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Habitantes de esta capital de Hidalgo decidieron intervenir la famosa escultura del Cristo Rey de Pachuca, ubicada sobre el cerro de Santa Apolonia, para rendir un homenaje artístico a todo el personal sanitario que está luchando contra el COVID19 en todos los centros hospitalarios del mundo. Un ‘mapping’ es una proyección de imágenes y videos sobre un monumento histórico o artístico. Su realización ha cobrado fama en el orbe debido a la proyección de atractivas imágenes sobre los de por sí emblemáticos sitios que conforman la cultura de un lugar. Ojalá disfrutes de estas imágenes.

La adversidad no le cierra el mundo a la señora Griselda. En su propio hogar abrió una ventanita que da a la calle para ofrecer sus tortillas hechas a mano. Esto luego de que don Héctor, su esposo, se quedara sin empleo recién comenzada la contingencia.

Él se dedica a la mecánica automotriz y, hasta antes del confinamiento, era empleado en un taller mecánico que se vio forzado a reducir su plantilla para no cerrar permanentemente. Desde entonces realiza algunos trabajos mecánicos en su domicilio, pero es muy poca la gente que llega. Él quisiera hacerse de su propio tallercito y ser su propio jefe.

Por eso, la señora Griselda, con apoyo de su familia, decidió hace casi dos meses vender tortillas de comal, masa, tlacoyos y sopes en la ventana de su casa ubicada en Av. de los Minerales, Venta Prieta. Pero para ella la mejor forma de ayudar a su familia es ayudando a otras personas menos afortunadas, así que regala un kilo de tortillas a quien no tenga para pagarlas.

«No es gran cosa lo que hacemos, ni mucho lo que podemos ayudar, pero creo que con esta acción podemos hacer la diferencia en el día de alguna persona», dijo.

Doña Griselda y Don Héctor todos los días comienzan su venta desde las nueve de la mañana y es muy variada la cantidad que regalan. Aunque han llegado personas que realmente tienen la necesidad, también le han tocado personas que se burlan de ellos Aún así, doña Griselda les da su kilo de tortillas de todo corazón.

«Yo tengo mucha fe en dios y tengo la confianza de que no nos va a desamparar y seguirá proveyendo».

Su modestia y humildad no le permitieron salir en las fotografías porque, para ella, eso no es lo importante, sino la ayuda que le puede brindar a los demás. ¿Los ayudamos y replicamos su actuar?

Cocineras, policías, comerciantes, enfermeros, médicas, choferes, vigilantes, periodistas, bomberos, repartidores, trabajadores de la construcción, recolectores de basura, despachadoras de combustible, son algunos de los rostros que bajo cubrebocas y mascarillas realizan trabajos esenciales para la sociedad durante estos días de confinamiento.

Son ellos y ellas quienes acuden ante una emergencia, quienes custodian a la ciudadanía, quienes sacian nuestra hambre, quienes colectan nuestros desechos, quienes procuran nuestra salud, quienes nos informan de primera mano, quienes agilizan la construcción de vialidades, quienes nos trasladan a nuestro destino, quienes traen nuestra comida y quienes abastecen el combustible que mueve todo, esto mientras gran parte de las y los pachuqueños nos resguardamos en nuestros hogares para evitar una mayor propagación de SARS-CoV-2.

Jamás olvidemos que estos momentos no son solo un episodio en nuestras vidas. Mientras nos resguardamos en casa, allá afuera hay un montón de gente librando una batalla para que nosotros y nosotras nos la pasemos lo mejor posible; para que hasta nuestros hogares lleguen insumos y alimentos, tengamos información y la vida siga su curso, pese a todo.

A todos ellos y ellas: ¡Muchas gracias!

Era mitad de febrero y, aunque el coronavirus ya había explotado en China, no teníamos idea de que ese sería nuestro último evento al aire libre. Traemos a la memoria estas imágenes del Festival Vientos de Alegría realizado sobre el pisal monumental, obra del artista hidalguense de Byron Gálvez, cuando nos abrazábamos sin miedo al contagio; no había cubrebocas, comíamos con tranquilidad en la calle, saludábamos al de enfrente sin ponernos gel antibacterial, éramos libres de látex y cloro y encerrarse en casa solo era una opción de algunos felices ermitaños. Con poco o mucho dinero, esas pequeñas cosas nos hacían soportar la vida. Ahora, nos damos cuenta de todo lo que extrañamos darle un beso a quien está lejos, o al que se siente lejos, aun estando cerca.

Esperamos vencer sobre el COVID para volver a las calles. Porque, ¿quién no quiere volver a planear un papalote? ¿Quién no quiere volver a abrazar sin miedo?

Entonces, por favor, quédate en casa.

Don Gregorio lo perdió todo en un voraz incendio del que aún se desconocen las causas.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDEABAJO.MX

De oficio albañil, él junto con sus cuatro hijos y su esposa, recién emprendían la nueva aventura de vivir en su propia casita en ampliación El Saucillo, luego de pagar durante 18 años la renta de una casa en La Providencia.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDEABAJO.MX

Proveniente de Tianguistengo, Don Gregorio asegura que más de una persona «se lo ha llevado al baile» en la compra de algún terrenito, pero él confía que ésta vez sea diferente, aún le falta pagar 100 mil pesos para ser propietario de esa tierra.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDEABAJO.MX

Camas, estufa, refrigerador, ropa, trastes, todo lo perdieron la tarde del lunes 18 de mayo cuando le avisaron que la pequeña cabaña que él había construido con sus propias manos, la estaban devorando las llamas; todo sucedió mientras él salió a las calles de El Saucillo en busca de empleo.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDEABAJO.MX

Los 10 perros que tienen, han sido producto del buen corazón de sus hijos que los encontraron desde cachorritos y quisieron brindarles un refugio. Los canes demostraron su lealtad al permanecer al rededor de la cabaña envuelta en llamas.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDEABAJO.MX

Aunque la solidaridad se volcó inmediatamente hacia ellos (le han llevado ropa, comida, colchones, cobijas, croquetas y le prestaron una casa para pasar la noche), la realidad es que lo que más necesita Don Gregorio es material para construir su casa y recuperar la tranquilidad de su familia.