Feminismo

Un tema que seguro atraviesa al menos cinco de los seis ejes que regirán el Proigualdad brilló por su ausencia en el en el foro de consulta denominado “Mujeres trabajando juntas por la transformación de México”. Se trata de una experiencia que continúa teniendo lugar en la vida de muchas mujeres desde tiempos inmemoriales y que quizá de tan visible (al menos superficialmente) ya no parece requerir atención. Ok, ya, va sin más preámbulo: me refiero a la maternidad.

Ubicándome especialmente en Hidalgo, quisiera brindar 12 datos para considerar la maternidad al construir el Programa Nacional por la Igualdad entre Mujeres y Hombres (Proigualdad) 2019-2024 o para que, por lo menos, se retome en la agenda feminista local o en las políticas públicas implementadas por Gobierno del Estado.

1.Durante el cuarto trimestre de 2017, en Hidalgo, 187,140 mujeres tenían de uno a dos hijos(as); 148,665, de tres a cinco; 27,028 de seis o más, y el resto, 103, 530, no contaba con descendencia.

2. De diciembre de 2012 a octubre de 2017, la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo recibió 133 quejas por violencia obstétrica.

3. Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), hasta 2017, en Hidalgo, 77.8% de las mujeres trabajadoras de 15 años y más, tienen hijos(as).

4. Durante el cuarto trimestre de 2017, en Hidalgo se contabilizaron otras 508,911 mujeres con descendencia que no desempeñaron ninguna actividad económica.

5. Al cierre de 2018, había 20.2 millones de mujeres trabajando de manera remunerada en México, de las cuales 14.9 millones (74%) son madres.

6. Según El Universal, las mujeres trabajadoras, una vez que son madres, se ven en la necesidad de negociar la flexibilización de su horario de empleo para atender a su hijo(a), lo que en muchas ocasiones implica un ajuste de sueldo en sus puestos.

7. Tras convertirse en madres, algunas mujeres se ven obligadas a cambiar de plaza laboral de tiempo completo a uno de medio tiempo y con una menor percepción.

8. En México, las madres trabajadoras obtienen en promedio $27.5 la hora; casadas y sin descendencia, $33.2

9. El ingreso por hora trabajada de 7 millones de mujeres casadas y con hijos(as) asciende a 27.5 pesos, cifra 17.4% inferior a los 33.2 pesos que ganan las mujeres casadas sin hijos(as) y 3.9% menor a los 28.6 pesos que gana como media un hombre casado.

10. De acuerdo con un estudio realizado por la Escuela de Negocios de la Universidad de Navarra, España, 57% de las mujeres a escala  mundial afirman que han renunciado a un trabajo por ser incompatible con la maternidad.

11. Según el mismo estudio mencionado anteriormente 53% señala que ser madre le ha impedido una mayor proyección profesional, mientras que 46% tiene que trabajar más duro para demostrar su valía o profesionalismo en el ámbito donde se desempeña siendo mamá.

12. Según INEGI (2015), las mujeres en Hidalgo dedican 48.36 horas a la semana al cuidado de los(as) menores; los varones dedican 22.95, resultando una brecha de 25.41 horas.

En pocas palabras, somos muchas las mujeres con descendencia maternando en un terreno hostil, viviendo la maternidad como el umbral que lleva a las renuncias y a una mayor desigualdad en comparación con los hombres (con descendencia y sin ella) y con mujeres sin hijos(as).

Cabe mencionar que no existen datos desagregados acerca de la suficiencia, insuficiencia o satisfacción de las madres con la duración de las licencias por maternidad o del tiempo otorgado para lactar; tampoco hay datos acerca de si los esquemas de trabajo tradicionales favorecen la conciliación ni se sabe si se está incentivando a los padres para que sean corresponsables. No sabemos de discriminación hacia las mujeres por ser madres ni del estado de las niñas y niños que, cada vez más a la ligera, son separados de ellas a edades cada vez más tempranas, etcétera.

