[ENTRE LA HOZ Y EL MARTILLO]

Manuel Marulanda, fundador de las FARC-EP, en los primeros años de la organización. Foto: Agencias
Manuel Marulanda, fundador de las FARC-EP, en los primeros años de la organización. Foto: Agencias

Las FARC-EP vencerán
50 años de lucha revolucionaria por el socialismo

Se cumplen 50 años de lucha de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo, de compromiso pleno con la causa de la Revolución y con los explotados y oprimidos de Colombia, América y el Mundo.

No hay fuerza política similar que haya enfrentado lo que la insurgencia fariana, es decir los cambios de época, la alteración de la correlación de fuerzas internacional, y la confrontación no solamente con la oligarquía colombiana, sino directamente con el imperialismo y todo su aparato bélico y comunicacional, así como la incomprensión de algunas fuerzas de la izquierda.

En 1964, seis años después de la entrada victoriosa del Movimiento 26 de Julio a La Habana, derrotando a la dictadura batistiana, y ya proclamadas la I y II Declaración de La Habana, el Continente se encontraba en ebullición porque la táctica de la guerra de guerrillas atraía al combate revolucionario a miles y con optimismo se avizoraba la posibilidad de cambios profundos y radicales en todos los países de Nuestra América. Sin embargo las FARC-EP aunque contemporáneas de tal oleada, tenían otro origen, otra táctica y otra composición social, que determina que prosigan en la lucha y en la forma de lucha, por otros abandonada, aunque en su día la absolutizaron, sumándose sin decoro a las nuevas modas políticas.

Las FARC-EP tienen su origen en la realidad colombiana, en las contradicciones socioclasistas que engendra la explotación, la concentración de la riqueza y de la tierra en la minoría burguesa, que para sostener sus privilegios recurre a la abierta violencia, al terrorismo de estado contra el pueblo, a la cotidianidad del crimen político, a la cerrazón definitiva de la oligarquía para ejercer la dominación. El asesinato de Gaitán y el Bogotazo la violencia de la clase dominante originaron las guerrillas liberales, que políticamente mostraban sus límites, y llevaron a Manuel Marulanda y sus compañeros a vincularse al Partido Comunista Colombiano, asumir la ideología marxista-leninista y hacer un trabajo organizativo político y militar siempre vinculado a los campesinos, a los obreros, al conjunto del pueblo trabajador. Al tiempo el PCC, suscribiendo la línea de la combinación de todas las formas de lucha respaldó plenamente a los campesinos en armas y destacamentó cuadros excepcionales de la JUCO y el Partido, entre ellos un hombre extraordinario, un proletario, de grandes dotes intelectuales y organizativas, Jacobo Arenas, que junto al Comandante Manuel Marulanda, forjaría a varias generaciones de comunistas plenos, que harían de un primer núcleo focalizado en una región a un poderoso ejército del pueblo extendido por todo el territorio colombiano, y con un perfil que llama la atención, de partido comunista, de vida orgánica donde ya se recrean elementos de la nueva sociedad, en las relaciones sociales, culturales, en la camaradería, en las relaciones hombre-mujer y hombre-naturaleza.

Sin otro animo que anotar datos objetivos, en tanto que la ola guerrillera de los 60 tenía como base a la juventud radicalizada, y al estudiantado, lo cierto es que las FARC se basaban en su primeros años en hombres y mujeres campesinos, trabajadores del campo; en tanto que la ola guerrillera siguiendo las negativas tesis de Debray criticaba el papel del partido revolucionario y buscaba prescindir de él, los guerrilleros marquetalianos se aferraban a la vida orgánica y reconocían su vanguardia en el partido comunista. En tanto que la ola guerrillera absolutizaba la lucha armada y calificaba de reformista a quien no le siguiera, las FARC-EP enfatizaban que en la política revolucionaria era necesario combinar todas las formas de lucha.

En el recuento que hacía el Comandante Ernesto Guevara de las organizaciones revolucionarias contabilizaba en Colombia a la dirigida por Manuel Marulanda, porque sus demandas eran justas, sus banderas expresaban los intereses populares y porque existían coincidencias muy fuertes. El Che fue consecuente, y murió actuando como pensaba en Bolivia, en Octubre de 1967. Pero muchos seguidores de las tesis de Debray abjuraron de sus absolutizaciones, al grado que al pasar del tiempo descalificaron la lucha armada y el derecho del pueblo a ejercerla.

