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viernes, febrero 23, 2024

Los INTRUSOS

Otra vez entraron a la casa. No sé si es uno o son varios. Hace mucho que no sucedía. Me invade la angustia. ¿Y sí me hacen algo? Mi corazón late demasiado rápido. No funcionó tener a mi perra guardiana. Me esperan días difíciles, quisiera no tener que dormir aquí…

Hoy no vi a nadie, he cuestionado mi cordura, puedo jurar que vi la sombra pasear por la casa, pero nada sucedió, me da terror, me siento muy sola, como si nadie pudiera a ayudarme, ¿qué voy a hacer si se meten mientras duermo?

Lo sabía, no estoy loca, vi a uno, estaba a punto de dormir como a las 9 pm, cuando de pronto mi perra se alteró, comenzó a oler, luego a ladrar y supe que alguien había entrado, estábamos ya a oscuras, traté de ser valiente y prendí la luz de mi celular, no debí hacerlo, ¿o sí?

Ahí estaba, pero no dijo nada, me vio y se fue. Comencé a llorar de miedo, Dios mío, llamé a mi mamá y a Benjamín, los culpé por dejarme sola en la casa. Colgué. Prendí la luz, lloré más, me faltaba el aire. Oré, respiré profundo muchas veces sentada en la cama. ¿Qué me va a hacer? ¿A qué vino? Ayúdame, Dios. Entré a Spotify y busqué música relajante. En la madrugada escuché que buscaba algo, no dormí y esperé a que entrara de nuevo a mi habitación, no sucedió. Trata de torturarme mentalmente, pensé.

Nadie me cree que está dentro de la casa porque nadie más lo ve, sólo mi perra que no habla y yo. Me quiere a mí, lo sé, cuando olvido que está ahí, aparece, veo su sombra por doquier, no quiero regresar temprano a casa ni dormir ahí.

La otra noche jugó con mi miedo, puse música para lograr un sueño profundo y lo escuché, pausaba la canción, silencio, reproducía y él hacía ruido, así sucesivamente, desperté a mi madre, no lo vio, ni rastro de nada. Eran las 2:09 de la madrugada, sentía que estaba junto a mí en la cama, comenzó a dolerme el estómago, me sudaron las manos, algo me oprimía el pecho, como cuando era niña y veía a otro de los suyos. Las pesadillas no se comparan con esta angustia. ¿Por qué a mí? ¿Qué les hice? ¿Cuándo va a terminar esto definitivamente, hasta que yo muera?

¿Puedes imaginar lo que es vivir con terror dentro de tu propia casa? ¿Saber que en cualquier momento verás a alguien? ¿Sentir que se abalanza sobre ti? La tanatóloga me dijo que debo investigar sobre él, me pareció el colmo, pero debo hacerlo, enfrentar, enfrentar, enfrentar. Nadie puede entender lo que experimento cuando lo veo o cuando lo escucho.

Luego de unos días de tormento, me di cuenta que aturdo a las personas con mis “alucinaciones” y entonces lo hice, cometí un crimen: lo envenené, no había alternativa, era su vida o la mía, coloqué el pan y esparcí el polvo negro, pensé en Dios mientras lo hacía, también en la atrocidad que estaba a punto de cometer, pero no me detuve, dejé la evidencia y me fui por unos días.

Traté de no culparme, de asegurarme que estaba defendiendo mi vida, imaginé lo que sucedería cuando comiera ese plato con pan, ¿qué sentiría? ¿Murió al instante o sufrió? ¿Por qué me obligó a ser una asesina? Yo no quería hacerlo, sólo deseaba que dejara de entrar a mi casa, de aparecer por todos lados, de asustarme.

Regresé a casa segura de que al entrar encontraría su cadáver en el pasillo, nada, ni en mi habitación ni en ningún lugar, ¿de verdad lo imaginé?, pero cuando revisé el plato encontré mi respuesta, sí comió, lo admito: sentí alivio, se terminó el miedo.

Sé que está mal, que el crimen me convierte posiblemente en una humana insensible y sin respeto al derecho a la vida, a veces pienso en él o en ellos, nunca supe cuántos eran, me atormenta pensar que sufrieron por mi culpa, pero ya está hecho y lo peor es que si volvieran a entrar, lo haría una y otra vez porque algunas personas piensan que las fobias son fáciles de enfrentar, me dicen: «es sólo un ratón, te tiene más miedo a ti», pero no les creo. Por eso lo maté.

Lorena Piedad
Lorena Piedad
Pachuca, 1990. Locutora y redactora. Participante de la Feria Nacional de Escritoras Mexicanas (FENALEM), edición 2022. Algunos de sus textos fueron publicados en la Antología Poéticas de los Sures Femeninos Despatriarcalizando la Poesía (Colombia, 2020) y en Voces Indómitas Primera Antología de Narrativa Breve Escrita por Mujeres (México, 2021).

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