Presidente, ¿usted QUÉ SABE de HIDALGO?

Usted llegó al cargo de presidente de la República gracias al voto de más de treinta millones de mexicanas y mexicanos; de ellos, varias decenas de miles, fueron hidalguenses. Es decir que recibió el respaldo de este pueblo que, al mismo tiempo, respalda la tarea del gobernador Omar Fayad; de tal modo, él se encuentra dentro de los cuatro mandatarios estatales mejor evaluados de México con más del 70 por ciento de aprobación. Cosa curiosa, prácticamente el mismo porcentaje de votos positivos que usted tiene en su gestión como líder del Ejecutivo Federal.

¿Cómo es posible que en Hidalgo se presente este fenómeno político cuando, lo común, es la dicotomía de los dos partidos opuestos, dos diferentes colores, uno en el poder central y otro en la periferia? La realidad es que, el hidalguense, es un pueblo políticamente educado. Lo ha demostrado la historia con creces, de tal manera, el presidente Benito Juárez nos premió con nuestra propia demarcación, erigiéndonos como Estado el 16 de enero de 1869. La razón de esta benevolencia es lo más rico de nuestra tradición política: esta tierra peleó por la causa de la Reforma porque siempre ha sabido colocarse del lado correcto de la historia. Siempre ha entendido que la patria es primero.

De tal manera, el hidalguense sabe honrar a quienes distinguen entre los tiempos de la unidad y los tiempos de la competencia democrática. Tanto, que a veces pienso que en Hidalgo sobran las banderas pues, desde aquellos tiempos de la guerrilla chinaca, cuando los pobladores de la Sierra de Pachuca prefirieron quemar sus cuarteles antes de entregarlos a los enemigos conservadores, hemos actuado como un solo pueblo, como una mano bien firme envuelta en un puño. Bien ha dicho usted en varias ocasiones que el pueblo no es tonto, sino lo es quien piensa que el pueblo es tonto. Por eso, los altos niveles de aceptación que en esta entidad comparten usted y el gobernador Fayad, son producto de la gran historia forjada por quienes habitamos Hidalgo, Estado que compensa en cultura lo breve de su territorio.

Usted lo sabe, porque se informa cada mañana, que Hidalgo actualmente se destaca en los primeros lugares en varios rubros del desarrollo nacional. Es, por ejemplo, uno de los dos Estados que tiene mayor captación de inversiones. Es el séptimo lugar nacional en generación de empleos, produciendo más trabajo que la media nacional. Por muchos años se nos conoció como el quinto Estado más pobre de México; sin embargo, el gobernador Omar Fayad nos ha sacado de esos lugares y hoy estamos por superar el doceavo sitio. O sea que, en solamente cuatro años, hemos superado a más del doble el nivel de desarrollo de toda nuestra existencia. Pasamos del lugar veintiuno al sexto en el ranking de salud. Estamos en el podium mexicano en desayunos escolares. Todos los estudiantes de bachillerato tienen una beca estatal, lo mismo los estudiantes menos favorecidos de nuestras universidades públicas. No hay niño o niña hidalguense que no cuente con su dotación gratuita de útiles y uniformes escolares. Y en esta pandemia que nos azota, Hidalgo ha echado a andar cuatro hospitales COVID en conjunto con la SEDENA y el INSABI, así como cuatro Hospitales de Respuesta Inmediata en las regiones. Así mismo, ha impuesto toda una red de apoyos sociales, como créditos y seguros de desempleo, para paliar este bache económico.

Todo esto y más, no sería posible sin la coordinación entre los gobiernos estatal y federal. Pienso que Hidalgo es, sin duda, uno de los tres Estados que mejores relaciones tiene con el Gobierno que usted preside. Estos logros también son suyos, gracias a su relación ejemplar con el gobernador Fayad. No es por amarrar navajas, pero ojalá todos los Estados pudieran presumir eso.

Y no es casualidad. Aquí la gente se ha puesto a trabajar, sin esperar a que la realidad nos alcance. Por ejemplo, hoy que la presencia del maldito coronavirus nos apremia, más de siete mil personas se están capacitando en el Aula Virtual, un programa de asesoría, consulta y educación implementado por dos personas forjadas en el liderazgo del gobernador Fayad: Érika Rodríguez Hernández y Julio Valera Piedras, presidenta y secretario general del PRI estatal. A eso me refiero cuando digo que el pueblo hidalguense tiene probada educación política. Nos mueve la patria, la identidad, la unidad nacional, el trabajo por quienes menos tienen. No se vaya de Hidalgo, sin llevarse esa certeza.

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