Columna: Religión de la IV República

¿De qué lado está la iglesia católica? (2)

Continúo la reflexión sobre esta pregunta, intentando aún más la precisión de los términos… «Iglesia católica», dije en mi reflexión anterior, no son «algunos» obispos y sacerdotes mexicanos que se han colocado del lado «de la derecha», del lado de los ricos y poderosos en México que obtienen y defienden injustamente sus privilegios.

Por: diácono Alvaro Sierra Máyer / Desde Abajo

Ni siquiera lo serían si todos los obispos y sacerdotes pudieran estar de acuerdo en ponerse de ese lado. Así que en todo caso sería más exacto decir que «el clero, o el alto clero, están al servicio de los intereses de la derecha», pero no podría decirse, sin estar falseando los términos, que «toda la Iglesia católica lo hace». Pues, «la Iglesia católica somos todos los bautizados en el nombre de Jesucristo», especialmente quienes como adultos ratificamos este bautismo. Sería mentiroso e injusto juzgar a todos los católicos por el comportamiento de «algunos» o incluso de «muchos». Es especialmente injusto y contradictorio que la izquierda comprometida en México haga ese tipo de señalamientos generalizados pues ofende al pueblo pobre de México, mayoritariamente católico, a quien esa misma izquierda dice respetar y defender.

Así que, sin repetir toda mi reflexión anterior, cito el párrafo central de mi artículo: «¿De qué lado sí está y debe estar la Iglesia católica, la mayoritaria, la verdadera, la que comprende y obedece a la Misión de su Fundador y Maestro, en este México nuestro dividido, en este México polarizado y enfrentado? Está del lado del pobre, del lado del que tiene «hambre y sed de justicia» (Mt 5,6), del lado de «los perseguidos por buscar y hacer el bien» (Mt 5,10), del lado de los que luchan y combaten por un México distinto, del lado de la verdad, del lado de la legitimidad, del lado de los que luchan por la verdadera democracia, del lado de la prensa libre y comprometida, del lado de Andrés Manuel, legítimo Presidente de México, y del Movimiento que él encabeza hacia la IV República».

Más allá del catecismo básico, y hablando en términos de Teología profunda, en esta columna quiero precisar más el concepto «Iglesia católica» y en base a eso seguir contestando la pregunta que nos ocupa: «La Iglesia católica ES su doctrina, sus valores y principios, sus escritos fundamentales, su profesión de Fe y de Vida y no las personas particulares que la integran». En este sentido, ni el hombre más justo, más lleno de amor y de esperanza, más comprometido, podría representar a la Iglesia católica. En este sentido, la Iglesia católica no tiene representantes. Es una Esperanza. Es una Utopía. Es un Sueño-Realidad que se ha ido y se irá concretando y consolidando a lo largo del tiempo. La Inquisición, por ejemplo, o el silencio cómplice ante el nazismo, no han sido resultados de la doctrina o valores o principios de la Iglesia sino traiciones dolorosísimas y vergonzosas a su Misión y a su Esencia. Han fallado sus «miembros», no la Institución misma que está por encima de todos y de cada uno, incluyendo al «siervo de los siervos de Dios», el Papa.

Pongo un ejemplo: con excepción de sus adversarios –y eso algunos con mala fe o con poca inteligencia-, nadie dentro del PRD afirma que este partido sea traidor porque haya «algunos» traidores en sus filas. Nadie acusa de intolerante o antidemocrático al PRD porque haya políticos bajo sus siglas que así actúen. Nadie señala de corrupto o vendido al PRD como partido porque algunos de sus miembros lo sean. No. El PRD es también «su doctrina, sus valores y principios, sus escritos… no las personas particulares que lo integran».

En esta segunda parte del tema que he abordado pongo a su consideración la Doctrina y Escritos Fundamentales de la Iglesia Católica (la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento) que constituyen su Misión y Esencia irrenunciables. Y digo desde ahora que todo lo que iré citando y todo lo que ustedes puedan leer por sí mismos configuran con claridad y contundencia quién es la Iglesia y de qué lado está esta Iglesia, más allá de la ignorancia o mala fe de sus adversarios y más allá de las incongruencias y traiciones particulares de sus miembros: En el conjunto de los escritos de este Libro Sagrado la Iglesia cristiana –católica o no católica- es una Iglesia liberadora, progresista, tolerante, revolucionaria, «de izquierda». Está en contra de la hipocresía, de la mentira, de la injusticia, de toda clase de violencia -especialmente de la institucionalizada-, de «la derecha» y de toda clase de conservadurismo. Y está del lado de los pobres, de los oprimidos, de los perseguidos y de los que luchan por la justicia, la libertad y la verdadera democracia.

