Feminismo

PRIMERA PARTE

Relatoría de Ana Lara

Este foro se llevó a cabo el viernes 12 de abril de 2019, en el Instituto Hidalguense de las Mujeres y la respuesta de mujeres fue escasa.

Se contó con la presencia del Subdirector del IHM, Licenciado Adrián Vega en representación de la Maestra Concepción Hernández Aragón, con la finalidad de establecer la posición oficial ante este tema y escuchar nuestras opiniones y propuestas.

En una primera ronda se abrió al debate la opinión sobre el movimiento #MeToo y algunas posiciones fueron estas:

1.- Se reconoció como un movimiento necesario y una demostración clara del hartazgo de las mujeres por ese tipo de conductas de los hombres y también de la deficiente  actuación de las autoridades responsables cuando se atreven a denunciar.

2.- Se estableció que la erradicación de estas conductas debe ser abordada desde la forma de educar en el hogar, y continuar con esta deconstrucción desde los primeros años en los espacios educativos, sin embargo, no se tiene la preparación adecuada ni al interior de las familias ni en los formadores y profesionales de la educación para generar una nueva educación igualitaria.

3.- Una mujer narró su mala experiencia en el recorrido por su intento de realizar una denuncia ante instancias como el propio Instituto Hidalguense de las Mujeres y el Centro de Justicia para Mujeres, curiosamente, la única instancia que sí respondió adecuadamente fue la Procuraduría de Justicia del Estado de Hidalgo.

4.- Se abordó el tema de la urgencia de la educación en nuevas masculinidades y la carencia de presupuesto para este tipo de proyectos.

5.- Se comentaron las deficiencias de los conceptos que describen acoso, hostigamiento y aprovechamiento sexual, ya que al llevarlos al terreno moral con el uso de términos como lascivia, capacidad de resistencia al acto, tocamiento libidinoso, crean la imposibilidad de ser probados, así como el uso que se hace de esto para la defensa de los generadores de violencia, por ejemplo, con el asunto de que si no opuso resistencia es que consintió tácitamente.

La definición de acoso en el Nuevo Código Penal Homologado tampoco resulta esperanzador al hablar de “favores sexuales”.

6.- La necesidad de atender las precariedades en que se materna y paterna, lo que tiene como consecuencia falta de tiempo, dinero, hostigamiento laboral, etc., cuestiones que inciden directamente en la falta de la presencia de las figuras de crianza para educar individuos menos violentos y más amorosos.

7.- El miedo que se percibe en las mujeres de Hidalgo para denunciar por diversos motivos: trabajan para el Gobierno, ellas o sus parejas; temor a represalias, baja autoestima, el aplastante ejercicio de poder, falta de empatía con las que denuncian, la defensa de los agresores por parte de mujeres que tuvieron otras experiencias con los denunciados.

8.- Se reconoció que hay diferencia entre los generadores de violencia que fastidian y los que cometen delitos, pero ninguna es permisible.

9.- La posición oficial fue que reconocen el origen del movimiento y su necesidad, pero no las formas que violentan el debido proceso. Siguen invitando a las mujeres a denunciar y se comprometen a dar mejor acompañamiento a los casos.

10.- Se comentó que desde el 28 de febrero de 2019 y como una propuesta de acción conjunta con el Gobierno de Hidalgo, se hizo llegar al Gobernador Omar Fayad Meneses, un oficio en el que se le solicitaba la realización de un compromiso conjunto entre organizaciones de mujeres, la Colectiva de Mujeres contra la Violencia, entre otras, para comprometer acciones hacia el interior de las dependencias contra el acoso, hostigamiento y violencias sexuales en contra las mujeres, y la creación de un Observatorio para vigilar y promover el ejercicio y cumplimiento de los derechos y obligaciones en la materia. Asimismo, nos ofrecimos a construir conjuntamente con las dependencias sus protocolos de atención contra el acoso, hostigamiento y violencia sexual y laboral.

A la fecha, no hemos recibido respuesta alguna a dicha propuesta.

Queridas y queridos lectores, no se sí están al tanto de las últimas noticias, pero ésta columna es para informarles que en las Filipinas acaban de descubrir una nueva especie humana, dicen que tendría sesenta mil años de antigüedad, ¡“El Homo Luzonensis”!, le pusieron así porque fue localizado en la isla de Luzón, en ése país asiático.

