Oportunismo político

por Soledad Jarquin

A Sol por ser mi sol en estos 20 años

Stela Fraginals Aguilar, titular del Instituto de la Mujer Oaxaqueña (IMO), descubrió que al Estado no le interesa “el tema de género”. Esta afirmación, publicada el pasado viernes, confirma lo que no era un secreto a voces, sino una verdad a gritos y cuya realidad se refleja cotidianamente en altas cifras de marginación, feminización de la pobreza, violencia de género contra las mujeres, mortalidad materna, agresiones sexuales… y una larga lista de agravios provocados por la desigualdad.

La afirmación de Fraginals Aguilar es confusa. Primero, porque no sabemos qué quiso decir con el Estado, por aquello del cúmulo de equivocaciones que luego hacemos con las palabras y su significado. Si se refiere al gobierno al decir Estado, entonces está hablando de las actuales autoridades con las que trabaja y a las que en un acto de oportunismo político les dice una verdad conocida, pero en su boca tiene una implicación distinta, se lava las manos frente a un inminente fracaso de una “política de género” y acepta algo que en principio debió reconocer y que ya había advertido su antecesora, Norma Reyes Terán, a quien –anoto para recordar – le costó el puesto oponerse contra aquella reforma al Artículo 12 Constitucional que echaron a andar priistas y panistas en el Congreso y que sin duda criminaliza el aborto, a infundir temor bajo principios no laicos, a coartar la libertad de las mujeres a decidir sobre algo que les pertenece: su cuerpo.

Sí, efectivamente, “al Estado” –que supongo se refiere al gobierno- no le interesa el “tema del género” -como dice la funcionaria en la nota informativa de la colega periodista Nadia Altamirano publicada en periódico local El Imparcial-, cuando se refiere a las mujeres y su condición social, lástima que no haya detectado ese fenómeno machista antes.

Es claro, entonces, que la vida y condición social de las mujeres queda en manos de lo que también dice la titular del IMO: la “voluntad política”, un concepto inventado para justificar el androcentrismo también en el ejercicio de la política, programas y presupuestos, en las leyes y en la aplicación de la justicia. Así, mujeres y hombres gobiernan sin esa visión que las académicas del feminismo llaman perspectiva de género y dependemos de la voluntad política y no de buenos gobiernos.

Hablemos primero de dinero: cuando se instituyó el IMO por decreto hace casi dos sexenios, se disponía de dos millones de pesos para su ejercicio presupuestal, cuando Norma Reyes Terán dejó esa institución en 2009 el organismo operaba con 9.5 millones de pesos. Si en aquel primer año se tuviera que repartir el dinero entre las mujeres, cada oaxaqueña habría recibido 91 centavos.

Hoy con sorpresa sabemos que en el último año, a través de la Secretaría de Finanzas se le otorgaron 20 millones de pesos lo que “sólo sirvió para el gasto operativo de la dependencia” y con otros 12 millones -obtenidos a través de INDESOL y el Instituto Nacional de las Mujeres- se “impulsaron diplomados, talleres, iniciativas de reformas legislativas y elaboración de un diagnóstico sobre la trata de personas y el fenómeno migratorio”. En suma, el IMO contó con 32 millones de pesos en un año, el último de la actual administración. Lo que se ve no se juzga dice la sabiduría popular, pero al menos en manejo de recursos sí que creció el IMO, aunque comparado con el gasto para festejar el bicentenario es una nada.

En cuentas claras, las instituciones gubernamentales tanto federales como estatales a través del IMO destinaron 17.4 pesos por cada oaxaqueña, un “significativo” avance que tampoco se tradujo en la realidad operativa del gobierno. No hay un solo funcionario o funcionaria realmente sensibilizada en la administración que termina, como no hubo programas reales de fondo para resolver las desigualdades; las leyes, lo vimos, son producto de una larga historia de lucha por los derechos de las mujeres y no de las instituciones o de quienes estuvieron al frente de ellas; y los que vienen saben hoy que hablar de las mujeres es un tema propagandístico que vende.

