente ejecutado. Desquiciado pero brillante trabajo de Nicolas Cage (un gran año de redención para él) y de Selma Blair. De lo mejor del terror en el 2018.

Beast.
Tenso drama que a cada minuto parece estar a punto de explotar. Una relación sentimental bajo la sombra de la duda: ¿es el amor de tu vida un monstruo? Y si lo es, ¿estás dispuesta a ignorar todo eso por amor? 

Upgrade.
Brutal relato de venganza rayando en el body-horror, con una ambientación y manejo de cámara simplemente espectacular. De lo mejor en la Ciencia Ficción del año.

Thelma.
Un coming of age que navega entre el drama, el thriller y el terror psicológico, de una adolescente cuyo ingreso a la universidad desata en ella un cuestionamiento moral y sexual, todo ello entre acontecimientos que podrían ser una enfermedad o un poder sobrenatural. Un relato sutil y hermosamente ambientado.

Oso Polar.
Con tintes de Road movie y creada únicamente con un iPhone, el director Marcelo Tobar entrega un patético relato de un reencuentro con el pasado que nos atormenta, y las extremas soluciones que buscamos para acallarlo.

The Ritual.
Gran relato de folk horror donde el paganismo y un viaje al interior de los bosques nórdicos son un pretexto para desarrollar una historia sobre masculinidad, la culpa, y la vida adulta.

Series de TV:

(Algunos de estos tráileres tienen spoilers de sus temporadas anteriores).

10. Narcos: México
Cuarta temporada | Netflix

No suelo ser fan de los productos de la llamada narco cultura, pero, al igual que con otra de las series de este top, los nombres de los participantes en esta producción hicieron que le diera una oportunidad. La cuarta temporada (o primera de este spin-off) de Narcos: México no es, afortunadamente, una apología, sino una narración inspirada en hechos reales del nacimiento del crimen organizado en México, y un retrato, dramatizado pero real, de la infame historia de corrupción en nuestro país. Y, por supuesto el motivo para llegar a ella fue válido: un increíble cast lleno de los actores nacionales más representativos hoy en día, más los soberbios trabajos en dirección de Amat Escalante y Alonzo Ruizspalacios, dos de los mejores directores mexicanos de la actualidad.

9. Better Call Saul
Cuarta Temporada | Netflix

¿Qué se puede agregar de esta increíble precuela que no se haya dicho ya? Hace un año que también apareció en esta lista, comenzábamos a considerar que su calidad estaba muy cerca de su material original. Esta cuarta temporada, con todo y que reduce el vértigo y lleva un desarrollo más calmo de sus personajes, ya no deja lugar a dudas: Better Call Saules tan buena como Breaking Bad.

8. The Alienist
Primera temporada | TNT

Drama / Thriller sobre la búsqueda de un asesino serial en el ocaso de siglo XIX, y el amanecer de la psicología y de los estudios forenses. Suficientemente impredecible, y con una lóbrega pero hermosa ambientación capaz de alcanzar estética en las escenas más atroces y torcidas de la obra de su antagonista. 

7. Good Girls
Primera temporada | NBC

Más allá de las enormes producciones e historias más inventivas y progresistas de la TV de paga, aún quedan algunas sorpresas en la TV abierta de EU: una sencilla pero efectiva comedia de enredos sobre tres mujeres a las que diferentes problemas económicos las orillan a cometer un robo, resultó ser una de las mejores comedias del año. A destacar la facilidad interpretativa de Retta y Christina Hendricks para cambiar entre momentos tan hilarantes como dramáticos.

6. The Little Drummer Girl
Miniserie | AMC / BBC

No soy fan de prácticamente ninguna representación en cine o TV que se ha hecho del conflicto entre Israel y Palestina, simplemente porque considero que ninguno hace ni siquiera el intento por presentar un retrato objetivo de éste… pero, por otro lado, no podía dejar pasar la primera producción para TV de mi director favorito, el extraordinario Chan-Wook Park… A pesar de no escapar del todo de los tintes sionistas que suelen llevar las producciones que cubren este tema, Little Drummer Girl al menos no deja de presentar una crítica a las acciones doble moralistas, antiéticas y despiadadas de la política israelí, las cuales ninguna otra serie o película occidental se ha atrevido a tocar… Pero, al final, más que un manifiesto político, Park se ha concentrado en entregar un drama humano de espionaje, presentando otro trabajo simplemente espectacular en su dirección, puesta en escena y ambientación, aderezado con una soberbia actuación de Florence Pugh, quien está llamada a ser la próxima gran estrella británica de su generación.

