Trabajo

La evidente pasión y amor por su trabajo, servir a los pasajeros y llevarlos con bien a su destino, es algo que tienen en común Gladis y Sandy, quienes son las únicas mujeres conductoras del Sistema de Transporte Colectivo Tuzobús.

Ambas se enfrentaron a retos como romper la brecha salarial y a varios estereotipos debido a que aún hay quien piensa que las mujeres no son lo suficientemente capaces para conducir de forma hábil y menos vehículos de tales dimensiones. Pero esto, en la práctica, es totalmente distinto puesto que, incluso, han recibido felicitaciones y hasta obsequios por parte de los usuarios por conducir con mucha precaución.

Gladis tiene casi diez años de experiencia en el manejo de transporte público, lleva conduciendo el Tuzobús desde que se inauguró. Con el turno de la mañana y siendo sostén de su familia, aprovecha las tardes para estar con sus hijos y dedicarse cien por ciento al hogar. “Desde niña me llamaba la atención (conducir), siempre ha sido mi pasión”.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Por su parte, Sandy conduce grandes vehículos desde hace veinte años y de servicio en el Tuzobús casi dos años. “Poder ayudar a la gente es una satisfacción muy grande, personas de la tercera edad, pequeñitos, gente que viene de la central con sus bolsas, personas que no pueden caminar bien, me encanta ayudarlas y a veces hay personas que me regalan un café, una fruta, por eso amo mi trabajo, me llena de satisfacción”.

Con el turno vespertino, aprovecha la mañana para desayunar con sus hijos, apoyarles con los deberes escolares y realizar sus labores del hogar.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Un clanc, clanc, a treinta metros de altura cimbra el cielo azul de Pachuca. Es el mazo de un obrero que con ahínco sella el metal con la fuerza de sus brazos. Las chispas de los esmeriles iluminan la jornada. No cabe duda: son ellos y ellas, las flores de acero, quienes germinan el futuro se este Estado.

Los encontramos ahí, en el fragor de su tarea, y nos elevamos para verles de cerca. Te presentamos las imágenes.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Con la reforma laboral impulsada por el presidente López Obrador y la secretaria del Trabajo, Luisa María Alcalde, las empresas en México ahora están obligadas a respetar las prestaciones de ley y reconocer la relación laboral entre la patronal y los trabajadores; es decir, se eliminan las subcontrataciones y se tiene, por obligación, emplear a las personas con pleno reconocimiento a un salario digno y estable, con base en las leyes federales y los tratados internacionales en materia de Trabajo.

Sin embargo, muchas industrias y comercios que pretendían librar sus obligaciones ante la ley mediante la subcontratación o contratos lenoninos, están desesperados buscando maneras de salvar su plusvalía; o sea, la ganancia, ese dinero que se queda el empresario luego de restarle a un trabajador su salario de lo que realmente produce. Así, un estudio del economista Julio Boltvinik demostró que un obrero produce en medio día de trabajo el total de su salario semanal, en promedio. ¿Quién se queda con el valor de lo producido en el resto de los días? Sí, la empresa; o para decirlo en concreto: los dueños de las empresas.

De tal modo, la corporación RICA, propietaria de COCA-COLA y la Embotelladora Las Margaritas, en Hidalgo, decidió hacer lo propio para mantener su flujo de ganancias. Para ello, consideró que la mejor idea era cargar contra los trabajadores. Entonces, hace unos días informó a sus vendedores que les quitaría lo conocido como «sueldo base», un salario fijo de poco más de 900 pesos a la semana que cada vendedor y ayudante obtienen, a lo que podían sumar lo obtenido por comisiones de venta. Sin embargo, la industria ahora despojará a la base laboral de ese pago fijo, para obligarlos a trabajar solamente por comisiones.

Por supuesto, los trabajadores se fueron a la protesta. Se trata de unos 72 obreros, sí, esos hombres que van uniformados con los colores de Coca-Cola, manejando camioncitos entre los barrios, repartiendo los productos de la refresquera directo en los hogares.

«Yo aportaba setecientos pesos a la semana en mi casa y les podía dar un bistec a cada uno de mis hijos, que tengo tres. ¿Y ahora? ¿Cómo les digo que sólo les toca medio bistec? ¿A poco el patrón se los va a venir a dar?», me cuenta Fileno, quien lleva tres años como vendedor. De los novecientos de su sueldo base, le sumaba otros novecientos de comisión, a veces más, casi siempre menos.

—¿O sea, unos mil ochocientos a la semana, son siete mil doscientos al mes?

—¡Menos! Como siete y a veces unos seis; seis quinientos en promedio.

—Por una jornada de ocho horas…

—¡Ojalá! –ríe—. Yo trabajo desde las siete y voy entregando mis facturas a las ocho o nueve, Échale, son unas catorce horas al día, fácil.

