Feminismo

Durante el Segundo Encuentro de Organizaciones y Movimientos de América en Tihuanacu, Bolivia, se instituyó el 5 de septiembre como el Día Internacional de las Mujeres Indígenas, en honor a Bartolina Sisa, guerrera indígena cuya férrea oposición a la conquista española le llevó a ser brutalmente asesinada y descuartizada por las fuerzas realistas ibéricas, en La Paz, Bolivia, el 5 de septiembre de 1782.

Bartolina Sisa y su esposo Julián Túpac Katari pelearon contra el ejército realista. Ella fue jefa de batallones indígenas, integrados por guerrilla nativa en los diferentes pueblos de Perú y Bolivia.

En 1781, luego de una serie de victorias del ejército dirigido por Bartolina, las y los pobladores la nombraron Virreina y además de la estrategia militar, esta guerrera se hizo cargo de la restructuración del gobierno en varias localidades, hasta que fue traicionada y emboscada para su ejecución, por hombres pagados por el corregidor Sebastián de Segurola.

En recuerdo de Bartolina, cada 5 de septiembre se utiliza para visibilizar la inequitativa situación de las mujeres indígenas en todo el mundo, quienes sufren los estragos de la triple opresión que les da el ser mujeres, ser indígenas y ser pobres.

Como señala Teresa Ulloa, especialista en género y derecho internacional humanitario, son las mujeres y las niñas indígenas “de entre los excluidos, las más excluidas; de entre los pobres, las más pobres; de entre los analfabetas, son ellas las que conforman el mayor porcentaje; de entre los discriminados, las más discriminadas; de entre los desposeídos, las más desposeídas; de entre los violentados, las más violentadas”.

En un estado con alta concentración de mujeres indígenas como el nuestro, lo menos que podemos hacer en su día es visibilizar los estragos del daño acumulado durante siglos contra las más pobres de las pobres, comenzando por un resumen de las deudas históricas que el gobierno y la sociedad tenemos con ellas.

La mercadotecnia arrancó a los Derechos Humanos la conmemoración del 28 de agosto como Día Nacional de las Personas Adultas Mayores, para invisibilizar la problemática de este sector poblacional, y “celebrar” el excluyente “día de los abuelos”. La gente que el resto del año violenta a su familia adulta mayor, se quita la culpa con el hecho de comprar regalos y “festejar” con grandes y vistosas actividades frívolas.

Tratándose de la adultez mayor, el sesgo de género es inevitable, porque en una vida llena de desigualdades, la culminación de la misma no podría ser diferente. Es verdad que tanto adultos como adultas mayores sufren violencia por su condición de edad, pero las mujeres son llevadas al extremo mediante la triple opresión que les da el ser ancianas, ser mujeres y, en la mayoría de los casos, ser pobres.

En un país que continúa pagando menores salarios a las mujeres y limitando su crecimiento profesional, es obvio que al final la pensión por jubilación será menor que la de los hombres, si es que tal pensión existe.

Marginadas de una educación formal, excluidas del mercado laboral, dependientes de familias que consideran su trabajo como una simple ayuda, las mujeres enfrentan una vejez que muchas veces se vive en extrema pobreza.

Tanto para hombres como para mujeres, el proceso de envejecimiento se ha transformado. Las enfermedades que antes te mataban hoy pueden ser controladas por largo tiempo, el lado negativo de esta situación es que dichas atenciones requieren una gran inversión económica, que la población adulta mayor generalmente no tiene.

Las adultas mayores sufren hoy el triste colofón que les deja una injusta historia de vida en la que han sufrido feminización de la pobreza, embarazos y eventuales abortos mal atendidos, falta de atención médica, trabajos no remunerados, violencia de género en todos sus tipos y modalidades, además de los estragos de las inacabables dobles y triples jornadas de trabajo.

Hace apenas unas semanas escribí que sentía envidia de la revolución feminista que se está llevando a cabo en Chile iniciada por las jóvenes universitarias y de las enormes manifestaciones en Bilbao contra la violencia machista. Ahora la llamada “Furia Mexicana” es la envidia en varios países.

Aquí en Pachuca, simple y llanamente la marcha del 16 de agosto, que inició en la Plaza Juárez, ha sido la mejor en la historia del feminismo hidalguense. Se convocó por las redes sociales. ¿Quién la inicio? No importa, lo mejor es que nos fuimos sumando una a una.