¡Qué mala onda somos las y los hidalguenses!, habríamos de decirles a las y los antropólogos que se fueron hasta el otro lado del mundo a buscar a una nueva especie primitiva y enana de ser humano, ¡que no hay que ir tan lejos!, que nada más tenían que venir aquí a Pachuca, Hidalgo para encontrarse con una nueva, sub-especie humana, de nombren “Asaelius Erectus”.

¡Y que además es diputado del Honorable Congreso de Hidalgo!

¡Eso sí que es avance, no…!

Así es, Asael Hernández Cerón y sus porristas, vulgo, sus compañeras de bancada panista presentaron una iniciativa que pretende regresarnos a las mujeres hidalguenses ¡a la caverna!, de donde, estima el representante popular, ¡Nunca debimos de haber salido!
Estos “que dicen que nos representan”, se han pasado por el arco del triunfo, decenas de años de lucha de las hidalguenses porque sus derechos, ¡que también son derechos humanos! sean respetados.

Ha sido una lucha soterrada, sorda, cotidiana, que nos tiene agotadas, ¡pero no vencidas! Y éste “Fifí”, pretende venir a decirnos cómo debemos de ser las mujeres y a qué debemos responder ¡como autómatas! Así es, Asael quiere legislar desde su privilegio masculino.

Primero: Las normas del Congreso de Hidalgo señalan, que las y los diputados representan a todas y todos, deben legislar en consecuencia y para eso han de dejar a un lado sus preferencias y sus credos. En resumen ni el diputado del PAN, ni sus compañeras, me representan, ¡Abjuro y les desconozco como mis representantes!

Segundo: Vivimos y nos regimos por un Estado Laico, ¡nos costó una guerra, la de Reforma!, lograr que la iglesia católica y demás confesiones dejaran de meter sus narizotas en los asuntos del Estado! ¡Al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios!; No podemos ni debemos permitir que una vez más la iglesia católica quiera, en la persona de un diputado, imponer sus retrógradas creencias, aunque traigan camionadas y camionadas de borregas y borregos, aunque inunden las redes de comentarios en contra de la decisión de las mujeres.

¡Qué calidad moral tiene la iglesia para pretender decirnos a las hidalguenses qué y cómo hemos de vivir!

Les propongo un trato a los jerarcas de éste credo: ¡Cuando curas, arzobispos y obispos dejen de violar a niñas, niños, adolescentes y mujeres en todo el mundo. Cuando quienes lo han hecho reciban un ejemplar castigo por parte de las leyes civiles. Cuando permitan a sus miembros hablar y aceptar su verdadera orientación sexual y cuando ustedes renuncien a sus privilegios económicos, políticos, sociales y culturales, ése día; dejo de luchar por los derechos de las mujeres!

Tercero: En todo éste diálogo, se está dejando de lado, ¡como siempre! la responsabilidad de la otra parte de la ecuación en un embarazo. ¡Las mujeres no nos embarazamos solas, Virgen María sólo hubo una, no habrá jamás otra, para crear un bebé se necesitan dos!

Pensemos en un hombre sano de 17 años, ¿sabe usted cuántos espermatozoides expulsa durante una eyaculación? ¡MILLONES, MILLONES! ¡Millones y millones de posibilidades de embarazar a una mujer!

Piense, ¿a cuántas mujeres un hombre sano puede embarazar en un año?, ¿le parecen bien 365? Ahora reflexione ¿Cuántas veces una mujer puede quedar embarazada en un año?

Respuesta: ¡UNA!

¿A QUIÉN HAY QUE CONTROLAR ENTONCES, A QUIÉN HAY QUE CASTIGAR ENTONCES EN CASO DE UN ABORTO?… ¡Ahí se lo dejo!

¡No nos hagamos tontas y tontos!, el objetivo de la iniciativa panista en el Congreso de Hidalgo, ¡No es a favor de la vida!, es a favor de seguir controlando el cuerpo y la sexualidad de las mujeres ¡lo primero que colonizó el machismo.! ¡Asael, no pretendas controlarnos a todas, con una es suficiente!