—¿Trabajas catorce horas al día?

—Es lo que te digo. Si nos quitan el sueldo base yo tendría que trabajar el doble para no verme afectado.

—O sea, trabajar todo el día, veinticuatro horas, todo el día…

—Ahí está. ¿Y cómo hago eso? Es lo que la empresa no se pone a ver, la parte humana. Imagínate, si no les importamos nosotros como empleados, ni como personas, ¡pues menos nuestras familias!

A principios de 2021, la compañía Coca-Cola premió a la embotelladora Las Margaritas, propiedad de Corporación RICA, como la mejor del país. FOTO; Corporación RICA

Luego del pequeño paro laboral del martes 20, la corporación RICA corrió a catorce trabajadores que se resistieron a las nuevas imposiciones. El resto, continúa negociando con la empresa que a fuerza les quiere quitar el sueldo base. Lo que quieren los vendedores es que, al menos, les suban el porcentaje de la comisión que más o menos está en unos treinta centavos por cada botella de Coca-Cola de dos litros, la que cuesta veinte pesos.

Mientras tanto, los camiones de Coca-Cola volvieron a la calle. El corporativo RICA y Coca-Cola continúa facturando con regularidad. Ampliar la protesta no está en el panorama, de momento. Sin embargo, las autoridades de la Secretaría del Trabajo estatal y federal, aún tienen mucho para decir y hacer. Porque es cierto que la pandemia le bajó el ritmo a la economía, pero eso ni nada puede ocuparse como pretexto para cargarle la crisis a los trabajadores, sin los cuales no habría empresas, ni producción, ni economía, ni nada. Ni un engrane se movería sin ellos, ni una corcholata.

Alegría, colores, algarabía y un ambiente festivo. Pero, sobre todo fe. Del Día de la Santa Cruz a la fecha, el único deseo de quienes trabajan en la construcción es que todo vaya bien, sin accidentes y que la chamba no falle.

Ahí estuvimos con ellos, los que sostienen a este país, entre cerveza o un buen pulque para acompañar los sagrados alimentos en medio de ese ambiente festivo que siempre caracteriza a los maestros de la construcción.

Heriberto y Marlen del Proyecto Cultural Operativo Cacomixtle y Curados Don Caco, tuvieron la iniciativa de repartir algunos litros de pulque en diferentes obras del Barrio de la Cruz, Tilcuautla y Tlapacoya.

«Estas personas trabajan mucho y gracias a ello Pachuca ha crecido, trabajan de sol a sol y como reconocimiento a su labor quisimos festejarlo con algo que esperemos que les guste», dicen.

A pocos minutos de la llegada de Curados Don Caco, el ambiente se tornó alegre, sobre la mesa aparecieron las tortillas, la salsa verde y roja, cebollita picada, limón, las chelas, el ximbó y por supuesto las botellas de pulque natural.

«El trabajo en equipo y estos convivios son importantes porque crea un buen ambiente, se une el equipo y por consiguiente trabajan más rápido y a gusto. Esperemos que se la pasen bomba».

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX

Yanet, Nelly, Margarita y Yuri son cuatro mujeres que trabajan como Ayudantes generales en la mega obra del puente atirantado en el cruce del bulevar Colosio y Felipe Ángeles.

Su labor de abanderamiento vial, limpieza y mantenimiento es importante en la obra ya que sin ellas, la zona se encontraría sucia, desordenada y el flujo de automovilistas y peatones se vería afectado. «Es difícil porque a veces la gente no entiende que tiene que moderar la velocidad y ceder el paso a los peatones y se desesperan», cuenta Yanet al tiempo que agita el banderín naranja.

A unos pasos Nelly barre y recoge escombro en la carretilla con la ayuda de escoba y pala, mientras comenta que disfruta mucho su trabajo a la espera del fin de semana para salir a pasear en bicicleta con su pareja.

Margarita dice estar muy agradecida por la oportunidad laboral que le permite llevar el sustento a su hogar, lo único que no le agrada, como a nadie, es que los automovilistas la agredan verbalmente, «incluso muchos de nuestros mismos compañeros cuando son testigos de alguna agresión hacia nosotras, nos defienden».

Del otro lado de la glorieta, Yuri, manifiesta temer un poco por su integridad ya que los autos que vienen frente a ella exceden la velocidad, «a veces llegan a aventarnos el auto, insultarnos, les explico en qué consiste mi trabajo y si continúan los ignoro para no crecer el problema».

Cuatro mujeres Ayudantes Generales, tres de ellas madres jefas de familia, que son sustento del hogar, que disfrutan el anhelado día de descanso con los suyos, nos recuerdan la importancia del trabajo honrado.

FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX
FOTO: Blanca Gutiérrez / DESDE ABAJO MX