En la clasificación política, en tiempos que el viento soplaba a favor de los pueblos, por el papel del campo socialista y de la URSS, por la descolonización, por la fuerza del movimiento obrero, por la victoria vietnamita, era común que junto a la URNG, el FMLN, el FSLN, el ELN y la gran diversidad de fuerzas revolucionarias en armas se ubicara a las FARC-EP. Pero cuando la contrarrevolución fue imponiéndose, hasta llevar al derrocamiento la construcción socialista en la Unión Soviética y otros países, dando paso a un retroceso de la lucha de clases, las condiciones desfavorables, es verdad, llevaron a buena parte de esos procesos guerrilleros a negociaciones que concluyeron en la desmovilización militar. Si bien hubo casos de transfuguismo no podemos atribuir todo a ese factor. La historia está ahí con sus acervos como lecciones para el presente, y cuando a ella acudimos encontramos discursos derrotistas, virajes en la estrategia, que consideraron la participación en la democracia burguesa como un paso obligado. Las FARC-EP, que siempre se basaron en sus propias condiciones mantuvieron en alto la bandera revolucionaria convirtiéndose en un símbolo mundial de la lucha armada por el socialismo, en condiciones nada fáciles, muy complejas, plagadas de dificultades.

Las FARC-EP resistieron la obscura noche contrarrevolucionaria y la desideologización.

Con necedad marquetaliana, con firmeza marxista-leninista, con temple comunista las FARC-EP, de manera orgánica, es decir con la discusión leninista militante y resoluciones emanadas de la colectividad, continuo la lucha armada, eficientando su accionar y actuar revolucionario, con un Plan Estratégico para la toma del poder. Las fuerzas de la reacción y del imperialismo iniciaron una cruzada para exterminarlas.

La más importante fue que en América Latina, el imperialismo norteamericano volcó sus esfuerzos a la búsqueda de la derrota militar de las FARC-EP, con la inversión millonaria del Plan Colombia y de planes subsecuentes de intervención militar, inclusive directa con la presencia de bases norteamericanas en la región y con el inescrupuloso apoyo a criminales como Álvaro Uribe que hizo del genocidio su estilo personal de gobernar y legalizó la actuación de los mafiosos paramilitares.

Otra fue, que los centros ideológicos del imperialismo, basados en el control absoluto de los medios de comunicación, con pasión goebeliana lanzaron una grotesca campaña de propaganda para sembrar en la opinión pública la sospecha de un vínculo entre narcotráfico e insurgencia, creando el mito de la narcoguerrilla, mito fabricado por el Departamento de Estado de los EEUU. Además y de la mano de la histeria promovida por Bush después del 11 de Septiembre del 2001 se esforzaron por meter en un solo saco el derecho legítimo de los pueblos a la lucha armada con el terrorismo; inscribiendo así a las FARC-EP en las listas que con tal motivo emiten los EEUU y la Unión Europea.

Además dificultades en el escenario de solidaridad internacionalista. Por una parte se ahogó en la desesperanza; miles de gentes que encontraban en la solidaridad su forma de militancia se desencantaron de que el esfuerzo de sus vidas terminara en una relegitimación de la democracia burguesa y de la aceptación de las reglas de la clase dominante, donde además en algunos casos las antiguas guerrillas hechas gobierno continuaron gestionando el capitalismo de la mano de algunas políticas asistencialistas. Por otra parte toda solidaridad con la lucha armada fue criminalizada, judicializada y perseguida.

A ello sumamos la incomprensión, resultado de asimilarse al discurso ideológico del imperialismo consistente en absolutizar la democracia burguesa y condenar todo lo que no se inscriba en ella, de fuerzas políticas que dicen inscribirse en la izquierda y que voltearon la espalda al accionar revolucionario fariano, que clamaron por su desmovilización y que hoy sostienen que no hay otro camino que abandonar las armas, empeñados con vehemencia por razones de geoestrategia progresista (la rimbombancia discursiva también es una de sus características).

Pero ni política, ni militarmente hubo derrota de las FARC-EP.