¡No estamos a favor del aborto, estamos a favor de que en caso de que una mujer tenga un aborto o decida abortar lo haga de manera legal, segura y gratuita! ¿Se entiende la diferencia?

¡EDUCACION SEXUAL PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR, ABORTO LEGAL PARA NO MORIR!

Los afectos y el cuidado juegan un papel importante en el tema de impartición de justicia y para mí está bien. ¿Qué sería de nosotros(as) sin el amor y cuidado hacia otras personas? ¿Qué sería del mundo? Simplemente sería terreno hostil y nosotros(as) no podríamos llamarnos humanos(as). Sin embargo, en ocasiones este amor nos hace ciegos(as) ante las malas obras de las personas cercanas.

Hace algún tiempo hubo una serie de denuncias, no anónimas, de mujeres hidalguenses hacia uno de esos varones que siempre están en los espacios feministas. Las respuestas que recibí de consolidadas activistas fue que ellas no apoyaban denuncias que no fueran formales, otra incluso me pidió que mejor no dijera nada porque solo “generaría grietas entre nosotras”, ya que una de sus amigas estaba emparejada con él; otras más, las que ahora apoyan sin dudar a las mujeres detrás del #MeToo, en esa ocasión no dijeron ni pío, protegiéndolo; por último, otro de los “aliados feministas” le hizo una entrevista cursilona para retratarlo como un personaje excéntrico, sí, incluso con una enfermedad mental, pero bueno, buenito deveras.


Muchas mujeres (incluso feministas) y hombres, claro, no quieren que las personas en donde depositaron sus afectos sean señaladas, mucho menos que enfrenten la justicia tal y como la conocemos actualmente.

Me di cuenta de que muchas mujeres (incluso feministas) y hombres, claro, no quieren que las personas en donde depositaron sus afectos sean señaladas, mucho menos que enfrenten la justicia tal y como la conocemos actualmente. Asimismo les duele porque se verían obligadas a reconocer sus propias contradicciones, que se están dejando guiar por las vísceras, el enamoramiento, “el corazón” y no por la razón, esa que tanto costó al feminismo señalar como no exclusiva de los hombres.

Ese es un caso a nivel local; sin embargo, el suicidio del músico y escritor Armando Vega Gil también está despertando este tipo de reacciones. Hoy la observé en la periodista Sanjuana Martínez, quien expresó que lamentaba la muerte de su amigo, quien, según ella, “nunca hubiera sido capaz de cometer algo como el abuso que se le imputa”. Afirmó también que las denuncias anónimas no son aceptables en estos casos, comparándolas con el #MeToo estadounidense donde las mujeres dieron la cara. En palabras de sus seguidores, esta fue una comparación desafortunada, debido a la gran diferencia de contexto social entre ese país y el nuestro. Al final, definió lo ocurrido como un ataque feroz y cruel que  Vega Gil no resistió y afirmó que es necesario replantear el #MeToo.

Aquí entra el tema de la justicia. Hay miles de mujeres que claman por ella. Me uno a ellas. Sin embargo, coincidí con una amiga al expresar que me siento “bipolar”, un poco confundida. Esta ola feminista, no sin razones, es rabiosa y a su lado yo podría parecer “tibia”, pues me preocupa que la rabia, la indignación y el dolor sean tales que estén nublando la visión y nos hagan caer en la búsqueda de una justicia meramente punitiva, que no resuelve de raíz el problema de la masculinidad tóxica.

Me preocupa que la rabia, la indignación y el dolor sean tales que estén nublando la visión y nos hagan caer en la búsqueda de una justicia meramente punitiva.

Otras amigas afirman que “los extremos comienzan a tocarse”, hablan de una especie de masculinización de las mujeres, pues el origen del feminismo fue en gran medida la búsqueda por alcanzar la posición de los varones en el mundo, misma que aún ostentan. Siento y pienso que todavía hay algo de eso en nuestras mentes. ¡Hace ya cien años Emma Goldman lo previó! Y afirmó que la mujer se estaba en convirtiendo “una criatura artificial, que tiene mucho parecido con los productos de la jardinería francesa con sus jeroglíficos y geometrías en forma de pirámide, de conos, de redondeles, de cubos, etc.; cualquier cosa, menos esas formas sumergidas por cualidades interiores”.

