Opinión: Discriminación: Reflexión sobre la equidad en México

Por Gustavo Godínez

La discriminación consiste en encasillar a los individuos en distintos grupos para generar un trato distinto y frecuentemente inequitativo, a los miembros de cada grupo. El trato personal, los derechos y obligaciones sufren una degradación. El criterio que define a cada grupo, como el sexo, la raza, el estrato social, religión, discapacidad, preferencia sexual, ideología política determina el tipo de discriminación.

Para muchas personas el hablar de discriminación es un asunto de otros países, otras naciones ajenas, muchos piensan en la lucha por los derechos de los afroamericanos en Estados Unidos, en los enfrentamientos en Francia por la migración de africanos o en los migrantes latinos en la eterna batalla que libran en su trabajo diario en el vecino país del norte.

Pero, hablando exclusivamente de nuestro entorno nacional, rara vez abordamos el tema a profundidad, y no sólo eso, para un gran número de personas la discriminación en nuestro país es cosa del pasado. Pero a todo esto viene la pregunta ¿de verdad somos un país donde la discriminación es cosa para leer en los libros de historia?

En un país como México, el cual ha sufrido innumerables procesos de hibridación cultural, no siempre de manera uniforme, es difícil escapar de las de las diferenciaciones sociales. Si bien el siglo XX nuestro país, como el mundo entero, sufrió diversas revoluciones sociales y las condiciones de equidad entre los miembros de la sociedad vieron grandes cambios positivos, aún hoy es muy difícil hablar de un México sin discriminación.

Podemos empezar con la inequidad de genero, hoy, el hecho de ser mujer es aún motivo de discriminación, y esta empieza desde la familia, el trato y la educación que se le da a un hijo varón es diferente a la que se le da a una mujer, esta educación define muchos de los comportamientos sociales que siguen fomentando la discriminación a lo largo de la vida, por ejemplo, en muchas empresas y dependencias gubernamentales aún no se puede hablar de condiciones laborales iguales con respecto a las que recibe un hombre, es cotidiano que el salario que recibe un hombre recibe sea mayor que el de una mujer que desarrolla exactamente el mismo trabajo, sólo por mencionar un ejemplo.

Otro gran foco de discriminación es el racial, el tener rasgos indígenas es motivo de burla y de trato diferente, la piel morena es todavía un obstáculo en las relaciones sociales. Los grupos indígenas en la mayoría del país sufren una indignante segregación y es evidente que no gozan de las mismas oportunidades de desarrollo, por el contrario, sus derechos son frecuentemente atropellados.

El estrato social es uno de los puntos de mayor conflicto, pertenecer a un estrato social de bajo nivel económico es motivo de trato diferente en los sucesos más simples de la vida cotidiana, el trato que se recibe en los lugares públicos como restaurantes, bancos, hospitales y centros de entretenimiento es totalmente distinto si procedes de un nivel económico alto, este garantiza un trato digno, de lo contrario, en muchas ocasiones el trato es totalmente diferente.

La religión es otro punto interesante en el análisis de la discriminación. En un país cuya mayoría profesa la religión católica, es común que los demás credos y sus seguidores tengan un trato distinto, los evangelistas, testigos de Jehová, mormones, entre otros son tratados de modo diferente sólo por el hecho de profesar una fe distinta. No olvidemos los casos de los niños expulsados de sus colegios por motivos religiosos, en una institución que se supone laica.

La preferencia sexual y las practicas sexuales distintas a la heterosexual son también fuertemente discriminadas, los individuos que expresan libremente su identidad sexual sufren de tratos desiguales en inclusive sufren persecuciones sociales evitando así llevar una vida estable. En la actualidad, diversas agrupaciones pertenecientes a la Liga Lésbico, Gay, Bisexuales, Transgénero, Tasvestis y Transexuales (LGBTTT) luchan día con día para ejercer su libertad e identidad sexual.

La ideología política también ha llegado a ser motivo de discriminación. En un país de derecha conservadora que está dispuesta a todo para conservar el poder, es difícil pensar de forma distinta y más aún expresarlo públicamente. En las instituciones gubernamentales y educativas es frecuente observar despidos por el hecho de tener una ideología distinta a la “oficial», como ha pasado en los últimos años en el estado de Hidalgo.

Las personas que sufren alguna discapacidad son uno de los grupos que con más frecuencia sufren de discriminación, la cotidianidad para ellos es un verdadero rompecabezas, simplemente la gran mayoría de los accesos a lugares públicos no están equipados con accesos especiales, la discriminación laboral es la más severa y las oportunidades de desarrollo están sencillamente negadas para la gran mayoría de la gente que vive con alguna discapacidad.

Si juntamos los puntos y armamos el prototipo del mexicano que no es victima de la discriminación sería realmente difícil de encontrar: tendría que ser varón, heterosexual, de estatura alta, tez blanca y con una posición económica media alta o alta, no sufre de ninguna discapacidad, es católico y con una ideología política de derecha conservadora, es obvio que la mayoría de la población simplemente no encaja con este perfil.

Este texto no tiene otra pretensión que invitar a la reflexión, a hacer un ejercicio personal sobre nuestras actitudes para con los demás en nuestra vida cotidiana, debemos tener en cuenta que en un entorno donde la se evita discriminación, existen las condiciones idóneas para alcanzar un entorno social digno para todos, simplemente dejar atrás frases tradicionalmente nacionales como el “como te ven, te tratan» o el “cuanto tienes, cuanto vales».

La discriminación es un mal que impide desarrollo uniforme de cualquier sociedad, es un cáncer que podemos atacar de manera individual haciendo cambios en nuestra vida cotidiana, cambios que nos benefician a todos porque es la única manera de alcanzar la tan anhelada equidad que todos merecemos.

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