Por ahora sólo quisiera decir: Inmujeres, míranos, las madres somos sujetos políticos y estamos aquí, desempeñando quizá uno de los puestos de verdadera responsabilidad –que no de prestigio- en la sociedad, y merecemos hacerlo plena y dignamente.

Mujeres con descendencia o próximas a tenerla: participemos en la consulta ciudadana a través de esta liga http://consulta.inmujeres.gob.mx/

Desde el 17 de abril pasado Chile vive su más importante revolución de mujeres, ése día decenas de alumnas de la Universidad Austral, salieron a la calle a protestar por los abusos sexuales de maestros y estudiantes; la escuela sigue en paro y se han sumado a él otras 24 instituciones de educación superior, tanto privadas como públicas.

Sondeos de opinión arrojan que un 71% de las y los chilenos apoyan el movimiento de las jóvenes que exigen una educación no sexista y castigo ejemplar a los abusadores sexuales. Con el tiempo han sumado otras demandas como la despenalización del aborto, cerrar la brecha salarial entre hombres y mujeres, además de poner un alto a los feminicidios.

“Hay que sacarlo del ámbito universitario porque la violencia y el machismo ocurren en todos los espacios. No sólo en las Universidades. El llamado es a que todas las mujeres se movilicen” ha dicho la Diputada Matte Orsini de la opositora Revolución Democrática.

No hay semana, desde abril, en que no se vean a miles de muchachas y población en general apoyando ésta rebelión feminista que podría ser un parteaguas en la historia de ése país sudamericano.

He visto las imágenes en el portal Play Ground de éstos cuatro meses de movilizaciones no únicamente en Santiago, la capital, sino también en la provincia. Por otra parte, me sorprendió ver a miles y miles de personas en las calles de Bilbao, luego de que ésta semana un grupo de 7 hombres violara a una joven de 18 años, no sólo se pronunció la ciudadanía sino también las autoridades de la ciudad y acordaron acciones inmediatas a fin de preservar la vida y la integridad física de mujeres y niñas. Habrá vigilancia coordinada entre vecinos y policía, identificación de puntos rojos donde se cortará la maleza y se pondrá luz a fin de que no sean lugares susceptibles de violencia para las mujeres. Se reconoce que no se podrá detener de golpe con el flagelo, pero que los agresores machistas deben estar seguros de que ya no podrán actuar con impunidad.

Luego de ver las imágenes en Chile y Bilbao no puedo más que sentir envidia, ¡sí mucha envidia! Envidia porque aquí en México, están matando hasta a diez mujeres al día ¡Y no pasa absolutamente nada!

Creo con toda sinceridad que somos las mexicanas quienes tenemos que tomar la iniciativa, porque ya no podemos esperar a que el nuevo gobierno tome cartas en el asunto.
Hasta hace algunos meses fue gratificante escuchar a la Secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero y a la titular del INMUJERES, Nadine Gasman asegurando que habría acciones para terminar con los feminicidios, ahora están mudas, les bajaron el perfil, mientras tanto las mexicanas siguen muriendo a manos de los hombres de éste país, la situación, sin exagerar, es de suma urgencia.

Cito a continuación a mi querido amigo Norman Monroy quién en su libro “¿Puede hablar el maricón?” dice: “En éste sentido, Judith Butler (2010) señala que hay ciertos marcos epistémicos que delimitan las vidas que han de ser humanas o reales, y esto ocurre porque existen esquemas conceptuales que controlan esta capacidad de reconocimiento. Hay vidas precarias y vidas vivibles. Las poblaciones que son representadas como precarias se encuentran en una lógica de redistribución desigual del poder, en las que se les modela como destructibles y no merecedoras de ser lloradas, pues la premisa es: ‘donde nunca hubo una vida, no puede haber ninguna muerte’”
Eso somos las mujeres en éste México profundamente machista, nadie nos va a venir a salvar a nosotras, lo tenemos que hacer nosotras mismas y ¡Ahora sí, ya es tiempo!.