Siento y pienso, como escribió Goldman y Lola López, que efectivamente estamos olvidando las cualidades interiores, las formas denominadas femeninas de conducirnos, esas derivadas de nuestra “tradicional” atención a los cuidados, a los afectos, a nuestra intuición y que las estamos sustituyendo por formas masculinas, que bien conocemos como oprimidas en este sistema patriarcal.

¿Queremos justicia punitiva? ¿No hacemos así juego al patriarcado? ¿De qué servirá llevar a la cárcel a los acosadores? ¿De qué sirve en el mundo real exponerlos en una plataforma virtual? ¿Qué sigue tras el #MeToo? ¿O sólo queremos venganza? Ciertamente ilegítima no sería, pero ¿acabaría con el problema de raíz?

Las formas que aprendimos de hacer justicia desde lo punitivo que están ligadas a la lógica patriarcal. El desarrollo del feminismo no puede pasar por la repetición de modelos masculinos.

Coincido con Sanjuana en que tenemos que replantear el #MeToo y pienso también en Rita Segato, quien reflexionaba sobre cómo el escrache surgió en su país no como un modo de linchamiento, sino de juicio justo contra la impunidad; pero también advertía “Cuidado con las formas que aprendimos de hacer justicia desde lo punitivo que están ligadas a la lógica patriarcal. El desarrollo del feminismo no puede pasar por la repetición de modelos masculinos, sino por la reparación de las subjetividades dañadas de la víctima y el agresor”. La única forma de hacerlo, afirma Segato, es la política, una nueva política colectivizante y vincular.

Justicia restaurativa

Es necesario plantear otro tipo de justicia: yo me la imagino como feminizada y comunitaria, siempre bajo las nociones feministas, y me parece que esto empata bien con la justicia restaurativa.

Lola López Mondéjar, escritora y psicoanalista, recogió en un artículo para el periódico digital El Plural, fragmentos de literatura de Derecho acerca de la justicia restaurativa. Afirma que, en el Manual sobre Justicia restaurativa de Naciones Unidas, el proceso restaurativo se define así: “es cualquier proceso en el que la víctima y el ofensor y, cuando sea adecuado, cualquier otro individuo o miembro de la comunidad afectado por un delito, participan en conjunto de manera activa para la resolución de los asuntos derivados del delito, generalmente con la ayuda de un facilitador”.

Menciona también El pequeño libro de la justicia restaurativa de Howard Zehr, donde el autor va más allá y afirma que “en los procesos restaurativos no debería haber ningún tipo de presión, ni para perdonar ni para buscar la reconciliación. Pues se insiste en que este tipo de justicia no ha de confundirse con la mediación, donde se supone que las dos partes litigantes son responsables del conflicto, sino que en aquella hay un reconocimiento explícito de la existencia de una víctima y un agresor”.

Los ofensores siempre tienen que aceptar, en alguna medida, la responsabilidad por su delito.

Para participar en encuentros restauradores, “los ofensores siempre tienen que aceptar, en alguna medida, la responsabilidad por su delito, puesto que un componente importante de tales programas consiste en identificar y reconocer el mal causado”. Esta es la opción que Vega Gil desechó a ojos de quienes interpretamos su suicido como una confesión. Lo mismo pasó con el personaje local que mencioné, pero, en su caso, fueron varias mujeres quienes, principalmente, le ayudaron a evadir la responsabilidad de transitar el debido proceso.

Según Lola, “la justicia restaurativa se basa en que el daño causado comporta obligaciones del ofensor hacia la víctima y hacia la comunidad. La justicia restaurativa requiere, como mínimo, que atendamos los daños y necesidades de las víctimas, que instemos a los ofensores a cumplir con su obligación de reparar esos daños, e incluyamos a víctimas, ofensores y comunidades en este proceso”. Obviamente coincido con la autora en que hay violentos irrecuperables, y agrego: porque así lo quieren; con esos ni intentar nada, mejor proteger a sus víctimas y a ellos mantenerlos lejos hasta que se mueran. También coincido en que “el ideal de justicia estará siempre por delante de nuestros progresos; como lo es también que no podemos sostener un ideal de venganza ni una credulidad ingenua”.