Desde el punto de vista militar fue demostrada una gran creatividad con la guerra de guerrillas móviles y un aprendizaje constante que les lleva a ajustar constantemente con éxito la estructura y operación.

Desde el punto de vista político, las FARC-EP basan su solidez en los principios comunistas del marxismo-leninismo. Cada guerrillero es militante del Partido, cada escuadra es una célula del Partido. Se entiende la lucha armada como una forma que debe ser completada con el trabajo obrero, popular, estudiantil. Desde hace más de una década además se optó por construir un movimiento de masas, pero clandestino. Al ser las FARC-EP un partido comunista en armas la vida de discusión política enmarcada en el centralismo democrático da al conjunto de la organización una fuerza indestructible. Y hay una cohesión con el mando, porque el mando está en el mismo terreno de la lucha, aplicando el principio leninista de igualdad entre los comunistas.

Además la guerrilla fariana entregó contribuciones a los comunistas y revolucionarios del mundo:

a) La lucha por el poder, aún en las condiciones más adversas, como bandera programática para los revolucionarios, en periodo de ebullición y mixtura del posmodernismo y el neoanarquismo.

b) La reivindicación del derecho inalienable de pueblos a la rebelión armada, el papel de la violencia revolucionaria como elemento insustituible de transformaciones profundas y radicales.

c) Su papel objetivo en la derrota del ALCA, en conjunto con Venezuela bolivariana y Cuba.

d) La opción del carácter continental de la revolución y la permanente búsqueda de la coordinación de fuerzas revolucionarias y antiimperialistas.

e) La coherencia organizativa para sumar en un único torrente a obreros, campesinos, indígenas, estudiantes, intelectuales, etc.

Hoy las FARC-EP se encuentran nuevamente, después del Caguán en la búsqueda de una solución política. El heroico comandante Alfonso Cano expresó en una entrevista, poco antes de morir, su oposición a la desmovilización: refrendaba una posición del conjunto de la guerrilla comunista, ayer y hoy.

Si hay espacio para una intervención política abierta que no enfrente la represión que vivió la Unión Patriótica, seguramente las FARC-EP caminaran esa senda. Si hay en verdad garantías y una constituyente es el horizonte. Pero si la burguesía colombiana se empeña en continuar torpedeando el proceso, en usarlo estrictamente como botín electoral quedará claro que son enemigos de la paz.

Sin duda que hay expectativas sobre la mesa de La Habana. Hay voces de “izquierda” que presionan para el desarme y la desmovilización. El Partido Comunista de México no se suma a ese coro y elige respetar la decisión que asuma el partido comunista en armas, las FARC-EP, confiando como siempre en que por su historia y política, nuestros camaradas colombianos sabrán caminar ondeando su imbatible bandera levantada desde hace 50 años buscando la participación y el protagonismo del pueblo.

En la lucha por un mundo socialista, la clase obrera y los pueblos, tienen en las FARC-EP y el PCCC un destacamento seguro y comprometido.

*El autor del secretario general del Comité Central del Partido Comunista de México

@korchaguine

Fidel Castro

 

En 1988 se produjo en México un escandaloso fraude electoral; se cayó el sistema al momento del conteo de votos, cuando las tendencias favorecían al Frente Democrático Nacional, y se restableció dando un resultado diferente, ya a favor de Salinas de Gortari. En muchos distritos se encontraron boletas a medio quemar que estaban a favor del FDN, muchas casillas fueron robadas. Ciudadanos que estaban involucrados en la defensa del voto fueron asesinados. No hay lugar a duda de que Carlos Salinas obtuvo la Presidencia violentando la legalidad electoral. Poco después, el Palacio Legislativo de San Lázaro fue incendiado, afectando casualmente los paquetes electorales de esa elección.

El último informe presidencial estuvo marcado por esa dinámica. El ritual fue subvertido cuando el diputado Jesús Luján, del PPS -no Muñoz Ledo, Senador del FDN, como fue divulgado-, interpeló a Miguel de la Madrid desacralizando la ceremonia, algo no visto hasta entonces.

