En México hay más tigres en azoteas que en su hábitat

Leones creciendo en azotehuelas de casas de interés social, tigres encadenados en patios de cinco metros cuadrados, y otros grandes felinos condenados a vivir en condiciones ínfimas porque sus dueños quisieron tener una mascota que despertara la admiración ajena, son situaciones de maltrato animal extremo mucho más frecuentes de lo que pudiera imaginarse.

El maltrato traspatio es el acto de violencia más común contra grandes felinos en México, aseguró Erika Ortigoza Vázquez, presidenta de la Fundación Invictus AC, dedicada al rescate de grandes carnívoros en situaciones extremas.

“Todo comienza con la película de moda, o con el deseo de sentirse admirado por tener una mascota distinta. Muchos de los leones que hemos rescatado se llaman ‘Simba’ y ´Nala´”, dijo Ortigoza, quien fue la creadora de la Primera Unidad de Rescate Rehabilitación y Reubicación de Fauna Silvestre, Endémica y Exótica de México, y hoy preside Invictus AC.

“Todo comienza con la película de moda, o con el deseo de sentirse admirado por tener una mascota distinta», afirma Erika Ortigoza, presidenta de Fundación Invictus. FOTO: DESDEABAJOMX

Enero es un mes de mucho trabajo para el rescate de grandes carnívoros, los cuales fueron el regalo de navidad para niñas y niños, “pero en enero llega la realidad de la quincena”, señala Erika Ortigoza “Cuando se dan cuenta de que come más que la familia, se alarman. Siendo cachorros, les dan una pechuga hervida -lo cual es incorrecto- pero no les dan leche, misma que necesitan porque son cachorros, pero no es cualquier leche, es una especial por su alto contenido proteínico, sumamente cara. Entonces, les complementan con sopas hervidas, cuando ellos son carnívoros estrictos y comen en promedio diez kilos de carne diarios. Toda esa mala alimentación en sus primeros meses de vida les genera enfermedades muy difícilmente reversibles en la edad adulta”.

La activista asegura que lo que viene después para estos animales, no es mejor. Cuando van dejando de ser cachorros, comienzan a herir a integrantes de la familia. “Entonces las familias los van esquinando y luego los encadenan. Esos casos son los más numerosos en México. De la centena de leones que a mí me ha tocado acompañar en algún momento de su rescate o recuperación, aproximadamente el 75 por ciento de los casos ha sido de maltrato en traspatio y el resto de circos”.

Por si fuera poco, tener estas mascotas implica problemas de seguridad pública y protección civil, porque sin el tamaño de barda adecuado (aproximadamente cinco metros de alto) el gran felino pueda fácilmente escapar. Ortigoza Vázquez narra que es frecuente tener reportes de las autoridades pidiendo a habitantes de una colonia que no salgan porque se escapó un león. “Entonces llega la policía que no está capacitada para lidiar con grandes carnívoros, y lo que suele hace es darle un tiro con armas que no son de largo alcance, por lo que no consiguen matar al animal, sino exitarlo más, y hacer que tenga una muerte lenta y terrible”.

Desde el año 2017, Fundación Invictus opera como el único centro de rescate animal, especializado en grandes felinos, totalmente ciudadano y con enfoque de derechos humanos. FOTO: DESDEABAJOMX

Esas familias inconscientes ¿cómo consiguen a los cachorros de grandes carnívoros?

“Hay criaderos legalmente constituidos, es una locura. La Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) da permisos para estos criaderos, basados en el derecho a la propiedad. Podemos reformar la ley para circos sin animales, pero la fábrica de animales, la fábrica de tenencia irresponsable, está autorizada por el gobierno federal, mediante la ley general de Vida Silvestre y la ley de general de equilibrio ecológico”, se lamenta la activista.