Sin embargo, las feministas sí podemos generar agendas antipatriarcales, donde participe toda la comunidad, en el mundo real, no virtual. Me dirán que nuestras antecesoras no consiguieron sus derechos por la buena voluntad de los varones, pero ¿intentaron otras formas? ¿En verdad no siguieron la forma patriarcal? ¿Los varones de ese tiempo tenían las herramientas que tienen ahora para reconocer en sí mismos la naturalización de las manifestaciones de la masculinidad tóxica? ¿Este tiempo es igual a aquel? ¿Actuar usando fuerza contribuyó realmente a la creación de una sociedad libre de violencia? Respondamos con honestidad, no para descalificar sino para innovar y avanzar.

Innovemos y obliguemos a las instituciones correspondientes a atender los casos en el mundo real, como solicitó hoy el presidente López Obrador a Inmujeres. Apoyemos y sostengamos a las víctimas, como Tarana Burke, fundadora de #MeToo. Ellas deberían ser el centro del debate y es necesario generar las estrategias que les permitan acceder a la justicia, haciendo posible que la etiqueta de víctima sea temporal, porque nadie merece llevarla de por vida.

Del lado de los hombres, por vergonzoso que haya sido si resultaron evidenciados, muchos pueden aprovechar este #MeToo para reflexionar acerca de sí mismos y su relación con las mujeres. Algunos han comenzado por reconocerse como agresores y se han disculpado. Falta reparar el daño en el mundo real. Háganse cargo. No podrán ocultarse mucho tiempo.

¿Quién está trabajando con los niños que mañana se convertirán en adultos?

Otra propuesta más: Demos a la prevención la importancia que tiene. ¿Quién está trabajado con los niños que mañana se convertirán en hombres? Como escribí antes en mi muro de Facebook, necesitamos tiempo, compromiso, amor, paciencia, sensibilidad e información para criar en comunidad a esos niños; nos ahorraríamos tener que arreglar adultos violentos después.

¿Quién está trabajando con las niñas esas cualidades interiores como la intuición, la razón práctica más allá de la teórica? Me parece que ahí reside una gran oportunidad para ejercer verdadero autocuidado en las situaciones que nos ponen los focos en rojo. Como platicaba con amigas: la vida es cabrona y no podemos ir con el vidrio tan frágil, ingenuas, a merced de que cualquier hijo de vecino nos haga sus víctimas. Tomemos la parte de responsabilidad que nos toca en prevenir.

Veo esta crisis como una oportunidad para hombres y mujeres. ¿Que me he vuelto más tibia? Quizá sí. Quizá es la maternidad que día a día me hace darme cuenta del resultado que el apego, el respeto, el afecto, el buen trato, la serenidad y la paciencia tienen en la persona que las recibe y también en quien las brinda. Ese el camino largo y quizá sus frutos tarden en llegar, pero estoy segura que serán imperecederos.

“Pinche Malinche, lo cortés no quita lo Cuauhtémoc”. –El Guacarrock de la Malinche- 1987 (Arau, Barrios, Vega) Botellita de Jerez.

¿Habría imaginado Armando Vega Gil, bajista de Botellita de Jerez, que su suicidio tras ser señalado de acoso y violencia sexual hacia una niña de 13 años, lo llevaría a ser encumbrado como el Primer Mártir del movimiento machista #MeTooHombres, por el cual hombres violentadores buscan una revancha contra mujeres de todas las edades y condiciones que denuncian a abusadores, violadores y pederastas?

Después del suicidio del músico el lunes pasado, luego de ser denunciado anónimamente en la cuenta Twitter #MeTooMusicosMexicanos, éste comenzó a ser romantizado por otros hombres machistas y violentos, para los que el recurso de la revictimización en loop les ha justificado ataques, amenazas e insultos hacia el movimiento feminista.

Así, una horda de misóginos congregados con en el hilo de twitter @MeTooMenPower romantizaron a Vega Gil como un sufriente híbrido entre un tierno y frágil Lewis Carroll, enamorado de la niña Alice Lidell a quien dedicó los dos tomos de Alicia en el País de las Maravillas, y el explosivo e indignado Yukio Mishima que heroicamente se suicida en un rito ceremonial de sepuko, en defensa testosterónica de su honor.