5. Derry Girls
Primera temporada | Channel 4

Desde el Reino Unido, llegó la gran sorpresa televisiva del año: nadie esperaría que, en medio del conflicto de Irlanda del Norte, nos contaran una inocente y divertidísima sitcom adolescente, donde los problemas cotidianos son tanto el amor, la escuela y los padres, como la revolución, las granadas, los retenes y las amenazas de bomba. Una serie muy, muy breve, pero cuyo enorme éxito ya confirmó una nueva temporada. 

4. American Vandal
Segunda temporada | Netflix

American Vandal regresa con un nuevo caso que otra vez expone los prejuicios, la discriminación, el clasismo y la normalización de la violencia en nuestra sociedad. Pero no solo es una serie con un mensaje profundo, sino que es muy entretenida, y su estructura documental brinda suspenso hasta su último episodio (donde es muy poco predecible detectar al culpable)… no obstante, la gran, gran virtud de American Vandal, reside en hacer uno de los más fieles y objetivos retratos de la generación Centennial, y de las dinámicas relacionales, tanto tecnológicas como personales, de los adolescentes de las sociedades posmodernas… eso sí, y aquí va un spoiler muy válido: dada la escatológica temática de esta temporada (y aunque ésta no es tan explícita), ¡les sugiero encarecidamente que NO la vean mientras estén comiendo!

3. Bojack Horseman
Quinta temporada | Netflix

No hace mucho, Indiewire publicó una lista donde afirmaba que Bojack Horseman ya era la mejor serie animada de la historia… y si alguien cree que es una afirmación exagerada o temprana, es porque no la ha visto: el grado de profundidad y de autocuestionamiento filosófico de sus personajes no ha decaído, entregando momentos tan trágicos y desoladores como hilarantes y sinsentido, todo ello, en cada uno de sus capítulos. No sé si es la número uno (yo sigo teniendo ahí a Daria), pero la serie animada más existencialista, es ya parte de la elite de lo mejor que se ha hecho en la TV.

2. Daredevil
Tercera Temporada | Netflix

Cada temporada de Daredevil es una joya: grandes actuaciones e historia; lecciones técnicas de dirección y puesta en escena; guiones y personajes profundos y perfectamente desarrollados… precisamente por ello, su cancelación ha sido muy dolorosa. Y aunque ya hay un movimiento para revivir la serie y Disney promete que el personaje reaparecerá en el universo Marvel, sus fans tememos que lo haga sin la estética, profundidad y grado de violencia que ha caracterizado a la que, sin lugar a dudas, es la mejor adaptación de comic de todo el universo Marvel (tanto para Cine o TV) y la mejor serie live action de superhéroes que se ha hecho.

1. Barry
Primera temporada | HBO

Nos hemos acostumbrado a que HBO se haya construido un gran nombre en la televisión gracias a las descomunales producciones con inmensos presupuestos, estelarizadas por los grandes nombres de la industria de Hollywood… tal vez es por ello que resulta aún más sorprendente, que el momento más extraordinario de su oferta televisiva del 2018, llegara de la mano de una pequeña y discreta serie de la que nadie esperaba nada: 

Barry es un hombre en depresión. En absoluto hartazgo de su vida, su rutina y sin nada en su existencia que parezca valer la pena… su trabajo se ha vuelto mecánico y decepcionante, y a pesar de ser muy bueno haciéndolo, él no es feliz… el pequeño detalle, es que dicho trabajo, es ser un asesino a sueldo… en solo unos minutos y de manera magistral, Bill Hader y Alec Berg establecen un ambiente y personaje con el que cualquiera puede sentirse identificado… lo que parece hasta entonces un melodrama que puede tomar tintes de acción, se transforma en una soberbia comedia negra cuando, al viajar a Los Ángeles para realizar un trabajo, Barry descubre la actuación… y se enamora de ella. 

