Elba Esther: Moral pública e instituciones

En el marco del inicio de una nueva carrera electoral por la presidencia de la república, no podían faltar los exabruptos de la profesora Elba Esther Gordillo, que a viva a voz ha delatado no solo como funciona aun el sistema político mexicano, que constituyen la confesión de una serie de delitos que deben de ser investigados, y no quedar como simple “chismes de vecindad” o de comadreo entre políticos. Pero la sociedad mexicana nuevamente teme que se quede en la impunidad y ni siquiera haya un deslinde de los actores involucrados.

Hace unos días, el 29 de junio pasado, “la maestra” Gordillo reveló que durante la elección presidencial de 2006 llegó a un “arreglo político” con Felipe Calderón para que miembros de su grupo fueran designados en las direcciones del ISSSTE, la Lotería Nacional y el Sistema Nacional de Seguridad Pública.

Y los que se sabe es que desde Vicente Fox negoció la manipulación e injerencia de los secretarios de Educación Pública. Pobre México, en manos de quién han dejado lo más preciado que es la educación de niños y jóvenes. Todo este enjuague lo hizo cuando al final de la campaña electoral de 2006 Felipe Calderón iba abajo en las encuestas de opinión que tenían como favorito a Andrés Manuel López Obrador.

Pero no solo fue el apoyo corporativo que Elba Esther hizo de los profesores agrupados en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), sino la operación política para que esto funcionara. Es decir, la cooperación que tuvo de las estructuras y líderes del PRI y de más de seis gobernadores para que fuera efectiva la maquinaria para destruir la política y la democracia en México.

Debido a este “pacto” de Elba Esther con Vicente Fox y Felipe Calderón se llevaron a cabo proyectos en los que se destrozaron derechos e instituciones creadas por la revolución mexicana, como son los golpes a las escuelas normales rurales, el ISSSTE y el sistema de pensiones para trabajadores al servicio del Estado. La responsabilidad política de estos atracos no podían permanecer en silencio.

En la historia reciente se han realizado diferentes movilizaciones del magisterio democrático, diferentes secciones del SNTE se han opuesto abiertamente al liderazgo creado por Carlos Salinas de Gortari, el padrino de viejos y nuevos políticos del sistema, cuyo daño amenaza a perpetuarse. Pero todos han sido acallados desde la cúpula del poder y de los medios de comunicación.

Con una larga cadena de críticas y polémicas, Elba Esther Gordillo Morales, lideresa vitalicia del magisterio se pasea por las entidades federativas, léase en todo el país, más que como una Secretaria de Estado como un poder paralelo al de los altos funcionarios del poder público federal.

No necesita estar en el gabinete federal puesto que cabildea y negocia directamente con el presidente de la república. Tiene una influencia mucho mayor que los líderes sindicales tradicionales, puesto que estos solo son de carácter gremial, en cambio Elba Esther trasciende porque su influencia va mas allá y se sitúa en los hilos de poder, en las relaciones políticas, y en la posibilidad de incidir en las decisiones, desde un municipio hasta en un estado.

Sin embargo los resultados de su injerencia siguen siendo desastrosos para el gremio que dirige. Elba Esther Gordillo junto con Felipe Calderón y Miguel Ángel Yunes impulsaron la Ley del ISSSTE, considerada por los mismos maestros como la “perpetración del robo más grande en la historia reciente” contra casi 2 millones de trabajadores del Estado por las desventajas, a la creación y transferencia de ahorros al llamado Pensionissste, con el que se pretende entregar el destino de la seguridad social a lo más corrupto del sindicalismo magisterial”.

La respuesta de Miguel Ángel Yunes director del ISSSTE, impuesto por Elba Esther pero que traicionó su lealtad y buscó la gubernatura de Veracruz sin éxito, fue que “la maestra” Elba le había pedido 20 millones de pesos mensuales para el Partido Nueva Alianza”. Otra gran confesión. Y como dice el dicho a “confesión de parte, relevo de pruebas”.

Las instituciones y la moral pública están por los suelos. Mientras se siga pensando como lo estableció uno de los pródigos ideólogos del sistema político Gonzalo N. Santos que “la moral es un buen árbol que da moras”, este país seguirá siendo subdesarrollado y la transparencia y ética pública una gran mentira.

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