Hidalgo: Hora de la gobernabilidad democrática

por Pablo Vargas González / DESDE ABAJO

Después de una larga calificación del proceso electoral del 4 de julio en Hidalgo, por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se hace no solo necesario sino urgente dar certeza y paz social a los hidalguenses. Nada más que pertinente que utilizar el marco de la gobernabilidad democrática.

El exagerado alargamiento por parte del Tribunal electoral, que duro ocho meses, fue el último en procesarse de los estados que tuvieron elecciones en 2010, sumó incertidumbre y desconfianza a un proceso electoral competido y polémico, cuyas consecuencias

Ha concluido la fase electoral, pero no se puede decir lo que dicen los políticos: “cerrar y dar vuelta a la página”, así nomás, como si nada hubiera pasado, toda vez que los resultados electorales dejan muchas lecciones. Por una parte las expectativas generadas por la oportunidad del proceso de cambio, de que haya novedades e innovaciones en las formas y estilos de gobernar.

Y por otra parte, la movilización ciudadana que si bien es cierto solo atrajo a sectores interesados pero no a todos los ciudadanos hidalguenses. El abstencionismo del 62{9e1ff1bee482479b0e6a5b7d2dbfa2de64375fcf440968ef30dd3faadb220ffd} también es de llamar la atención para el nuevo gobierno. No es posible considerar, a la vieja usanza, que “los que no votan, dan su apoyo al sistema”.

Por eso es importante que se pueda remitir al termino gobernabilidad, que incluye tres principios (eficacia, legitimidad y estabilidad), y permite ubicar a la gobernabilidad en el plano de relación entre sistema político y sociedad, sin excluir a ninguno de la relación de gobierno, por lo tanto, la eficacia gubernamental y legitimidad social se combinan en un círculo virtuoso de gobernabilidad, garantizando la estabilidad de los sistemas políticos; mientras que la ineficacia gubernamental para el tratamiento de los problemas sociales y la erosión de la legitimidad política generan un círculo vicioso que desembocará en situaciones inestables o de ingobernabilidad.

Hoy más que nunca considerar la gobernabilidad, sobre todo por la crisis política y el desencanto que se puede observar en los ciudadanos. Puede ayudar a entender los distintos niveles o grados de respuestas gubernamentales y demandas sociales que hoy existen en la entidad.

Es el momento también de pasar de la confrontación política a la distensión; del disenso que las campañas y los enconos ha dejado entre los contendientes al diálogo de altura entre los actores políticos. Pero sobre todo es el momento de generar una propuesta de gobierno incluyente, innovadora y propositiva para levantar los ánimos de los hidalguenses.

Los ejes del cambio que fueron planteados se refieren a diversos temas que deben incluirse en los ejercicios de consulta y de elaboración del plan de gobierno. Incorporar la planeación democrática, donde las necesidades de la gente sean una prioridad, con el enfoque de población y desarrollo. Dejar la planeación indicativa y poner como sujeto del desarrollo a la población y al ciudadano.

Cubrir y tutelar los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (Desca) para el conjunto de hidalguenses que viven los factores de la marginación y pobreza. Incluir programas de desarrollo local y regional para el conjunto de la entidad, con una lógica de equidad de género, ya no más discriminación y segregación presupuestal para el centro norte del estado y de las regiones indígenas.

Una nueva oportunidad para reformar el marco normativo que lleve a profundizar la participación ciudadana en Hidalgo y a fortalecer al municipio y a las organizaciones civiles y sociales, para reducir el peso de las viejas estructuras corporativas y clientelares.

El tipo de gobernabilidad es la democrática, que incorpore los conflictos en un marco de solución institucional y superar las instancias conflictivas, solo va a ser posible con la voluntad de generar una nueva relación entre gobierno y ciudadanos, de introducir los cambios y contrapesos que permitan crecer a los ciudadanos y su nuevo papel en la democratización de la sociedad. Es decir falta una propuesta de gobierno para el Hidalgo del siglo XXI.

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