Lo que vivimos a continuación es una serie perfectamente equilibrada entre momentos tan hilarantes como absurdos y dramáticos. Barry es un hombre reprimido y traumatizado con una ilusión; e intentando seguir su sueño, tiene que lidiar con dejar atrás su vida de sicario, al tiempo que descubre que sus amigos y enemigos del crimen organizado están tan desquiciados y alejados del mundo real, como lo están también sus nuevos amigos actores. 

Sobra decir que Bill Hader encontró en esta serie de su propia creación, el papel de su vida, y ninguno, absolutamente ninguno, de los demás protagonistas desmerece su trabajo. En cada uno de sus brevísimos e insuficientes 8 capítulos de 30 minutos, no hay escenas que sobren ni momentos a medias… De ser una serie casi de relleno, Barry se ha convertido en la gran revelación de la televisión, al grado tal, que hay artículos y reseñas que ya la colocan como un hito en el medio, del tamaño de Los Soprano o Breaking Bad… 

Su primera temporada es casi perfecta… debido al éxito, ya se ha confirmado la segunda, donde Hader tendrá que demostrar que la inmensa calidad de Barry no fue una coincidencia, y confirmar que, probablemente, estemos ante el nacimiento de otro de esos momentos definitorios en la historia de la televisión.

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A destacar también:

The Sinner.
Una improbable segunda temporada ya sin la participación de Jessica Biel y en un entorno completamente distinto, que, increíblemente, es aún mejor que el material original, con una historia aún más enigmática y cautivadora, más la extraordinaria actuación de Bill Pullman y Elisha Henig.

Queer Eye.
La segunda temporada no pierde fuerza en este reboot de la serie que, a principios de la década pasada con su temática de moda y estilo, rompió esquemas de diversidad en TV; pero en esta nueva era, el makeover es solo un pretexto para presentar uno de los mejores programas sobre masculinidades que se han hecho.

Altered Carbon.
Con una soberbia puesta en escena que recuerda la mejor estética ciberpunk de Blade RunnerAltered Carbon fue sin duda, la mejor serie de Ciencia Ficción del 2018 (con todo y un efectivo salto a Hollywood de Martha Higareda). 

Killing Eve.
Excelente thriller policiaco con toques de humor negro característicamente británico, más un duelo de actuaciones de Sandra Ho y Jodie Comer… con todo y que pierde gas hacia su cierre de temporada, es una de las mejores series del año.

Castlevania.
Ocho capítulos de 25 minutos bastaron para que esta segunda temporada consolide a Castlevania como una de las mejores adaptaciones de videojuegos, ya sea para TV o Cine.

The Man in the High Castle.
Ya lejos de su premisa original y de su material de inspiración. Pero, a pesar de ser ya un ente completamente diferente en su tercera temporada, sigue siendo un gran drama / thriller político que sirve como un gran reflejo de las idiosincrasias y motivaciones de las culturas involucradas.

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Siempre he desconfiado de la afirmación que pretende condicionar alguna transformación social: “es que primero debe darse un cambio cultural…”, se dice con regularidad.

Pero, ¿debe ser así? Pienso en los avances contra el tabaquismo, para documentar mi desconfianza. Verás:

Tu y yo recordamos cuando en los restaurantes se fumaba sobre las mesas y posiblemente evocarás que había ceniceros integrados en los brazos de los asientos de los autobuses. Porque era tan habitual fumar, que se exhalaba humo hasta en los salones de clases. Luego alguien vino (bueno, alguien no, sino la Organización Mundial de la Salud) a decirnos que eso no podía seguir así y, por tratados internacionales, el Estado mexicano se vio obligado a emprender campañas contra el tabaquismo. Luego se legisló y quedó prohibido que las personas fumaran en lugares cerrados. Claro que, muy acomodaticios, las fondas se inventaron las zonas para fumadores (algunas aún existen), pero ahora ya no hay edificio donde se permita fumar. Quien quiera echarse un cigarro, tiene que irse a la calle.

