Hasta luego, Padre Barón

Vivió muy clara y contundentemente su cristianismo junto a los pueblos originales, los indígenas de la Huasteca, en la guerra interna que se vivió en la Huasteca Hidalguense en la que los campesinos lucharon por la recuperación de las tierras que siendo de ellos les habían sido arrebatadas por el cacicazgo autoritario y represor. 

 

Irma Eugenia Gutiérrez* 

Hoy en la mañana murió el padre José Barón Larios en Guadalajara Jalisco, era oriundo de esa entidad, pero en la Huasteca Hidalguense pasó la mayor parte de su vida, muchos años en Atlapexco, después en Macuxtepetla y sus últimos años en Ixtlahuac II.

El próximo primero de mayo, en el marco de las actividades del décimo noveno aniversario de la Fundación Arturo Herrera Cabañas, se realizará a las 18 hrs. un homenaje al padre por su trayectoria como defensor de los derechos humanos. Y digo se realizará porque no lo vamos a suspender. La medalla que se le entregaría la llevaremos a Ixtlahuac.

El padre Barón, cercano a la teología de la liberación y a don Sergio Méndez Arceo, vivió muy clara y contundentemente su cristianismo junto a los pueblos originales, los indígenas de la Huasteca, en la guerra interna que se vivió en la Huasteca Hidalguense en la que los campesinos lucharon por la recuperación de las tierras que siendo de ellos les habían sido arrebatadas por el cacicazgo autoritario y represor.
No sólo rezaba el padre por los campesinos – supongo que lo hacía–, no sólo decía misa ante ellos. Su militancia a su lado iba mucho más allá. Sus reuniones, sus recorridos comunidad por comunidad, si bien incluían la lectura del catecismo y se iniciaban y terminaban con rezos, también incluían la revisión de la historia de los pueblos, la recuperación y resignificación de su cultura, la búsqueda de las posibilidades legales de la lucha por la tierra y las instancias a dónde acudir.

El padre Barón junto con el padre Pablo y el padre Samuel quien hoy todavía vive en Huejutla, vincularon a los campesinos con universitarios tanto alumnos como docentes e investigadores y con periodistas que conocieron su causa y la defendieron.

El padre elaboró CON LOS CAMPESINOS el documento que se envió a Naciones Unidas denunciando lo que sucedía en la Huasteca.

La visión del padre Barón y su vigilancia por el bien común no se limitaba a la Huasteca. En 1977 cuando fue asaltado el local de CENCOS (Centro Nacional de Comunicación Social) en el Distrito Federal, la madrugada del día siguiente llegó el padre Barón después de viajar toda la noche desde la Huasteca a la casa de Don José Álvarez Icaza, fundador de Cencos, llevando una pequeña bolsa llena de monedas que había colectado en sus comunidades en apoyo de la organización victimada.

Con el padre coincidimos también en creer en el principio Marxista de que primero hay que ser y luego como ser. Así primero enseñaba a sus catequistas y luego con ellos alfabetizaban a los campesinos y a sus hijos, recuperaban las prácticas comunitarias y las encauzaban a la organización por la lucha por la tierra.

El 30 de abril de 1994 Arturo Herrera y Alejandro Moreno Galindo iban a la Huasteca a encontrarse con el padre Barón para iniciar en una pequeña comunidad un proyecto de construcción de viviendas elaboradas con materiales locales y adecuada al entorno. El proyecto lo había elaborado Alejandro, Arturo consiguió los recursos y el padre organizó a la comunidad.

Ese día, hace 19 años, murió Arturo en el accidente aéreo en Huejutla de la pequeña nave en la que se transportaban, también murieron Alejandro, el piloto y un persona que estaba en el lugar del accidente.

El homenaje al padre no sólo será de la Fundación, diferentes organizaciones de la sociedad civil participarán en el. Es muy grande la pérdida del padre Barón, tenemos una gran pena. Sólo nos queda persistir y continuar en sus luchas. Así lo haremos.

*Presidenta de la Fundación Arturo Herrera Cabañas 

 

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