Presiona ITESO a Osorio Chong para esclarecer asesinato de estudiante Arturo Lavín

. La institución aún ha recibido informe alguno de las investigaciones de las autoridades. La Universidad ha tenido contacto con el gobernador de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong; el Sistema Jesuita Universitario presiona a la dependencia federal para que el crimen no quede impune.

Juan Luis Orozco, rector del ITESO. Foto: elinformador.com.mx

Tlaquepaque, Jalisco, México (desdeabajo).- El rector del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), Juan Luis Orozco Hernández, aseveró que la casa de estudios pidió tanto al gobernador del Estado de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong, como al procurador de Justicia de dicha Entidad, los resultados de las investigaciones que se realizan en torno al asesinato del estudiante Arturo Lavín Ramírez:

Según lo dieron a conocer el diario jalisciense El Informador y el sistema informativo del ITESO, Orozco Hernández aseguró: “Nos hemos puesto en contacto con el gobernador de Hidalgo y con el procurador de Justicia de Hidalgo pidiendo que nos manden resultados de las investigaciones que están haciendo, no hemos tenido ninguna noticia de ello, pero seguiremos insistiendo”.

Orozco Hernández dijo que el Sistema Jesuita Universitario también presiona al titular de la Secretaría de Gobernación, José Francisco Blake Mora, no sólo para que el crimen del estudiante de Ingeniería Civil no quede impune, sino para que mejoren las condiciones de seguridad en todo México:

“Como Sistema de Universidades Jesuitas también se está presionando con el secretario de Gobernación, Blake, para pedir que este caso no quede impune, éste y los otros 27 mil 999 que es lo que crea este ambiente de miedo, de inseguridad, y que el ITESO no quiere entrar en eso, no queremos ser secuestrados no queremos ser silenciados y seguiremos trabajando y hablando como lo hemos venido haciendo”.

“Nosotros somos si quieren el caso 28 mil pero nos preocupan los 27 mil 999 que sucedieron antes y que siguen sucediendo (…). Nos duele excesivamente el caso de Arturo pero nuestra preocupación es la situación y la realidad de este país que ha producido en cuatro años este número de muertos que equivalen a 20 muertos diarios en forma violenta”, expresó el sacerdote. Comentó que durante las pasadas ceremonias de graduación de los estudiantes del ITESO, insistió en que los universitarios tienen que comprometerse más con su realidad social antes de que ésta les toque más directamente.

“Nunca he pretendido ser profeta y nos tocó más pronto de lo que pensábamos”, lamentó.

Ayer jueves, la Universidad Jesuita de Guadalajara celebró en sus instalaciones una misa en memoria del estudiante de 25 años de Ingeniería Civil.

TELÓN DE FONDO

Arturo Lavín fue encontrado muerto el pasado martes 20 de junio con Antonio Hernández, representante de la organización Hábitat para la Humanidad, en el municipio de Huejutla, Hidalgo. Con dicha organización dedicada a la construcción de viviendas en zonas de extrema pobreza en diferentes puntos de América Latina, el joven estudiante realizaba un proyecto profesional de servicio social durante el verano.

Se especula que ambas víctimas fueron asesinadas después de resistirse a entregar la camioneta en la que viajaban a unos hombres armados. Sus cuerpos fueron localizados en el tramo de la vía federal México-Tampico, a la altura del lugar conocido como “La Virgencita”, en el municipio de Tlanchinol, Hidalgo.

Ofrecen misa por estudiante Jesuita

«Siempre hemos creído que la paz es el camino, que la violencia, principalmente la que termina con la vida de civiles, no puede ser el camino para mejorar a un país. El derecho a la vida de toda persona es inviolable y es prioritario», sentenció Juan Luis Orozco, SJ, rector del ITESO, en la homilía de la misa celebrada en memoria de Arturo Lavín Ramírez, estudiante de Ingeniería Civil quien realizaba su Proyecto de Aplicación Profesional (PAP) en Huejutla, Hidalgo, y fue encontrado muerto el 19 de julio pasado en un tramo de la carretera México-Tampico, junto con Antonio Hernández, representante de la organización Hábitat para la Humanidad.

Al comenzar la celebración eucarística, Orozco mencionó que ésta es una de las misas que no le hubiera gustado dar, pero, tal vez, era de las más necesarias para renovar el espíritu de fe y sentido comunitario en la universidad. La muerte de Arturo generó desconcierto, pena e indignación que se aviva «por tanta muerte violenta en nuestro país en los últimos cuatro años: más de 28 mil personas».

«El mandamiento de Dios ‘no matarás’, no ha sido abolido, y hoy urge más que nunca (mantenerlo vigente), pues cada día se viola más, la mayoría de las veces con total impunidad. La pregunta de Dios a Caín, ‘¿dónde está tu hermano?’, hoy la repite el Señor a cada asesino. El que mate a su hermano tendrá que dar cuentas a Dios de su acción perversa», expresó el Rector.

