Terror escolar SEP: Escuela Hijos del Ejército

por Pablo Vargas Gonzalez / DESDE ABAJO

Como una cascada fue dándose la información de las quejas de algunos padres de familia de la escuela primaria “Hijos del Ejercito”, hasta formar ahora una catarata, de que no podemos hacernos a un lado, y que urge que las autoridades de la SEP, intervengan de manera clara y sin dilaciones. Los relatos de películas de terror se encuentran rebasados ante los señalamientos que ocurren en este centro escolar.

Se inicia con la denuncia de niños de primaria de la Escuela Hijos del Ejército, de abusos y amenazas de carácter sexual, desde octubre del 2010, en donde el principal actor es el vigilante de la escuela, David Alejandro Ramos. No hay que olvidar que esta escuela, que se formó desde la época cardenista, tiene un internado para niños que se quedan a residir de manera parcial o permanente (semanal, mensual) y por lo tanto son niños que están expuestos a que no están bajo la vigilancia de sus padres o familiares.

Y desde luego se confía en que siendo una escuela pública se tienen las condiciones para impartir no solo el derecho a la educación consagrada por el artículo 3º constitucional, sino además las garantías para su protección y formación como incipientes ciudadanos. Pero esto ha fallado en la Escuela Hijos del Ejército, pues a raíz de las denuncias, se sabe que no ha sido el único caso, puesto que hace cuatro años hubo también acusaciones similares que desafortunadamente no trascendieron. Y la historia volvió a repetirse de la misma forma, como tragedias que dañan a niños y jóvenes.

El caso es que, una vez que se terminaban las clases de educación, y los directivos se iban a su casa; el vigilante David Alejandro Ramos se quedaba como dueño y señor de esta escuela. Por las denuncias de niños y padres de familia este sujeto se comportaba como un prepotente contra niños de entre 8 y 12 años. Pero no solo eso, todo lo que aprendían por la mañana los estudiantes que se quedaban a pernoctar, se desvirtuaba con las dinámicas que imponía el que debería ser el tutor.

A los niños les exhibía, aun en contra de su voluntad, películas pornográficas y los sometía a toda clase de “toqueteos”, también les ponía películas de violencia animal. El vigilante también se excedía, acosaba sexualmente y mantenía relaciones con trabajadoras de intendencia, ante las miradas de los infantes. Es decir, por las tardes la escuela se convertía en un lugar sin ley.

Todo ello era hasta cierto punto “normal” hasta que el conserje obligó a realizar actos de felación entre niños, en las regaderas colectivas, entre otras felonías. Esto ocasionó que los niños afectados empezaran a tener tensiones, incomodidades incluso a perder el sueño. Fue ahí que los padres de familia empezaron a dialogar con sus hijos sobre su conducta, y los infantes describieron los abusos del vigilante que gozaba de la protección de los directivos de la escuela.

Los padres de familia de los niños involucrados empezaron un rosario que aun no termina. Los primeros en oponerse fueron el director Baltasar Pérez y la subdirectora Julia Urraga quienes sistemáticamente han intentado reducir todas las críticas sobre el vacío de autoridad y su responsabilidad ante los abusos en la escuela. No solo han desestimado las denuncias sino que “expulsaron” a un niño que consideraron “contaminado” y han lanzado amenazas contra los niños involucrados y a los padres de familia que piden justicia.

Las quejas de los padres llegaron ante la Comisión de Derechos Humanos, que emitió una recomendación en donde piden la intervención de la Secretaria de Educación Pública estatal, misma que no ha cumplido a cabalidad con el asunto que ya se encuentra fuera de control. El caso es demasiado grave y que vincula varios delitos por parte del conserje David Ramos y responsabilidad de los directivos de la escuela. Se sabe que la falta de real vigilancia ha llegado a que los dormitorios de las niñas haya anomalías igual o mayormente graves, como el de personas que han fotografiado a las infantes, y que se hayan saltado la barda para verlas.

No es un tema marginal de la violencia escolar, que por desgracia crece a pasos desbocados, se trata de cómo se proporciona la educación pública y principalmente para infantes en situación vulnerable. Para el día de hoy jueves a las 14 horas, el director de la escuela citó a los padres de familia para hacer un plebiscito, que es una trampa, para votar si permanece al frente de la escuela. Desde luego que forma parte de un conjunto de anomalías a las que la autoridad no puede seguir respaldando. Y que la sociedad no puede cerrar los ojos y seguir solapando lo pasa en las escuelas y a nuestros hijos.

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