El comunicado firmado por los obispos Samuel Ruiz García y Raúl Vera López, además del Secretariado Internacional de Solidaridad con América Latina (SICSAL) y el Centro para los Derechos Humanos de la Diócesis de Saltillo, Fray Juan de Larios, expresa: “denunciamos la tensión que viven las familias de la comunidad de Zimapán, Hidalgo, ante la incursión de cientos de elementos de seguridad federal, estatal y municipal que, bajo distintos y vagos pretextos, intimidan a la población e invaden propiedades privadas”.
Por Desde Abajo
Pachuca.- Afirmando que cada persona tiene derecho a disfrutar de un medio ambiente saludable y no degradado, los obispos Samuel Ruíz y Raúl Vera, -emérito de San Cristóbal de las Casas y de Coahuila, respectivamente-, demandaron la salida de la Policía Federal Preventiva (PFP) y de la Agencia Federal de Investigaciones (AFI), asi como de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) estatal del municipio de Zimapán, lugar donde se encuentran en operativo desde el pasado martes 10.
En un comunicado de prensa dado a conocer este martes 17 a través del Centro Nacional de Comunicación Social (Cencos) –pero firmada el domingo 15-, demandaron la retirada de los elementos policiacos “que intimidan y vulneran la vida de los miembros de Zimapán” e instaron al Gobierno federal y del estado de Hidalgo a respetar, proteger y promover los derechos humanos y atender las solicitudes honestas de sus ciudadanos
El comunicado firmado por los obispos, además del Secretariado Internacional de Solidaridad con América Latina (SICSAL) y el Centro para los Derechos Humanos de la Diócesis de Saltillo Fray Juan de Larios, “denunciamos la tensión que viven las familias de la comunidad de Zimapán, Hidalgo, ante la incursión de cientos de elementos de seguridad federal, estatal y municipal que, bajo distintos y vagos pretextos, intimidan a la población e invaden propiedades privadas.
“En 2004 el municipio de Zimapán, Hidalgo autorizó el cambio y uso de suelo de 133 hectáreas para construir una supuesta “recicladora” de basura que instalaría la empresa española Befesa en la comunidad de Bothiña, ejido de Cuauhtémoc. Los ciudadanos se enteraron en 2007 de que en realidad sería el más grande confinamiento de desechos industriales, tóxicos y peligrosos del país, pues pretende recibir cuatro mil toneladas diarias de desechos en un período de 50 años.
“Existen irregularidades en la aprobación del proyecto, además de inconsistencias técnicas en su autorización. Estudios de especialistas dicen que no se reúnen las exigencias geográficas, geofísicas, climáticas, demográficas, económicas, sociales y culturales para su instalación. Entre otros detalles, Zimapán colinda con la reserva de la biosfera de la “Sierra Gorda”, está cerca de la presa “Zimapán” y el manantial “Infiernillo”; además, se localiza sobre siete manantiales y está en una zona neovolcánica con actividad sísmica, una falla geológica y la presencia de rocas permeables.
“Ante estas anomalías se consolidó el movimiento cívico Todos somos Zimapán, que en la búsqueda de una mejor vida y el que no se agrave más la deteriorada salud de las personas más cercanas y débiles de la región, ha organizado diálogos, entrevistas, conferencias, marchas y resistencias pacíficas para informar a la sociedad civil nacional.
“El uso excesivo de la fuerza, los ataques directos, amenazas y hostigamientos que sufren la población en general y los miembros de este organismo, es lo que nos lleva a pedirles a ellos que se mantengan unidos y en calma, pues su búsqueda por la verdad y la vida, les será recompensada por el Dios del amor y la justicia, aún a pesar de que su congruencia sea molesta para los poderosos, el ejemplo de su caminar, nos lleva a recordar el respeto por la creación que encomendada a nosotros por su Autor, debe ser respetada.
“A las autoridades correspondientes les llamamos desde aquí para que actúen apegados a su responsabilidad de respetar, proteger y promover los derechos humanos y atender las solicitudes honestas de sus ciudadanos; les pedimos que retiren a los elementos de seguridad que intimidan y vulneran la vida de los miembros de Zimapán.
“Nos solidarizamos con el movimiento Todos Somos Zimapán y con todos aquellos hombres y mujeres que, sensibles a la justicia y al respeto de la dignidad de la vida humana, apoyan esta causa. Que Jesús, el Buen Pastor, que vino para que tuviéramos vida en abundancia, y María de Guadalupe, Madre del Dios por quien se vive, sean quienes les fortalezcan en esta lucha, y les acompañen en su anhelo por una vida mejor no sólo para los habitantes de su región, sino para todos los mexicanos, porque en este momento: Todos Somos Zimapán.
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