Las movilizaciones contra el fraude fueron inmensas y la antipopularidad de Salinas creciente. La fracción parlamentaria del FDN, integrada por varios partidos, tuvo una actitud decorosa. Finalmente la elección fue calificada por acuerdo del PRI y el PAN y Salinas fue declarado Presidente. En las calles las movilizaciones continuaban y en municipios de Guerrero, y Oaxaca, capas populares tomaban las plazas cívicas, en ocasiones armados y dispuestos a todo. Fue interesante el dato de que en varias casillas electorales instaladas en zonas militares el PRI perdió frente al FDN, y varios militares con mando de tropa manifestaron su simpatía por el hijo de Cárdenas y se pusieron a sus órdenes.

La toma de protesta fue concebida para recibir el reconocimiento internacional, y la presencia de estadistas fue buscada con empeño. Cuando se anunció la asistencia del comandante Fidel Castro las reacciones fueron encontradas entre la izquierda de México. Muchos manifestaban desilusión, y hubo quienes lanzaron cuestionamientos como si de una traición se tratara. Hoy sucede lo mismo por la reunión que se dio, en el marco de la CELAC, entre Fidel y Enrique Peña Nieto.

La Revolución cubana se conduce bajo el principio de que las revoluciones no se exportan ni se importan, que son la genuina y legitima maduración de procesos de lucha donde el protagonismo es de los pueblos.

Ni la Revolución cubana, ni Fidel, han dado la espalda jamás a proceso revolucionario alguno, por el contrario, es bien conocido su historial de epopeyas, entre ellos el combate en África contra el apartheid, por citar sólo un caso.

En su estrategia para evitar el bloqueo que le imponen los EEUU, Cuba ha procurado una relación en marcos estrictamente estatales con México. Esta relación está deteriorada desde hace tres sexenios. Zedillo dio gran espacio a la mafia anticubana, y con Fox se estuvo a punto de la ruptura de relaciones diplomáticas. A Calderón no le importó en lo más mínimo recomponer la relación bilateral.

Hay señales de que eso puede variar.

¿Significaría que Peña Nieto tendría una política exterior progresista? No; es imposible una lectura de esa naturaleza, cuando su sexenio es la expresión fiel del poder de los monopolios, que en el poco tiempo de su gobierno aplicó las medidas más bárbaras contra el movimiento obrero y popular. Cuando hay una represión desatada contra las fuerzas del pueblo; cuando se asesina comunistas. Nosotros pensamos que hay una correspondencia entre la política interior y la exterior, que no están disociadas.

Peña Nieto es un enemigo del pueblo trabajador de México. Pero enfrentarlo y derrotarlo es un asunto que corresponde a los revolucionarios de este país.

La Revolución cubana y el comandante Fidel Castro tienen todos nuestros respetos por su gesta histórica, y la solidaridad con Cuba es parte de nuestra política cotidiana. Eso es invariable.

Fidel no dejó de ser el gran revolucionario que es por haberse reunido, con Salinas, Fox o Peña Nieto, de la misma manera que estos tres personajes no alteran tampoco su calidad de políticos corruptos, criminales y funcionales al capitalismo.

Es una posición infantil adjudicar a otros, responsabilidades que son propias o manifestar frustraciones por incapacidades propias.

La grandeza de la moral revolucionaria de Fidel a estas alturas es incuestionable, independientemente de diferencias tácticas, como es entendible.

Un apunte más: ni Cárdenas ayer, ni López Obrador hoy, representan alternativa revolucionaria alguna, sino otra gestión del capitalismo. ¿Qué diferencia representan en lo esencial con respecto a Salinas y Peña Nieto?

 

 

Pero que no se equivoquen
los fabricantes del miedo,
ni prisiones ni cadenas
atemorizan al pueblo.

– Quilapayún

Pável Blanco Cabrera

No tenemos tiempo para el luto, ni para el desconcierto, pues es inmensa la tarea de cumplir a quienes mueren por un ideal y levantando las banderas del Partido Comunista de México.

Los camaradas Raymundo Velázquez Flores (Secretario General del Comité Regional del PCM en Guerrero), Samuel Vargas y Miguel Solano, asesinados en Guerrero, nos llaman a no descansar, a aguantar las lágrimas y transformarlas en acción para acelerar el día en que el pueblo de México pueda participar de la vida política, con garantías, sin temor a encontrar la muerte por suscribir cualquier ideología.