El patriarca vencido por una niña anónima de 13 años.

La carta del bajista en sí es un texto fundamental del autovictimismo patriarcal, una declaración del automártir, del patriarca vencido por una niña anónima de 13 años, tan poderosa, que incluso lo lleva a dedicarle a su propio hijo su suicidio, en una declaración pública en la que reconoce, en un acto de macho progre derrotado, que violentó mujeres por ser él mismo víctima del patriarcado cultural.

Acompañado por un corifeo de machos adoloridos, el fantasma de Vega Gil disfruta desde lo alto de su torre de mártir del onvrizmo, de la caja de resonancia del #MeTooHombres y del @MeTooMenPower que exige sacar del anonimato a la mujer que lo denunció, y de las descalificaciones hacia el movimiento de denuncia feminista #MeToo.

Sin embargo, una vivisección al incidente de su suicidio no revela al mártir que el machismo esperaba, sino todo lo contrario, muestra a un hombre acobardado, a un insignificante individuo que, ante el miedo de perder su fuente de trabajo (Los talleres que daba a menores de edad) opta por matarse y dejar en orfandad a su propio hijo en etapa de niñez.

Un pequeño huérfano de padre que seguramente será cuidado y criado por su madre.

Y así, se desliza hacia el olimpo del machismo depredador el bajista “cucurrucucu”, el coautor de temas claves en la historia del machismo y el racismo del rock mexicano, con frases como ~Güerita color de llanta, aquí esta tu rin cromado” y “pinche malinche, lo cortés no quita lo Cuauhtémoc”, seguramente presumiendo la ofensiva introducción al tema, tal como aparece en el álbum de Botellita de Jerez en vivo acústico “Superespecial un plug” (1996) que hace una apología a una violación anal a la prisionera Malitzin.


Su suicidio no revela al mártir que el machismo esperaba, sino a un hombre acobardado que, ante el miedo de perder su fuente de trabajo, opta por matarse.

“Good Morning Schoolgirl…”
Cuando Vega Gil reconoció que recibía en su casa a menores de edad, y se enunció como parte de una cultura machista, seguramente se inscribía en una corriente del rock que se basa en la pedofilia y en la erotización de la niña y de la adolescente.

Una corriente que nace desde la posguerra mundial en los cincuenta en Estados Unidos con temas como Sweet Sixteen de Chuck Berry y el escándalo del cantante Jerry Lee Lewis casándose con su prima menor de edad

El cantante de Aerosmith Steven Tyler en 1976, a los 27 años, consiguió la guardia de Julia Holcomb, una niña de 14 años, a la que devolvió a sus padres 3 años después, luego de llevarla a abortar.

Quizás el máximo exponente de la pederastia en el rock es una menor de edad a quien el cantante bajista de Kiss Gene Simmons, autor del himno del pedófilo: “Christine Sixteen” donde narra la seducción de una adolescente por un hombre maduro.

“I don’t usually say things like this to girls your age, but when I saw you
Coming out of the school that day, that day I knew, I knew, I’ve got to have
You, I’ve got to have you… …but she’s young and clean I’ve got to have her, can’t live without her, whoo no Christine sixteen, Christine sixteen”

“No acostumbro a decir cosas como estas a niñas de tu edad, pero cuando te Vi venir de la escuela aquel día, aquel día lo supe, lo supe, tengo que tenerte, tengo que tenerte… Pero es joven y limpia. Tengo que tenerla, no puedo vivir sin ella, whoo no!! Cristina Dieciséis”

Padre de una post adolescente, todavía el septuagenario Simmons vestido de diablo de plástico republicano (apoya a Trump) canta sus fantasías de pedófilo mientras cuelga de un cable, como péndulo del reloj pederasta en cada concierto de Kiss.

Vega Gil queda como el antihéroe, el fracaso de los ideales pederastas de Berry, Lewis, Tyler y Simmons.

No es Carroll, No es Mishima.

La imagen de Vega Gil se diluye en un símil heterosexual del Michael Jackson del documental de HBO “Leaving Neverland”, y como herencia, su rostro queda como emblema de un nuevo sindicato de machistas y misóginos, que justifican con su automartirio y suicidio la violación, la pedofilia y los ataques al movimiento feminista.

