Golpe al Estado Laico

Con el voto de diputados del PRI, PAN y la corriente Nueva Izquierda del PRD, la Cámara de Diputados aprobó  una reforma al artículo 24 constitucional para instaurar en el país “la libertad de conciencia y de religión” y permitir así los actos de culto fuera de los templos de manera colectiva y en público.

Sin embargo, estos actos continuarán sujetos a las disposiciones del párrafo tercero del mismo artículo, el cual prevé que los actos que extraordinariamente se realicen en recintos distintos se sujetarán a la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público.

Después de un debate de casi siete horas, y a pesar de las críticas de un sector del PRD y de la bancada del PT, así como una reducida rebelión de la bancada priísta de Oaxaca, la mayoría terminó por imponer una visión de que si el Estado mexicano no garantiza las libertades de conciencia y de religión “se vuelve anticlerical”.

En la última sesión ordinaria del actual periodo, y a pesar de que el presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales, Juventino Castro (PRD) presentó una moción suspensiva en la cual relató el albazo para aprobar el respectivo dictamen, el único cambio que se logró al proyecto original de PAN y PRI fue suprimir de los considerandos que parte del ejercicio de la religión pasa por el “derecho implícito de los padres o tutores a que sus hijos reciban una educación religiosa”.

El PRI amarró los votos de los chuchos y del ADN, al agregar a la redacción la garantía a las convicciones éticas de las personas, que negoció Enoé Uranga (PRD) con el coordinador del PRI, Francisco Rojas.

También la diputada perredista Teresa Incháustegui negoció con Rojas que se incluyera en el primer párrafo del citado artículo que nadie podrá utilizar los actos públicos de expresión de la libertad religiosa con fines políticos, de proselitismo o de propaganda.

Debido a que la votación de la reforma se dio antes de que se elija a la nueva mesa directiva de la Cámara, el coordinador perredista, Armando Ríos Piter, ordenó votar a favor de los cambios constitucionales en una negociación con el PRI para amarrar los votos del tricolor para su compañero de corriente, Guadalupe Acosta Naranjo (Nueva Izquierda).

Peña Nieto lo negoció con la Iglesia: PT

La aprobación de la reforma que vulnera al Estado Laico se hace por un compromiso de Enrique Peña Nieto al cardenal Norberto Rivera, declaró el diputado federal Jaime Cárdenas.

Desde la tribuna de San Lázaro, Cárdenas señaló que la aprobación de las modificaciones al artículo 24 Constitucional son un guiño del PAN y del PRI al clero para obtener su apoyo en el marco del proceso electoral de 2012.

El petista señaló, además, que aprobarse el dictamen, se podrían celebrar misas masivas sin permiso de la Secretaría de Gobernación, con lo cual se vulnera al Estado Laico.

«Talibanes»

La Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) y la Arquidiócesis de México negaron “categóricamente” la existencia de algún acuerdo con el precandidato priísta a la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, para modificar el artículo 24 de la Constitución. No obstante señalaron que ésta es una “reforma inevitable” y en tal sentido confiaron en que la propuesta salga adelante en el Congreso, pese a los actos de “incivilidad” ocurridos hoy en la Cámara de Diputados.

Manuel Corral, asesor de la presidencia de la CEM, indicó que “lo del acuerdo es falso, es una mentira, nunca ocurrió” y añadió que lograr un avance hacia la “libertad religiosa” será “beneficioso no sólo para las asociaciones religiosas, sino también para todos los mexicanos, y los que creen otra cosa están equivocados, son unos ignorantes y unos talibanes fundamentalistas”.

Aparte, Hugo Valdemar Romero, director de comunicación social de la Arquidiócesis de México, coincidió en que “es una absoluta mentira, una burda falacia, y lo desmiento categóricamente, es una barbaridad y un disparate”.

Añadió que es “incompresible que algunos partidos con estilo fascista sigan viendo esto como una violación a la Constitución y al Estado laico”.

Sostuvo que quienes argumentan en tal sentido lo que buscan es “reventar” la reforma, cuando ésta es “inevitable” porque la libertad religiosa es un ingrediente esencial para la “vida democrática”.

Fuente. La Jornada / Blog de Izquierda

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