No sólo ha sido la marcha más nutrida, sino que la dinámica espontánea es un ejemplo de verdadera democracia; así es, el feminismo: eminentemente un movimiento democratizador.

Primero nos concentramos a los pies del monumento a Benito Juárez, ahí se informó sobre los puntos a seguir, así la gente supo exactamente lo que ocurriría. Después nos ubicamos en el centro de la plaza donde se colocaron en el piso cartulinas con siluetas de mujeres para recordar a aquellas que fueron asesinadas por el hombre que prometió quererlas y cuidarlas o por algún conocido. Aquí es necesario reflexionar que si bien ésta técnica de denuncia tuvo su impacto hace varios años, ya no lo tiene ahora, porque no logró cambiar nada.

Por otra parte, las pintas en el piso de la plaza, resultaron ser algo muy similar a lo que pasó con el Ángel de la Independencia en Ciudad de México (que por cierto y si usted no lo sabe, unas 200 mujeres que se dedican a la restauración propusieron que no se repare el monumento hasta que los mexicanos dejen de matar, violar, hostigar y discriminar a las mexicanas, ¡eso sí sería libertad!). Posteriormente, en círculo, se abrió el micrófono para quién quisiera expresar el motivo por el cual acudió al llamado. Hablaron, no sólo mujeres, además hombres, niños y niñas. Entre dramático y conmovedor escuchar a una pachuqueña de diez años, que nunca se había manifestado y jamás había hablado por micrófono ante una multitud decir: ¡Estoy aquí porque tengo miedo, no quiero que me maten, quiero vivir! No sé que tanto le importe al gobierno de Omar Fayad, pero le informo que una ciudadana hidalguense menor de edad se siente insegura y cómo ella muchas.

Luego empezó la ‘diamantinada’ de manera muy festiva y la continuamos por las calles de la ciudad. Consignas, cantos, cuando pasamos frente a La Villita, ahí sí retumbó la tierra. ¡Saquen sus rosarios de nuestros ovarios! ¡Saquen sus doctrinas de nuestras vaginas!, siguió el coro hasta Hidarte.

Recorrimos Avenida Revolución y en ese punto ya no parábamos en las boca calles esperando la luz verde y no entorpecer el tránsito; al contrario, lo paramos, cómo queremos parar al país , que nos vean y nos escuchen ¡Estamos hartas de tanta violencia, estamos hartas de los feminicidios, de las violaciones y de los hostigamientos! ¡Esto tiene que terminar!

Seguimos por la Avenida, automovilistas que mostraban su apoyo a la marcha se llevaban gritos de alegría y besos lanzados al aire, los que nos mentaban la madre, con mayor razón nos deteníamos y gritábamos más fuerte.

Lo mejor estaba por venir. Al tomar Matamoros y a punto de regresar a la Plaza Juárez, nos topamos con un grupo de motociclistas, de ésos con chamarra imitación piel, brillitos y estoperoles conviviendo por igual, calaveras pintadas en sus cubre bocas. Ellos empezaron a dilapidar gasolina haciendo rugir los motores amenazando con echársenos encima. ¡Ninguna se movió! El volumen de las consignas ¡hasta el cien!. Seguimos gritando y para zanjar el asunto, lanzamos ¡El que no brinque es macho, el que no brinque es macho! Todas brincamos, menos los motociclistas.

Terminamos felices en Plaza Juárez.

No vamos a parar, seguiremos haciendo marchas y manifestaciones, por una sencilla razón: Nuestras ancestras lucharon por conseguir el derecho a votar y ser electas, mi generación por todos los derechos que nos han sido escamoteados, las jóvenes feministas luchan por su vida y su integridad. Esa es la enorme diferencia.

botellalmar2017@gmail.com

Tres hombres fueron asegurados por la Unidad de Prevención, Protección y Atención a la Violencia de Género (PPAViG) de la Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo por presuntas agresiones contra mujeres en los municipios de Pachuca, Progreso y Zempoala.

Inicialmente, derivado de un reporte al número único de Emergencias 911 se reportó que un hombre identificado como A.H.P., de 43 años, presuntamente agredía física y verbalmente a una mujer, aparentemente relacionada con el detenido.