El #MeToo que desenmascaró a escritores, académicos y periodistas mexicanos lo hizo otra vez: demostró que en todos los espacios –hasta por aquellos que creeríamos exentos de creencias tan ridículas por tener varios grados académicos o montones de sensibilidad- las mujeres somos violentadas.

Hace algunos días leí una nota acerca de las amenazas de muerte que recibió una trabajadora por negarse a participar en actos de corrupción en la hoy Fiscalía de Hidalgo. En primer lugar, me pareció horrendo sólo imaginar el terror que debió sentir al mirar aquellas imágenes de personas destazadas y descuartizadas, mediante las cuales sugerían que a ella le ocurriría lo mismo. En segundo lugar y presenten atención a lo que voy a decir: me sentí agradecida de que a mí sólo me retiren la palabra de vez en cuando, minimicen mi trabajo y esfuerzo, intenten ridiculizarme frente a mis compañeros(as), hablen a mis espaldas, me quiten crédito por mi trabajo (textual borrar mi nombre de los libros en cuya edición participo), exageren mis fallas…

¡¡¡¿¿¿Qué???!!! Reaccioné y rectifiqué: no debo agradecer por vivir violencias más “sutiles” y no violencias graves como ser amenazada de muerte, ninguna mujer debería hacerlo; es más, ninguna mujer debería permanecer en un centro de trabajo donde es violentada. Pero desgraciadamente pasa y queda impune. Conozco mujeres (y hombres, pero esta no es ocasión para hablar de ellos aunque sé que algunos tienen muuuuucho que decir) que han vivido violencia laboral o el solapamiento de la misma en Hidalgo ¿De parte de quiénes? De hombres, pero también mujeres superiores jerárquicamente.

23.1 por ciento de mujeres dijo haber vivido violencia laboral en Hidalgo

Según Endireh, en 2016, 23.1 por ciento de mujeres dijo haber vivido violencia laboral en Hidalgo, a pensar de que, como afirma Estefanía Vela en su artículo MeToo, el derecho laboral “no sólo se enfoca en las personas individuales que ejercen violencia sino en quienes la solapan” y que “por ley, los centros de trabajo tienen que promover un entorno organizacional favorable y tomar acciones para prevenir la violencia laboral”.

Sin embargo, repito, muchas personas nos quedamos en estos centros de trabajo porque, aunque suene descabellado, de momento no tenemos una mejor opción, lo cual ni significa que no busquemos. Y nos cuesta creer que si en un acto de confianza renunciamos, “el universo” traerá pañales y comida a nuestra mesa en las próximas 48 horas.

¿Por qué somos nosotras quienes tenemos que irnos y no nuestros(as) agresores(as)?

Aparte, piensen algo ¡¿Por qué somos nosotras quienes tenemos que irnos y no nuestros(as) agresores(as)?! ¿Se dan cuenta lo acostumbrados(as) que estamos a someter a situaciones difíciles a las víctimas, a quienes más necesitan, en lugar de destronar de una buena vez a quienes ostentan el poder y desde ahí violentan?

¡Denunciar! ¡Hay que denunciar formalmente! Lo he dicho y hecho, pero ¿Quiénes son las personas que recibirán y decidirán si proceden nuestras quejas? Seguramente otro más favorecido por esos amiguismos y compadrazgos de los que Estefanía habla. ¿Cómo podemos confiar en que habrá justicia?

A mí me gustaría que todas esas mujeres anónimas que denunciaron mediante redes sociales la misma negativa de acceso a una acción afirmativa que yo recibí, hubieran presentado una queja y sus superiores obtenido sanciones.

Me gustaría que todas las mujeres en Hidalgo pudiéramos escribir #MeTooPatronesMexicanos seguido de nombres y apellidos, escritos sin temor a perder el trabajo en un tronar de dedos y que ante la magnitud del problema, el Estado se viera obligado a reparar daños y las instituciones brindaran capacitación en materia de derecho laboral ¡Ya basta de intentar sensibilizar a quienes no desean renunciar a ejercer violencia contra las mujeres!

Hoy, aunque por seguridad no pondré nombres, quiero decir #MeTooPatronesMexicanos. Y si me presionan un poquito #MeTooFuncionariosDeHidalgo.