[MEZA DE REDACCIÓN] Violencia institucional contra una niña

. Con sus acciones, el poder judicial del estado nos demuestra que no vale la pena hacer tanto escándalo por una “María”, ojalá que por lo menos la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo considere la posibilidad de atender el deseo de esta niña indígena, quien a sus catorce años sólo ha conocido la violencia.

Por Tania Meza Escorza / Desde Abajo

– “¿Tanto escándalo por una ‘María’?”

Las y los comerciantes del mercado municipal de Cuautepec se enfurecieron y exigieron retractarse a la mujer que había hecho el comentario fascista: “Esa ‘María’ como usted la llama, es una niña de catorce años que puede ser su hija o la mía, y que fue salvajemente violada por cuatro brutos que andan libres, burlándose de ella y gozando de la impunidad que da el dinero”. La señora se cohibió, pidió disculpas y, visiblemente avergonzada, abandonó el espacio en donde algunos locatarios conversaban sobre la falta de justicia que hay en el caso de la hija de uno de sus compañeros.

Ya en esta columna, y en unos pocos medios estatales más, se ha hablado del caso de la niña indígena de catorce años, violada tumultuariamente en Cuautepec el pasado 28 de abril, cuanto cuatro hombres la violaron durante toda una noche en un local del mercado de aquel municipio, provocándole graves desgarramientos vaginales y anales, además del absoluto daño psicológico.

Actualmente, el proceso judicial está detenido y los violadores están libres, alardeando sobre sus abominables acciones y sobre la impunidad que da el influyentismo y las “palancas” que dicen tener con el alcalde de Cuautepec.

Hace tres meses los papás de la niña, con su muy limitado manejo del idioma español, lograron interponer una queja por la violación tumultuaria de su hijita. Nada ha pasado. Tal parece que las autoridades están de acuerdo con la señora del mercado que dijo “¿Tanto escándalo por una ‘María’?”, la diferencia es que aquella señora por lo menos se avergonzó de su dicho.

Esta pequeña ha cosechado la solidaridad de casi todas y todos los locatarios del mercado de Cuautepec, salvo de aquellos que son familiares de los violadores, quienes desde sus puestos le gritan “puta”, “piruja” y demás linduras.

Los padres del violador que se dice más “influyente”, inclusive han ofrecido a los padres de la niña cien mil pesos a cambio de retirar la demanda. Los humildes indígenas serranos, analfabetas, no hispanoparlantes, vendedores de hierbas y con seis hijos que mantener, han resistido valientemente con el anhelo de obtener justicia. “No voy a vender a mi hija”, ha dicho el padre.

Hace un año, el ex relator especial para los derechos humanos de los pueblos indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Rodolfo Stavenhagen estuvo en Pachuca y dijo que las problemáticas de los pueblos indígenas del mundo, en especial de México, siguen sin ser resueltas, pues éstos son víctimas “de la violación sistemática de sus derechos humanos”, y que viven situaciones de discriminación, injusticia y enfrentan deficiencias en educación y menosprecio de su identidad cultural.

Parecería que Stavenhagen hablaba de este caso en específico, porque sus palabras corresponden tal cual a esta historia. Hace un año, las autoridades del estado lo invitaron a que impartiera la conferencia magistral Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, dentro de las actividades del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, organizadas por la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo. Ya estamos viendo el caso que hicieron a las palabras del ex relator.

La Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, dice que en Hidalgo la violencia institucional son los actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia.

(Cualquier parecido con la actuación del poder judicial hidalguense en el caso de esta niña, es mera casualidad)

PROCURADOR JOSÉ ALBERTO RODRÍGUEZ CALDERÓN:

¿Sabe usted que desde hace casi tres meses están detenidos los dictámenes sobre lesiones y muestras químicas de esta niña indígena, por parte de la dirección de servicios periciales, a pesar de que el primer certificado médico realizado a la menor determina que la niña presenta lesiones graves? ¿Por qué esta demora? ¿Por qué permite usted la violencia institucional, prohibida por ley en nuestro estado? ¿Acaso la influencia de la que los cuatro violadores tanto presumen por las calles de Cuautepec, no sólo llega al alcalde de ese municipio, sino que tiene alcances hasta la procuraduría?

Queda claro que esta menor no obtendrá justicia, que a las autoridades hidalguenses no les importa otra cosa que la refinería y todo lo demás carece de sentido.

DRA. ROCÍO RUIZ DE LA BARRERA, secretaria de educación:

Esta niña no obtendrá justicia, pero una cosa buena ha llegado a su vida, luego de la tremenda violación que sufrió: Hoy, esta pequeña desea aprender a leer y a escribir. Es analfabeta porque ella, como cuatro de sus cinco hermanos, nunca ha pisado una escuela.

Con sus acciones, el poder judicial del estado nos demuestra que no vale la pena hacer tanto escándalo por una “María”, ojalá que por lo menos la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo considere la posibilidad de atender el deseo de esta niña indígena, quien a sus catorce años sólo ha conocido la violencia.

Comentarios: taniamezcor@hotmail.com

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