Si hablamos de “voluntad política”, esa condición que ya descubrió Fraginals Aguilar, encontraremos que es muy corta. La desigualdad en la que sobreviven las mujeres es dramática. Especialmente las que sufren violencia –todo tipo de violencia-, esas mujeres a las que la ginopia institucional deja fuera de toda posibilidad. Cierto que hay leyes que durante muchos años impulsaron organismos de mujeres, feministas y académicas; debemos reconocer también que las recientes reformas terminaron los hoyos negros que impedían se garantizara el derecho al aborto cuando el producto era resultado de una violación, esto a pesar de que la burocracia del género se apropia en el discurso del trabajo no institucional a favor de los derechos de las mujeres, reitero para poner las cosas en claro.

Si es verdad: ni voluntad política ni interés en las mujeres y la condición de ellas, pero la declaración de la directora del IMO me parece, repito muy oportunista. Es como no moverse para salir en la foto. Otra cosa hubiera sido si reconoce tales circunstancias desde un principio, en septiembre de 2009 cuando tomó el IMO o años atrás en sus otros cargos públicos que ha desempeñado. Si hubiera hecho eso en tiempo y forma habría contribuido, pero a 50 días de que termine la gestión para la que trabaja, resultan innecesarios los informes, los gastos de última hora, las planas en los periódicos para decir que atendieron a mil mujeres, lo que también es mediáticamente un golpe, porque una cosa es atender, recibir una queja… y otra resolver de fondo el problema de la desigualdad.

Otro gallo nos cantaría si las funcionarias y funcionarios se dieran cuenta de que la condición social de marginalidad y violencia, de exclusión e invisibilidad que viven las mujeres y que les cuesta la vida está directamente relacionada con la omisión de su quehacer institucional. Otra cosa hubiera pasado si desde hace años los gobernantes hubieran aceptado la importancia de legislar, aplicar recursos y programas dirigidos a resarcir la desigualdad en todos los ámbitos a favor de las mujeres y cuando decimos a favor de las mujeres decimos –sí así lo quieren ver- a favor de toda la sociedad.

Pero el oportunismo político está sobre la piel de las personas, es la flor del día. Gabino Cué, cuentan entre las políticas, no recibió a Stela Fraginals Aguilar, quien quiere repetir en el IMO, para lo que tuvo primero que desconocer a su actual jefe. Es un asunto de la política, de la mala política, pero sobre todo de calidad humana, de falta de convicción. Ya basta de tanta improvisación en la burocracia del género, porque como vemos todos los días eso cuesta no sólo dinero también cobra vidas. Una improvisación y un oportunismo que NO PUEDE REPETIRSE en esas instituciones a todos los niveles de gobierno. Es claro, el oportunismo político es la moneda de cambio en nuestros días, amanecen azules, amarillas o tricolores, según sea el caso, escenas que hemos vivido en los últimos días y que ponen a cada quien en su respectivo lugar.

Aunque no todos los medios lo dijeron, lo que no es una novedad cuando de buenas notas se trata, resulta que ahora sí en Oaxaca de Juárez se inició la aplicación y etiquetación de recursos destinados a programas con perspectiva de género para el ejercicio presupuestal 2011, una batalla que dio en solitario y que logró la regidora de Equidad y Género, Bárbara García Chávez, cuando por unanimidad se aprobó el dictamen que previamente habían firmaron las regidoras Alondra Guadalupe Baigts Prieto, Ana Luisa Zorrilla Moreno, Margarita García, María Catalina Cruz Leyva, Leslie Jiménez Valencia y María de los Ángeles Becerra Jacinto. Hubo dos que se perdieron el privilegio de firmar un documento tan importante que favorece la igualdad, el desarrollo y una vida mejor para las mujeres: Juana Matilde García y María Elizabeth Acosta López, bien dicen que tener cuerpo de mujer no garantiza nada a las otras mujeres.

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