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domingo, marzo 1, 2026

Los piropos de los necios

Detenga la lectura de este texto aquella mujer que nunca haya sufrido ningún tipo de acoso sexual en las calles o en el transporte público… Todas continuarán hasta el final, lo sé.

¿A alguien de aquí le han dicho que no se enoje por los piropos que te dicen en la calle aunque no te causen emoción sino impotencia o miedo? A mí sí, muchas veces, pero hasta este 2026 en Hidalgo los piropos disfrazados de acoso sexual no son considerador una forma de violencia, son actos normalizados para dejarnos claro que las personas tienen derechos sobre nuestros cuerpos.

Sufrí acoso sexual a los 5 años en un taxi de donde me tuvo que bajar mi madre, luego en la colectiva a los 10 años cuando un señor como de 60 años me tapó las piernas con su chamarra de piel para poder tocar; a los 15 años en los desaparecidos autobuses verdes de la ruta de San Antonio, tuve que descender antes de llegar a mi destino porque un tipo estaba masturbándose a lado de mí.

Un día caminando con mi prima también adolescente, unos hombres del camión de la Pepsi comenzaron a seguirnos y a decirnos sus piropos, pero como no caímos enamoradas de ellos al instante, se molestaron y nos ofendieron.

A los 25 años, un domingo en la calle Cuauhtémoc una patrulla municipal se acercó y tocó el claxon y del interior surgió una pregunta: “¿Para dónde vas?”, un policía sonriente dijo: “¿Para dónde vas? ¿Te llevo? Oye, voltea, estás bonita, si quieres te llevo a donde me pidas”. Tal vez esperaba mi emoción, pero el hombre olvidó que manejaba una patrulla y que estaba en horas de servicio, el servicio de protegernos.

Cuando tenía 28 años un hombre me tocó tan violentamente mientras iba caminando que durante ese día no podía sentarme sin sentir dolor. Imagínense que todo eso no puede ser denunciado como delito, que te digan que “lo bueno que no pasó otra cosa”.

Apenas hace unos días, la diputada Tania Meza presentó una propuesta que busca reconocer el acoso sexual en espacios y transporte público como una forma de violencia contra mujeres, adolescentes y niñas.

En Pachuca, ¿tenemos espacios seguros? Tengo una queja porque el transporte masivo Tuzobús tiene áreas específicas para mujeres que están de color rosa, entonces, que alguien me explique ¿por qué se les permite a los hombres ir sentados en la caja que se forma entre esos asientos?

Cuando ocupas esos lugares traes la cara de las personas respirando en la nuca de lo cercano que están. Son espacios exclusivos para mujeres y niñas, ¿por qué no entra un oficial a retirarlos? Porque no tiene sentido que existan zonas que no se respetan. Porque estoy exagerando, ¿quién pide respetar aquello? ¿Qué me quita? ¿Qué tiene de malo? Seguramente lo escribo porque odio a los hombres, así me dicen siempre.

Claramente esperamos que sea aprobada para que por fin pueda una dejar de escuchar “no te enojes, es un piropo” y entonces poder expresar “me violentaron en la calle”, “sufrí acoso sexual en el transporte”.

Pero no me hagan caso, soy hija del caos.

Lorena Piedad
Lorena Piedad
Pachuca, 1990. Locutora y redactora. Participante de la Feria Nacional de Escritoras Mexicanas (FENALEM), edición 2022. Algunos de sus textos fueron publicados en la Antología Poéticas de los Sures Femeninos Despatriarcalizando la Poesía (Colombia, 2020) y en Voces Indómitas Primera Antología de Narrativa Breve Escrita por Mujeres (México, 2021).

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