Nos podríamos organizar como se organizan en la Federación de Mujeres Cubanas, a través de células por barrio y colonia, las he visto trabajar de manera continua y ordenada. O a través de asambleas como lo hacen en el País Vasco, eso sí, deben ser organizaciones de tipo horizontal, sin líderes, sin cabezas visibles, participando todas y todos, porque estoy segura que habrá hombres que se quieran sumar y que no quieran encabezar éste movimiento para salvar a las mexicanas.

botellalmar2017@yahoo.com

La presidenta estatal del PRI, Erika Rodríguez Hernández, afirmó que su partido político impulsa políticas públicas con perspectiva de género, que erradique la violencia hacia las mujeres y resguarde sus derechos en todos los ámbitos.

Luego de acudir al Diplomado en Empoderamiento, Liderazgo y Negociación con Enfoque de Género, que se llevó a cabo en el Centro Universitario Continental a través de la Organización Nacional de Mujeres Priistas en la entidad, que dirige Yareli Melo, la dirigenta expresó que es trascendental el intercambio de ideas para el desarrollo del quehacer político en Hidalgo.

Asimismo, Rodríguez Hernández manifestó que la sociedad y este instituto político merecen tener comunicación asertiva, con el objetivo de lograr un mayor progreso en cada municipio de la entidad, al referir que poseer la profesionalización y contar con herramientas útiles, es lograr incidir en cambios que manifiestan un mayor avance en la política pública.

Subrayó que la capacitación tiene que ser permanente, ya que, insistió, debe alcanzar a cada municipio y comunidad, con el fin de que llegue a los liderazgos y de esta manera lograr empoderar a cada mujer para fortalecer su ascenso profesional.

La dirigenta política acudió al Diplomado en Empoderamiento, Liderazgo y Negociación con Enfoque de Género. FOTO: Cortesía.

Señaló que el Revolucionario Institucional, es un partido político que trabaja en impulsar el crecimiento de las mujeres, con labores que resguarden sus derechos en todos los ámbitos, y destacó que como dirigencia de este instituto, se implementan acciones afirmativas para erradicar la violencia hacia el ector, con el fin de seguir construyendo políticas públicas con perspectiva de género para el desarrollo de las nuevas generaciones.

“Me siento muy orgullosa de ser priista, me siento orgullosa porque hoy caminamos mujeres comprometidas para lograr que esta sociedad sea más igualitaria y acabemos con la discriminación, Hidalgo es referente y promotor en estos temas”.

Erika Rodríguez, reconoció el trabajo que desempeña el gobernador del estado Omar Fayad en favor de las mujeres, quien ha sido un impulsor de políticas públicas que las benefician, lo que ha permitido consolidar acciones en favor de las familias hidalguenses.

El patriarcado posmoderno busca la reducción desechable de la persona, en especial de la Mujer, de su historia, de sus metas y sentimientos, a través de la tecnología y de la accesibilidad filtrada.

Impone una pedagogía de lo desechable en sus relaciones, de amor, de amistad, al grado de enseñar que es más fácil desecharlas que repararlas, con lo que impone la cancelación de posibilidades de crecimiento y genera un modelo de política basada en la anti-politica.

De esta forma, el patriarcado posmoderno se opone en su pedagogía a la negociación, a la concertación y sobre todo busca eliminar el diálogo que podría generar alianzas y proyectos de vida entre mujeres.

Una fuga de rebeldía podría generar una contracultura feminista de resistencia, y generar discursos nuevos de pareja, relaciones afectivas, eróticas o corporales basadas en un posmodernismo humanista, que pondrian en riesgo sus sistemas de control normativo (heteronorma, homonorma, e incluso una naciente transnorma).

El Patriarcado Posmoderno reposa en el Smartphone como su principal vehículo condicionante, al naturalizar y cotidianizar las interrelaciones sociales a mero intercambio de performantizaciones del estereotipo «Made In USA», en el cual la Mujer es reducida a una opción desechable por el movimiento de un dedo de hombre en aplicaciones de ligue como el «Tinder».