Espero que los textos que cito no necesiten comentario o explicación: «Derribó (Dios) a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada» (Lc 1,52-53)… «La gente le preguntaba (a Juan el Bautista): ‘¿Qué debemos hacer?’ Él les contestaba: ‘El que tenga dos capas dé una al que no tiene, y quien tenga qué comer haga lo mismo’. Vinieron también los cobradores de impuestos para que Juan los bautizara. Le dijeron: ‘Maestro, ¿qué tenemos que hacer? Respondió Juan: ‘No cobren más de los debido’. A su vez unos soldados le preguntaron: ‘Y nosotros, ¿qué debemos hacer? Juan les contestó: ‘No abusen de la gente, no hagan denuncias falsas y conténtense con lo que les pagan’ (Lc 3,10-14). «Juan reprochaba a Herodes que estuviera viviendo con la esposa de su hermano, y además todo el mal que había cometido. Herodes no dudó en apresar a Juan…» (Lc 3,18-20). «El Espíritu del Señor está sobre mí. Él me ha ungido para traer la buena nueva a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos…» (Lc 4,18)… «Felices los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios… Pero, ¡pobres de ustedes, los ricos, porque ustedes tienen ya su consuelo!» (Lc 6,20.24)… «Felices ustedes si los hombres los odian, los expulsan, los insultan y los consideran unos delincuentes a causa del Hijo del Hombre (y de su Mensaje)» (Lc 6,22)… «¿Por qué me llaman Señor Señor, y no hacen lo que yo digo?» (Lc 6,46)… «‘Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna? (Y Jesús dice la parábola del hombre que «cayó en manos de bandidos que lo despojaron de todo y después de haberlo molido a golpes, se fueron dejándolo medio muerto»; explica cómo pasaron de largo un sacerdote y un hombre instruido y cómo un extranjero y de otra religión «lo vio y se compadeció» y lo ayudó y gastó dinero en él. Jesús señala claramente a este como el camino para «conseguir la vida eterna»)» (Lc 10,25-37)… «¡Pobres de ustedes, fariseos, porque dan para el Templo limosnas, y mientras tanto descuidan la justicia y el amor a Dios!» (Lc 11,42)… «¡Pobres de ustedes también, maestros de la Ley, que imponen a los hombres cargas insoportables, y luego, ni siquiera mueven un dedo para ayudarlos a que las lleven!» (Lc 11,46)… «¡Desconfíen de la hipocresía de los fariseos…!» (Lc 12,1)… «Vendan lo que tienen y repártanlo a los demás. Háganse bolsas que no se gasten, y júntense riquezas que no se acaban» (Lc 12,33)… «Vine a traer fuego a la tierra, ¡y cuánto desearía que ya estuviera ardiendo!… ¿Creen ustedes que yo vine para establecer la paz en la tierra? Les digo que no, sino la división. En efecto, de ahora en adelante en una casa de cinco personas habrá división: tres contra dos y dos contra tres» (Lc 12,49-53)… «¿Y por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo?» (Lc 12,57)… «‘Márchate de aquí porque Herodes quiere matarte’. Jesús contestó: ‘Vayan a decirle a ese zorro: Mira…'» (Lc 13,31-32)… «Cuando ofrezcas un banquete, invita a los pobres, a los inválidos, a los cojos, a los ciegos, y serás feliz porque ellos no tienen con qué pagarte» (Lc 14,13-14)… «‘Ningún sirviente puede quedarse con dos patrones: verá con malos ojos al primero y querrá al otro, o se apegará al primero y despreciará al segundo. Ustedes no pueden servir al mismo tiempo a Dios y al dios dinero’. Los fariseos oían todo eso. Por ser hombres apegados al dinero, se burlaban de Jesús. Pero él les dijo: ‘Ustedes se dan cara de hombres perfectos y religiosos, pero Dios conoce los corazones, y lo que los hombres tienen por grande, Dios lo aborrece'» (Lc 16,13-15)… (Ver toda la parábola de Epulón, el rico y Lázaro, el pobre: Lc 16,19-31)… «‘Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?… ‘Conoces los mandamientos: no mates, no robes, no levantes testimonios falsos…’ Pero él contestó: ‘Todo estoy yo lo cumplo desde joven’. Jesús le dijo: ‘Todavía te falta algo: vende todo lo que tienes, reparte el dinero entre los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; después ven y sígueme'» (Lc 18,18-22)… «¡Qué difícil es entrar al Reino de Dios cuando se tienen riquezas! Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar al Reino de Dios» (Lc 18,24-25)… «Yo les aseguro que ninguno dejará (bienes, dinero) casa, esposa, hermanos, padre, o hijos, a causa del Reino de Dios (la lucha que implica), sin que reciba mucho más EN EL MUNDO PRESENTE y, en el venidero, la vida eterna» (Lc 18,29-30)… «Zaqueo dijo resueltamente a Jesús: ‘Señor, voy a dar la mitad de mis bienes a los pobres, y a quien he exigido algo injustamente le devolveré cuatro veces más'» (Lc 19,8)… «Entró después Jesús al Templo y comenzó a expulsar a los que ahí hacían negocios. Les declaró: ‘Dios dice en la Escritura: Mi casa será casa de oración. Pero ustedes la han convertido en refugio de ladrones'» (Lc 19,45-46)… «Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley buscaban cómo acabar con él, lo mismo que las autoridades de los judíos. Pero no sabían cómo hacerlo, porque el pueblo entero lo escuchaba, pendiente de sus palabras» (Lc 19,47-48)… «Entonces se pusieron a acechar a Jesús y le mandaron espías, que fingieron buena fe para aprovecharse de sus palabras, y así entregarlo a la policía y a la justicia del gobernador» (Lc 20,20)… «Desconfíen de los maestros de la Ley, que gustan de pasearse con largas vestiduras y ser saludados en las plazas, ocupar los primeros puestos en las sinagogas y los primeros lugares en los banquetes. Son gente que devoran los bienes de los pobres, mientras se amparan tras largas oraciones. Habrá para ellos un juicio sin compasión» (Lc 20,46-47)… «A ustedes los tomarán presos, y los perseguirán; los entregarán a los tribunales y los llevarán a las cárceles; los harán comparecer ante los reyes y gobernadores porque llevan mi Nombre (e.d. mi Misión)» (Lc 21,12)… «Los reyes de las naciones se portan como dueños de ellas y, en el momento en que las oprimen, se hacen llamar bienhechores. Ustedes no deben ser así. Al contrario, el más importante entre ustedes se portará como si fuera el último, y el que manda como el que sirve» (Lc 22,25-26)… «Tiene que cumplirse en mi persona lo que dice la Escritura: Lo tratarán como a un delincuente» (Lc 22,37)… «Los hombres que tenían preso a Jesús comenzaron a burlarse de él y a darle golpes. Le vendaron los ojos y después le preguntaban: ‘Adivina quién te pegó’. Y lanzaban en su contra muchos otros insultos» (Lc 22,63-65)… «Empezaron a acusarlo, diciendo: ‘Hemos comprobado que este hombre es un agitador. No quiere que se paguen los impuestos al César y se hace pasar por el rey enviado por Dios'» (Lc 23,2)… «Hace unos días, los jefes de los sacerdotes y los jefes de nuestra nación lo hicieron condenar a muerte y clavar en la cruz. Nosotros esperábamos, creyendo que él era el que había de libertar a Israel» (Lc 24,20-21)…

A riesgo de enojar un poco más a algunos de mis compañeros de la izquierda no religiosa o antirreligiosa, y tal vez incluso a algunos de mis compañeros de la izquierda que es también espiritual y religiosa, debo concluir diciendo: Si alguno que se dice cristiano o católico actúa en forma diferente u opuesta a lo que enseña y vive Jesús NO ES CATÓLICO, NO ES CRISTIANO, NO PERTENECE A LA IGLESIA DE JESUCRISTO… Y, sobre todo, si alguno actúa en forma semejante a lo que Jesús enseña y vive, ese ES CATÓLICO Y ES CRISTIANO Y PERTENECE A LA IGLESIA DE JESUCRISTO AUNQUE SE DEFINIERA A SI MISMO COMO ATEO O LIBREPENSADOR O ANTICLERICAL O ANTIRRELIGIOSO… Porque ser católico o cristiano, ser verdaderamente «de izquierda», ser generoso y justo, ser un luchador social comprometido, con espiritualidad y fe o «sin ella», no es cuestión de «etiquetas» sino de HECHOS, de CONGRUENCIA, de VIDA.

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