Considero que eso está bien. Según la OMS, las ventas de cigarros en México han caído al rededor del 35 por ciento desde principios de los años 2000 –aunque ha aumentado en un 2.5 por ciento el consumo de tabaco entre adolescentes. Sin duda, estos son datos que alientan la lucha contra el tabaquismo.

Pero es ahí cuando surge la pregunta: ¿Se habrían logrado estos resultados –magros, si se quiere–, de no haberse impuesto la obligación de no fumar en espacios cerrados? ¿Cómo iríamos en esto si la sociedad solamente le hubiera apostado, o se hubiera esperado a que ocurriera un cambio cultural? Pues, seguramente aún estaríamos esperando.

Esto es porque ningún cambio social o político, ya no se diga económico o personal, depende solamente de un cambio cultural. Para esto, se requiere un ejercicio de poder. No es la voluntad o el deseo; toda idea requiere de una fuerza adyacente para convertirse en realidad.

En el caso del tabaquismo, se requirió poder político para disminuir su influencia. Bien, entonces, ¿qué clase de poder se requerirá para erradicar la discriminación y el racismo en México?

Si tu respuesta fue: “poder politico”, bueno, sí, eso serviría. Pero se supone que tenemos hartas leyes, reglamentos, instituciones públicas y privadas para esto, pero ¿dónde están los resultados, si en este país, cinco de cada diez se sienten discriminados, y siete de cada diez afirma que ocupa puestos menores en su trabajo debido a su color de piel? Y no vayamos lejos: el INEGI apenas en el año 2015 incluyó a la población afromexicana en su censo de población…

Para intentar encontrar un camino hacia una respuesta convincente, traigo a colación la película Roma, de Alfonso Cuarón, la cual ha sido nominada a diez premios Oscar. Entre otras cosas, se trata de una película que ha puesto en el centro del debate la discriminación, el trato y los derechos de las trabajadoras domésticas; además, luce a nivel mundial porque, por primera vez en su historia, una mujer indígena ha sido nominada en la categoría de mejor actriz.

Estos sucesos tienden a evaluar los estigmas de la industria cultural sobre las poblaciones históricamente segregadas.

Veamos si no:

A la actriz Yalitza Aparicio, su nominación al premio más prestigioso de la industria cinematográfica no le ha salvado de comentarios racistas como las de la actriz Patricia Reyes Espíndola quien afirmó que la protagonista de Roma no repetiría su éxito en otra película; u otros, como esos que afirman con sórdida ignorancia que, al interpretar a una trabajadora doméstica, la artista indígena oriunda de Tlaxiaco, Oaxaca, en realidad no estaba actuando.

Ya lo ves, México es un país racista que cree que no lo es.

Por eso, es delicioso atestiguar como Yaltiza Aparicio figura en el olimpo del séptimo arte, ganándose el reconocimiento de especialistas y entusiastas dentro y fuera de México.

¿Podría esto cambiar, tan siquiera disminuir, el racismo en este país?

En algo cambiará, sin duda. Se trata de una creación artística que tiende a sentar la base de un cambio cultural concreto en México. Porque detrás del éxito de “Roma” se encuentra el reconocimiento de centros de un centro de poder económico muy importante. Esto está desencadenando una modificación en la manera de asimilar colectivamente (cambio político) la participación de las poblaciones indígenas en asuntos que rompen su estereotipo, al menos en lo referente al cine. Se entendía, pues, que para triunfar en Hollywood había que repetir los patrones blancos; las latinas y los latinos han luchado por no ser encasillados a papeles estereotípicos, repitiendo entonces el epítome blanco estadounidense. Y qué ironía: es una mujer indígena en el papel de una trabajadora doméstica quien ha sido nominada al Oscar.

Estas son las cosas que realmente provocan un cambio cultural entre las masas. Estas transformaciones no nacen abajo, entre la aglomeración, esperando a que pasen siglos para que permeen. Las tradiciones y los ritos arraigados en la cultura popular son productos de una imposición vertical. Nacen en los aparatos ideológicos: en los medios de comunicación, en las iglesias, en las escuelas. Y son motivadas por los poderes hegemónicos.

Por eso deben ocurrir más fenómenos como los de “Roma”. Así, hasta que la sociedad adopte una nueva cultura alejada de la discriminación.