Más allá de las desilusiones de Bauman por una sociedad líquida, el verdadero riesgo del patriarcado posmoderno es que se ofrece como el traste que daría contención y forma a esa sociedad sin consistencia.

Y lo haría desde la contención de lo impersonal, del clasismo, del racismo, de la homolesbitransfobia, y de los fundamentalismos vendidos como «likes» para una sociedad aspiracionista, fanatizada por la forma, pero confrontada automáticamente con el fondo.

Así, la sentencia de Kate Millet en «Política Sexual», sobre la utilidad del amor romántico como sistema de control patriarcal enajenante contra la Mujer sube varios niveles, al llevar a la propia Mujer a la complicidad de aceptar borrar su multidimensional en favor de ser elegida por un hombre incapaz de relaciones personales, pero poseedor de un Smartphone con la aplicación de Tinder, y una conexión de Wi Fi.

La alternativa de redirigir la romantizacion del amor hacia terrenos incómodos para los patriarcados, se vuelve más necesaria. Desde la construcción de amores desarrollados en lo personal desde la periferia de las normativas legitimados a través de la nueva esfera del romance digital, hacia otras realidades posibles pero no inventadas.

Audre Lorde lo señalaba «La Casa del Amo No Se Desmantela Con Las Herramientas Del Amo'».

Los amores rebeldes no se construyen con el Tinder, ni con el Grinder, Wapa u otras aplicaciones que permiten enjuiciar o calificar a seres con historias y narrativas de vida que merecen ser conocidas.

Sólo los Amores Rebeldes podrán desestabilizar a los patriarcados. Sólo podrán generar libertad ante el Patriarcado Posmoderno las multidimensionalidades de las Mujeres, histórica, corporal, narrativa, erótica y de deseos, anhelos de piel y alma en Movimiento impredecible para las normativas patriarcales y tinderianas.

Y la resistencia a la desechabilidad de las personas, de las relaciones, para lograr la Reparación a través de la Deconstrucción y la Reconstrucción individual y conjunta.

Imagen de Acento Radio
Hace poco más de un mes, en el Diario Oficial de la Federación se anunció la tan esperada reforma de Paridad de Género, para que todas las instancias y poderes de Gobierno, desde el nivel municipal hasta el federal, se integren por el mismo número de hombres que de mujeres.

Inicialmente me uní a las congéneres que aplaudieron esta reforma tan progresista, pero después me pareció que suena un poco fuera de lugar que un textito en la Constitución trascienda en un país tan profundamente machista y misógino. Con un poco más de tiempo pensé: ahí estamos oootra vez, ansiosas de entrar al mundo masculino y bailar al son que nos toca desde no sé cuántos cientos de años en vez de hacer que los varones se integren al mundo que socialmente se ha instaurado como femenino: el espacio privado, lo doméstico, la crianza, los cuidados…

¿Para cuándo la paridad en todas estas labores que hacen posible que se sostenga la vida pública? ¿Hasta cuándo vamos a entender que para crear una sociedad igualitaria, primero necesitamos hombres y mujeres que, por convicción y por la propia ley de su consciencia, se deconstruyan y compartan el poder?

Cada quien saque sus conclusiones, yo tengo cada vez más preguntas, entre ellas estas: Como mujeres ¿Hasta cuándo vamos a colaborar para que la jornada doble recaiga en nosotras? ¿Hasta cuándo vamos a entender que con varias reformas aparentemente igualitarias, feministas o progresistas, estamos permitiendo que se desvaloricen los cuidados de personas dependientes, la crianza, la vida en el espacio doméstico? Si seguimos así, en unos años no podremos apuntar el dedo en dirección contraria a nuestro cuerpo cuando nos pregunten quiénes fueron las personas culpables de nuestra tragedia. Estemos atentas.