Columna: Sobre la mesa

Informes municipales, deficientes

. Ayer domingo y durante toda la semana, los 84 presidentes municipales de Hidalgo, rendirán sus informes de gobierno en un contexto interesante porque, por primera vez en la historia de la entidad, más de la mitad de ellos son gobernados por partidos de la oposición, sólo 39 están en manos del PRI.

Por Elsa Angeles / Desde Abajo

Ayer domingo y durante toda la semana, los 84 presidentes municipales de Hidalgo, rendirán sus informes de gobierno en un contexto interesante porque, por primera vez en la historia de la entidad, más de la mitad de ellos son gobernados por partidos de la oposición, sólo 39 están en manos del PRI.

Sin embargo, no ha sido lo que se esperaba. Por un lado, muchos de los candidatos de partidos como el PRD, PAN, PT y Verde Ecologista, no son auténticos militantes, ni tienen principios ideológicos, compromisos con sus comunidades y, mucho menos, capacidad para gobernar.

De hecho, en casos como Huehuetla, donde Plinio Islas ganó bajo los colores perredistas, sólo se trata de un priista encubierto para mantener el poder caciquil de Gerardo Sosa Castelán en la región. Por esa razón, el gobierno del estado no ha intervenido para encontrar una vía de solución al conflicto pos electoral y continúa tomado el edificio del ayuntamiento por el grupo opositor.

A diferencia de Atitalaquia, donde el gobernador Miguel ÿngel Osorio Chong y Francisco Olvera, secretario de Gobierno, no dudaron en utilizar la fuerza policiaca para reprimir el descontento panista cuando el tribunal electoral les revocó el triunfo y lo cedió al PRI, sin que el comité estatal de Acción Nacional moviera un sólo dedo para defender la plaza.

Pero ejemplos de incongruencia política sobran. Ahora se encuentra en el ojo del huracán, el presidente municipal de Huejutla, Marco Antonio Ramos Moguel, quien llegó al poder gracias al PRD pero se ha dedicado a proteger al ex alcalde San Román Duval, prófugo de la justicia por malversación de los recursos públicos.

En términos generales, no podemos esperar mucho de los informes municipales, expresó el doctor en derecho ambiental, Miguel Moreno Plata, autor del libro «La reorganización territorial rural», editado por Plaza y Valdés. Porque, señaló, tradicionalmente sólo es un acto protocolario donde los funcionarios enumeran una serie de obras y programas que, en muchos casos, están incompletos, son inexistentes o no responden a la problemática de la región.

Lo más grave es que la administración de poco más de 20 ex regidores están siendo analizadas en el Congreso local para decidir si son remitidos a la Procuraduría General de Justicia estatal y fincarles responsabilidad por delitos como desvío de recursos y otras finezas similares. Por lo pronto, a este organismo judicial se le han escapado tres ex presidentes municipales que deberían estar bajo proceso desde hace más de un año.

Ineficiencia política y administrativa es lo que caracteriza a los ediles de Hidalgo, lo que importa es rendir cuentas a sus «padrinos» políticos, el que los colocó en el puesto para proteger sus intereses o cuidar su «parcela» de poder.

En manos de unas cuantas familias como los Sosa, Guadarrama, Cornejo, Murillo, Rojo, Austria, por mencionar los más populares, está la poca riqueza que produce esta tierra. Para no arriesgar sus propiedades, cuentan con el poder de colocar presidentes municipales donde mejor les plazca.

¿De qué sirvió que las personas optarán por dar su voto a partidos distintos al PRI?, ¿dónde quedaron las ganas por un cambio? ¿qué van a hacer los flamantes ediles para responder a problemas como la intolerancia religiosa en el Mezquital, la pobreza e injusticia social en la huasteca y la sierra otomí tepehua, para resolver añejos problemas de tierra en el valle de Actopan, contra la brutalidad policiaca de Pachuca y prepotencia de Omar Fayad y su esposa?

Los graves problemas en Hidalgo son muchos y la ineficiencia de sus gobernantes es aún mayor. Lo mínimo que debemos como sociedad, es estar pendientes de sus acciones y convertirnos en sus fiscalizadores, la piedra en su zapato y acosarlos hasta hacerlos reaccionar y lograr un poco de mesura en su actuar.

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