Las tareas de Fundación Invictus agregan al cuidado de los grandes felinos en rehabilitación un modelo único de atención centrado en los derechos humanos. FOTO: DESDEABAJOMX

Entre otras críticas a la legalidad de estos criaderos para venta, Erika Ortigoza señala la cruza indiscriminada: “La gente que se enriquece con los criaderos se justifica diciendo ‘Pero son animales en peligro de extinción, y yo colaboro con su reproducción’, pues no, porque no todo lo que tiene rayas es tigre, ni todo lo que tiene motitas es jaguar. Porque su valor genético está por el suelo. Hay tanta endogamia en los criaderos, que luego de cruzar al semental principal con su madre, sus hijas, sus hermanas, los animales que están vendiendo ya ni siquiera tienen la misma carga genética que poseen los carnívoros en su hábitat natural. Muchos de ellos nacen con mucha disposición a varias enfermedades, de talla pequeña. Por eso es una falacia decir que los criaderos están trabajando por la conservación”.

Para la presidenta de “Invictus AC”, si alguien quiere tener un gran felino en condiciones dignas en su casa, debe prepararse para gastar en promedio 120 mil pesos mensuales, además de cumplir un plan de manejo adecuado, que incluye adaptar el espacio con bardas de cinco metros de altura, garantizar que se podrá pagar medicamentos y atención médica especializada en el momento que se requiera, entre muchas otras acciones de alto costo.

Invictus AC y su heroica labor

 

El equipo de la Fundación Invictus está liderado por Erika Ortigoza y lo compone un multidisciplinario grupo de profesionales en veterinaria, biología y ciencias sociales.

Con donativos en efectivo y en especie provenientes de aproximadamente mil 500 personas, se construyó Invictus, Centro de Rescate, Rehabilitación, Reubicación y posible Reinserción en hábitat natural de Grandes Carnívoros, que trabaja desde hace dos años en Pachuca, Hidalgo, México, en favor de grandes felinos y caninos que han sufrido por la ignorancia de quienes, de manera inconsciente, quieren tener mascotas con las que después no pueden lidiar.

Erika Ortigoza recuerda que hubo cientos de niñas y niños que le donaron desde 11.5 pesos mexicanos, que era lo que costaba en ese momento un ladrillo. Hubo también gente que donó desde otras naciones de Latinoamérica, debido a que conocían previamente el trabajo de Ortigoza como funcionaria federal en la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, y como creadora de la Primera Unidad de Rescate Rehabilitación y Reubicación de Fauna Silvestre, Endémica y Exótica de México (URRRFSM).

Fundación Invictus es una realidad en la promoción de derechos ambientales y cultura para la paz. FOTO: DESDEABAJOMX

El equipo que integra “Invictus AC” está principalmente enfocado en el programa “Salva su mundo”, el cual crearon para atender a grandes carnívoros rescatados de situación límite. “Los bonitos y preciosos se van a zoológicos, o se van con algún particular con una UMA (Unidades de manejo para la conservación de la vida silvestre) como los bioparques más famosos. “Nosotros somos de alta especialidad, recibimos a animales en situación al límite, nos llegan animales 60% por debajo de su peso, en deshidratación extrema, aquellos que deben pesar 180 kilos, y llegan pesando 30 ó 35 kilogramos. Tenemos casos muy contados, específicamente tres de perritos, que llegan en situación extrema, y son las únicas situaciones de perritos y gatitos que rescatamos, porque no podemos con todos, pero sí con los que otras personas no están preparadas para recibir, como perros que fueron explotados con cohetes, con fracturas expuestas, o que necesitan terapia intensiva”, señaló la activista por los derechos humanos y de animales no humanos.

Bajo la dirección de Érika Ortigoza, en “Invictus AC” trabajan especialistas en biología, veterinaria y derechos humanos, quienes cada día realizan un trabajo heroico que casi nadie más hace en México, y la manera en que se financian es a través de donativos. Si quieres conocer más de su labor, encuéntrales en FaceBook como “Fundación Invictus”.

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