Nuestros camaradas no buscaban ser héroes ni mártires, buscaban contribuir con su militancia cotidiana al advenimiento del socialismo-comunismo, a la revolución que convertirá al pueblo trabajador, al proletariado, a los indígenas y campesinos pobres en el sujeto de la historia.

La acción criminal que cortó sus vidas tiene el sello paramilitar del asesor de seguridad de Peña Nieto, el general colombiano Oscar Naranjo, y busca inmovilizar y desmovilizar. Los responsables del crimen son los monopolios que ejercen el poder a través del Pacto por México. El Partido Comunista de México y la Liga de la Juventud Comunista ni se inmovilizan ni se desmovilizan, y confirman su estrategia de confrontar al poder de los monopolios.

Piensan los monopolios de la minería, canadienses o de cualquier nacionalidad (incluidos los mexicanos, los de Slim), que así más fácilmente podrán avanzar en el despojo de tierras, en el saqueo de los recursos minero-energéticos, en la explotación del trabajo asalariado, y se equivocan.

Piensa el gobierno que si el movimiento social no se subordina al Pacto por México -el nuevo PRONASOL-, si no es cooptado, debe ser liquidado para ejercer la dominación sin obstáculos, y se equivoca, pues el ansia de libertad y la necesidad de organización pueden ser frenados momentáneamente, pero tarde que temprano la lucha continúa. Y en ello el Partido Comunista cumple un rol: la organización será siempre nuestro objetivo vital, pues es la base de la lucha por la revolución socialista y la emancipación del pueblo.

Por eso no tenemos descanso.

De inmediato estamos emprendiendo acciones: en Guadalajara, Oaxaca, DF, Aguascalientes y en Guerrero.

Inmediatamente estamos recibiendo la solidaridad y el respaldo de partidos comunistas y obreros, de juventudes comunistas, de fuerzas revolucionarias. En Guayaquil, Ecuador, la JCE y el PCE protestarán frente al Consulado mexicano. Las Embajadas de México en Atenas y Madrid recibirán la protesta del KKE y del PCPE, respectivamente.

Estamos recibiendo mensajes de solidaridad de todas partes, individuales y colectivos, que nos confirman que no estamos solos.

Si quieren vernos los del gobierno pidiéndoles justicia, se equivocan. Ése es un recurso que no existe en este país. ¿Cuántos compañeros y compañeras de otras organizaciones no han sido asesinados, desaparecidos, torturados o privados de su libertad? ¿Cuántos trabajadores, como los del SME o los maestros, no se encuentran despedidos injustamente? No vamos a pedir lo que no existe porque no somos ingenuos; pero sí vamos a trabajar con más fuerza para el derrocamiento del capitalismo y por el poder obrero.

Si quieren vernos postrados se equivocan. Nunca hubo en la historia comunistas que se rindieran; por el contrario, en la adversidad los comunistas han cumplido siempre con su responsabilidad, y no por que tengan vocación de mártires sino porque sus convicciones son profundas e inquebrantables.

Si quieren que nos “aceleremos” se equivocan. Tenemos la cabeza fría y muy claros los ritmos de la táctica, las precondiciones para el ejercicio de cualquier forma de lucha, y ya es conocido que no renunciamos a ninguna, que reivindicamos todos los caminos para acelerar el día de la victoria.

Si quieren que olvidemos se equivocan, no vamos a olvidar, y los nombres de los mártires del 4 de Agosto de Coyuca de Benítez nos acompañarán en la lucha para tomar la justicia, para vencer, para triunfar en la lucha de clases contra la burguesía que tantos crímenes e injusticias ha causado a los trabajadores mexicanos.

Acusamos recibo del mensaje del Estado mexicano y del poder de los monopolios.

El marxismo es resultado del desarrollo del pensamiento y es la posición filosófica, ideológica y política de la clase más revolucionaria en la historia de la humanidad: la clase obrera. Es la síntesis del conocimiento forjado hasta el siglo XIX, dando un salto cualitativo y produciendo una revolución en las ideas Continue reading…

Marx continúa vigente hoy que la economía sigue los ciclos por él descubiertos y se encuentra en crisis. En vano le mataron tantas veces, pues él vuelve siempre a la consciencia de la clase trabajadora y todos los oprimidos. Continue reading…