«El mal viene de la malicia que hay en el corazón. Es la mente, es el corazón del hombre lo que tiene que cambiar. Comencemos nosotros, todos los que estamos aquí, los que formamos esta comunidad universitaria de la que Arturo fue parte. Al final, a veces esperando contra toda esperanza, la abundancia del bien triunfará sobre la fuerza del mal», enfatizó.

El Rector pidió a la comunidad universitaria, a los familiares y amigos de Lavín, que la indignación que sienten no les impida rezar por los asesinos, pues, «los que matan son los más desgraciados y viles que hay en la tierra, y ciertamente no acaban de saber lo que hacen. Que Dios se apiade también de ellos y que ellos se dejen cambiar el corazón de piedra que tienen por un corazón de carne, que ame y nunca más lo vuelvan a hacer. Con todo esto no los exime de las cuentas que tendrán que dar por su delito delante de la ley».

Juan Luis Orozco cerró con un mensaje contundente: «Esta comunidad pide, exige, que se esclarezcan los hechos y se castigue a los culpables. Exigimos a las autoridades que actúen con hechos efectivos y que no permitan la impunidad, ni que se siga debilitando la justicia en este país. Lo contrario nos llevará a no creer y a no confiar en el gobierno, esto es muy peligroso para todos. Es responsabilidad del gobierno ganarse la confianza de su pueblo».

En su homilía no faltó la reflexión sobre el trabajo social de ambos jóvenes: «La muerte de Arturo y Antonio nos recuerdan lo vulnerable que puede ser el trabajo de quienes desde abajo, desde el trabajo comunitario, buscan construir otro México: luchadores sociales, organizaciones de la sociedad civil, líderes comunitarios o estudiantes que a través de su servicio social o prácticas profesionales buscan algo más que solamente sacar fotocopias o ir a traer refrescos a los jefes, desde la comodidad de una oficina».

El jesuita recordó que quizá nunca se sepa qué fue lo que ocurrió la noche del 19 de julio, cuando los dos jóvenes murieron, pero que sí se sabe que «en México todavía no hay un Estado que dé respuesta a los familiares de Arturo y Antonio. Que no hay autoridades con la capacidad para dar seguimiento a crímenes como éste y a las más de 28 mil muertes que han tenido lugar desde que inició el actual sexenio. Sabemos, a diferencia de lo dicho por el Gobierno Federal, que hoy en México el Estado no encuentra cómo combatir eficazmente la delincuencia, ni la organizada ni la desorganizada; porque la corrupción y la impunidad han penetrado las estructuras estatales y, lamentablemente, las sociales; porque el Estado se ha desprendido de la voluntad de sus ciudadanos y no ha sido capaz de ofrecer soluciones, de establecer políticas públicas, capaces de abatir la desigualdad y la injusticia».

Por último, subrayó que esta comunidad universitaria no quiere dar marcha atrás ni quiere vivir secuestrada, ni tampoco que le arrebaten las calles, o que sus decisiones, sueños e ideales estén en manos de los asesinos que trabajan con impunidad, y que lo que desean es el silencio de todos los mexicanos.

«Seguiremos siendo prudentes y cuidadosos con nuestros alumnos, profesores y con las comunidades con quienes trabajamos, aunque sabemos que en este México la violencia nos acecha por todas las esquinas. No queremos hacer inútil el sueño y la muerte de Arturo».

La eucaristía fue concelebrada por los sacerdotes jesuitas David Velasco, Rubén Corona, Luis Octavio Lozano, José Martín del Campo, Héctor Garza, Martín Torres y el Rector, y por los Javerianos Víctor Martínez y Óscar de la Torre.

De la Torre, quien conoció a Lavín desde pequeño, dio un mensaje: «Para mí, (Arturo) es un ejemplo, un modelo y quisiera ponerlo así: modelo para la juventud de nuestros días. Ese corazón convencido de que se puede transformar nuestro mundo, nuestra sociedad, eligiendo hacer el bien. Se entregó, yo lo vi, hasta el último instante al servicio de sus hermanos y hermanas indígenas, a quienes abrazó, con quienes no tuvo ningún momento de distancia. Aprendí mucho de Arturo y lo agradezco al señor. Seguramente Arturo no quiere que estemos tristes en este momento, quiere que nos enfiestemos, que estemos alegres y que esta institución no tenga miedo y siga enviando jóvenes al servicio de sus hermanos y hermanas que más lo necesitan».

En la misa estuvieron presentes Ricardo Lavín y María del Socorro Ramírez, padres de Arturo, así como sus hermanas y cuñados. Sus familiares y compañeros del PAP, pusieron flores y velas frente a sus restos. Sus compañeros Daniel Pascual, Elena Estarrona, Graciela Hernández, Mariana Aguirre y José Carlos Plascencia recodaron diferentes rasgos de la personalidad de Lavín, como sus ganas de estar dispuesto siempre a aprender algo distinto y la enseñanza que les dejó de vivir al máximo cada momento y cada experiencia.

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