Músicas hidalguenses: Frida Medina Funes

Conozco a Frida desde que éramos niñas, el año pasado dio un concierto con la Orquesta de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (OSUAEH) y me conmovió hasta las lágrimas percibir su crecimiento como ejecutante; pude notar precisión, pasión y madurez, cualidades que me hicieron elegirla como parte de las mujeres músicas hidalguenses de quienes hablaré, sumándome al programa Equitativa de la Secretaría de Cultura, que tiene como uno de sus objetivos visibilizar a las mujeres artistas, en el marco del 8 de marzo.

Frida es ejecutante de violín, nació en Pachuca de Soto, Hidalgo, el 4 de julio de 1992; estudió en el Centro Cultural Ollin Yoliztli, entre los 15 y 17 años de edad; actualmente cursa el séptimo semestre de la Licenciatura en Música en la UAEH y también imparte clases en tres instituciones: el Centro Mineralense de las Artes, el Colegio Cervantes y en un proyecto de formación de orquestas infantiles y juveniles en Huasca, llamado Orquesta «Voces y sonidos mágicos de Huasca», también da clases particulares en su domicilio; todas se enfocan en niños de seis años de edad en adelante. Además, tiene un ensamble llamado Interludio Instrumental junto a su padre, el pianista Leoncio Medina Nava y el contrabajista Hugo Valle, su pareja.

Junto a su padre, el pianista Leoncio Medina

El camino recorrido

Frida afirma que descubrió su vocación a través de su padre, «Empecé a interesarme por la música porque lo escuchaba estudiar. Yo misma le pedí que me enseñara a tocar el piano; eso fue cuando tenía aproximadamente seis años. A diferencia de mis medios hermanos, mi padre no quiso invitarme a estudiar música para no ‘vacunarme’ contra ella, como sucedió con mis hermanos, quienes no se dedican a nada que tenga que ver con la música o el arte», comenta.

Así comenzó su trayectoria musical. Poco tiempo después escuchó el violín con el maestro Guillermo Olea Torres (QEPD), compañero de trabajo de su padre. Cuenta que este último no le permitió estudiar el instrumento pensando que sólo era un capricho, dada la novedad. «No le dije nada, pero ya no dejaba de acompañarlo trabajar, sólo para escuchar a Guillermo tocar el violín. Después de hacer labor de convencimiento, con ocho años de edad, comencé a estudiar el instrumento».

Cuando empezamos a hablar de su adolescencia y juventud, le pregunto si ha notado un trato distinto en lo laboral o académico por ser mujer, a diferencia de los varones; me cuenta «Creo que he tenido suerte. Sí sé de compañeras que han vivido violencia de género en el ámbito profesional. En mi caso, afortunadamente siempre he sido respetada y reconocida. No he tenido roces con colegas y lo agradezco mucho». Lo único que resalta es la falta de valoración del trabajo artístico, pues afirma que el problema que ha encontrado es la poca disposición para pagar lo justo por compartir sus conocimientos, experiencia o la calidad de la música interpretada en vivo por el ensamble Interludio Instrumental.

Resalta que aunque hay más violinistas varones que mujeres, su estudio la ha respaldado; así que ha podido ganarse un lugar como concertino en la camerata y orquesta de la universidad». Frida comenta que aunque hay competencia, no le teme, la asume y la disfruta.

Concierto con la Camerata del IDA

Cuando le pregunto qué ha traído la música a su vida, responde «No sé si podría englobar todo lo que viene a mi mente. Lo primero que podría decir es que me ha abierto muchas puertas en lo social y lo laboral. Me gusta que mi trabajo cabe en distintos espacios y con gente de todas las edades. Siempre estaré agradecida con mi papá, un músico hidalguense reconocido que ha compartido conmigo su conocimiento, experiencia, espacios y contactos».

Dice que académicamente agradece conocer músicos de otros países, pues han abierto su panorama y ampliado sus expectativas. Agrega: «Puede sonar a cliché, pero la música sí es un lenguaje que nos conecta sin importar de dónde somos». También cuenta que ha adquirido mayor sensibilidad consigo misma y hacia quienes la escuchan, así como control de sus emociones. Por último dijo «Amo compartir mi música y transmitirla como algo bello, que se puede disfrutar».

Su meta profesional es ser parte de una orquesta profesional, tal vez fuera del estado, como en Ciudad de México u otro país, quizá también como solista.  «Me gusta mucho ser maestra, enseñar, pero lo que más me llena es tocar, tocar y tocar», enfatiza.

«Me llena dedicarme a esto, lo cual no me hace dejar de lado el desear una familia propia, quizá hasta herederos musicales; eso también me entusiasma. Sin embargo, en esta etapa de mi vida estoy más centrada en lo profesional; quiero crecer como músico antes de formar una familia», afirma Frida.

Las mujeres que la inspiran

«Hace poco conocí la historia de la mexicana Concha Michel(1) y me ha inspirado bastante; así como maestras que han venido a Pachuca y CDMX, entre ellas se encuentran Cecilia Becerra, Natalia Gvozdetskaya, Erika Dobosiewicz y Anna GÖckel».  Erika tocó como solista e impartió una master class a la que Frida asistió. Me cuenta que ama México, es muy sencilla y toca increíble. «Hace que me enamoré más de mi instrumento. Hasta la fecha tenemos contacto», relata con emoción.

Frida con Anna Göckel

«La francesa Anna es muy joven, verla en acción y conocerla un poco como ser humano me llena mucho al saberla tan sencilla, humilde y a la vez tan grande como músico. Agradezco a todas las mujeres que han pasado por mi vida. Cecilia por ejemplo estuvo conmigo cuando yo era muy pequeña, ella me enseñó mucho y muy bonito. ¡Tenía un poder para enseñar…! ¡Hablaba y me atrapaba! Era estricta y sorprendente; tenía garra.  Ella se enfrentó al machismo y supo imponerse. Natalia era considerada la mejor maestra de la Ollin, ella ‘me hizo parir chayotes’; aunque sufrí bastante, me ayudó a forjar mi carácter. ¡Es excelentísima, como docente y como músico!», finaliza.

Próximas presentaciones

Frida se presentará en el Congreso del Estado de Hidalgo el 5 de marzo a las 13:30 horas, en conmemoración del Día Internacional de la Mujer. Acude como parte de la Camerata Renaissance, integrada únicamente por mujeres y dirigida por la venezolana Victoria Sánchez.

1 https://es.wikipedia.org/wiki/Concha_Michel

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