Lo que me dijo el Presidente

El pasado viernes 17 de mayo, el presidente Andrés Manuel López Obrador se convirtió en el primer mandatario de México en ondear en Palacio Nacional la bandera del arcoíris, que simboliza las diversidades sexuales y de género. Y lo hizo flanqueado por dos mujeres Feministas, una Lesbiana y una Transexual con el puño izquierdo en alto, y a la cual abrazó en red nacional.

El incidente fue el rompimiento del protocolo marcado para anunciar que por decreto presidencial, que ampliaría la denominación del 17 de Mayo, Día Nacional de Lucha contra la Homofobia, para incluir las palabras Lesbofobia, Bifobia y Transfobia, invisibilizadas patriarcalmente 3 años antes en un montado evento en Los Pinos por el último Presidente del PRI, Enrique Peña Nieto.

La imagen se viralizó inmediatamente generando un efecto de confusión entre quienes esperaban ver a un Andrés Manuel López Obrador homofóbico, reiterando la superada declaración de poner a consulta el derecho al matrimonio entre mujeres lesbianas y hombres gay…

… Y el sonriente mandatario cuyo partido impulsó, en menos de medio año en el poder, ese mismo matrimonio igualitario en dos entidades y reformas para el reconocimiento oficial de la identidad de genero de las personas Travesti, Transgenero y Transexuales TTTrans.

Pero los efectos secundarios de la imagen se quedaron en la forma y difícilmente vieron el fondo.

La molestia mas radical no partió de grupos conservadores, sino de cierto grupo gay de derecha, conformado por elites y notables de supervivencia financiada por fondos nacionales o internacionales, cuya principal crítica fue que una transexual portara la bandera arcoíris, en vez de la TTTrans, ignorando intencionalmente que el decreto presidencial era dirigido a la inclusión de toda la Diversidad Sexual.

Y es que el discurso que ha asumido la Cuarta Transformación en torno a la Diversidad Sexual cruza directamente por el feminismo y las Feministas Diversas, algo difícilmente asimilable para los grupos de una hegemonía gay cuyos patriarcas estaban acostumbrados a la imagen del hombre homosexual como centro, como el eje sobre el cual toda la diversidad sexual debe girar.

Así, para ese grupo, descrito por Susan Stryker y Lisa Dugan como ‘Homonormado”, y que se distingue por su visión neoliberal, clasista, transfobica, la Cuarta Transformación implica la Primera Transformación de la Diversidad Sexual Mexicana.

En esta Transformación, las figuras centrales de la Diversidad Sexual somos Mujeres Feministas: La Secretaría Nacional de la Diversidad Sexual de Morena esta en manos de la académica lesbiana Brenda Reyna; la presidenta de la Comisión de Diversidad Sexual en la Cámara de Diputados es una jovena lesbiana, Celeste Ascencio; la Presidenta de la Comisión de Igualdad de la Cámara baja, Wendy Briseno esta casada con otra mujer, y en el Parlamento de las Mujeres de la Ciudad de México la Primera Vicepresidenta de la Mesa Directiva es una Mujer Transexual.

Y la principal aliada en el senado es una senadora jovena, Citlalli Hernandez, quien constantemente realiza foros de inclusión LGBTTTI en la Cámara alta.

Pero incluso el discurso del incidente del 17 de mayo va mas profundo que el superficial enojo de un club de toby de machos gays preguntándose en redes sociales sobre la genitalidad de la Mujer Transexual que ondeó junto con el presidente de la Republica la bandera del arcoíris en Palacio Nacional.

Fue un choque de protocolos rotos frente al evento similar que hizo en 2016 el entonces presidente Enrique Peña Nieto, cuando, en lo mas bajo de su popularidad, convocó a activistas notables, algunos del sector homonormado, a tomarse la foto en la residencia oficial de Los Pinos para acompañar una iniciativa para el matrimonio igualitario que su mismo partido deshechó.

A diferencia de esa ocasión, en la que las y los activistas acudieron elegantes, de traje sastre y corbata, en toda una representación acartonada de un fifismo arcoíris, el decreto de presidente del 17 de Mayo como día Nacional de lucha contra la Homofobia, Bifobia, Lesbofobia y Transfobia se caracterizo por lo coloquial, la ruptura de los protocolos:

Una activista lesbiana con un sencillo pantalón y una camisa comun, y una transexual con la cabellera alborotada, despeinada vestida de negro, con pelos de gato y zapatos de tela.

Levantando el puño izquierdo, protesta icónica del feminismo de la Segunda Ola, al lado de un sonriente y sorprendido Presidente de la Nación.

A ellas abrazó el Presidente.

En Primera Persona:

Muchas personas me han preguntado qué me dijo el Presidente cuando tomó la bandera del orgullo, y después de abrazarme se llevo en su saco los cabellos de mis Gathijas Buffy y Sir Pussywillow Davenport.

El Presidente me dijo:

“Hoy ya pudieron entrar, este lugar ya también es de ustedes”…

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