Los agentes estatales arribaron a la colonia El Bondho, municipio de Progreso, donde aseguraron al individuo, asistieron a la víctima y a dos hijos suyos, además de canalizarlos ante las instancias competentes para su atención.

En la colonia Nueva Estrella de Pachuca un hombre que se identificó como M.H.H., de 32 años, fue asegurado luego de presuntamente agredir a su cónyuge, a quien lesionó.

Los oficiales de la Unidad PPAViG remitieron al individuo ante el Centro de Atención a Víctimas de la Procuraduría de Justicia, instancia que se hizo cargo de la víctima, quién recibió atención médica e inicio su denuncia correspondiente.
 
También, un sujeto originario del estado de Jalisco fue puesto a disposición del Ministerio Público del fuero común, luego de ser denunciado por una mujer aparentemente relacionada con el agresor. Ella pidió apoyo de la Policía Estatal mediante una llamada al 911 de Emergencias.

La probable víctima de violencia por su condición de género, originaria del estado de Guerrero, fue encontrada dentro de una casa móvil, en la comunidad de Téllez, municipio de Zempoala, junto a su hijo de cinco años.

Personal de las áreas especializadas de Apoyo a la Investigación y Trata de Personas, dependientes de la Agencia de Seguridad Estatal, atendieron el llamado de auxilio de la mujer.

Por las posibles agresiones fue canalizada ante las instancias de ayuda, en tanto el probable responsable consignado a la autoridad competente, quedando relacionado con la carpeta de investigación correspondiente.

La Secretaría de Seguridad Pública de Hidalgo reitera el llamado a la ciudadanía para contribuir con estas acciones, realizando reportes mediante el 911 de Emergencias, 089 para Denuncia Anónima o al Procuratel: 800-912-1314.

La directora general adjunta de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim), Nadia Sierra Campos, alertó que la violencia en contra de las mujeres en México es “una situación de emergencia nacional”.

“Tenemos una situación grave de riesgo de los derechos de las mujeres, particularmente lo que tiene que ver con una vida libre de violencia”, dijo, de acuerdo a la agencia SEMMéxico.

Además, la funcionaria advirtió que dado este panorama “ningún estado está lejos de que se declare una alerta de género”.

En este marco, subrayó que la Ciudad de México deberá presentar en diciembre un informe sobre el cumplimiento de las 17 medidas contra la violencia de género que le impuso la Conavim el pasado 7 de junio y, a partir de ese reporte, se valorará si se solicita una declaración de alerta de violencia de género.

Refirió que los escenarios en donde es latente el riesgo de ser violentadas son las calles, los hogares, los espacios escolares, y los laborales, así se ve reflejado en las denuncias.

Al participar en la “Mesa de Dictaminación: Alerta de Género” realizada en el Palacio Legislativo de San Lázaro, sostuvo que el propio fenómeno del ‘me too’ nos puso una primera situación de emergencia, donde muchas mujeres y adolescentes se habían quedado calladas ante situaciones de acoso.

“Fue evidenciando que, por años, incluso, no se había denunciado. Lo malo es que con el tiempo los plazos son perentorios y hay denuncias o hay demandas que ya no se pueden presentar porque prescriben; pero eso no quiere decir que se minimice la situación”, sostuvo la funcionaria.

En referencia a la marcha de mujeres del pasado viernes, Sierra Campos dijo que “no solamente se manifestaron sobre esta situación de violencia exclusivamente en la Ciudad de México, se manifestaron en todo el país, y entonces eso nos llama la atención, tanto a las autoridades como a la sociedad misma, de que nos tenemos que aliar para poner un freno a esta violencia”.

Refirió que en 18 estados se ha declarado Alerta de Género, siendo el Estado de México, la entidad con la mayor violencia y más rezago en su atención, a cuatro años de contar con esta medida.

Entre los más “aplicados y avanzados” está Puebla, del que dijo “apenas se le declaró la alerta en abril y ya que lleva 50 por ciento de las medidas cumplidas, ha metido acelerador”. Sin embargo, también existen estados que tienen alerta de género, pero “no sabían que tenían que cumplir las recomendaciones”.

Ante ello, destacó que como parte de la nueva metodología se dará seguimiento y se realizarán visitas para analizar los avances que tienen en la implementación de los mecanismos. (SEMMéxico)