«Me siento a cargo», PATERNIDADES ACTIVAS en CUARENTENA

Damián tiene 41 años y se desempeña como gerente comercial editorial. Debido a la contingencia, actualmente labora en casa. Aunque antes ya pasaba un 60 por ciento del tiempo trabajando desde ahí, la diferencia es que ahora pasa todo el día junto a sus hijos, de 4 y 9 años de edad, respectivamente.

Él y la madre de los niños se separaron hace tres años y medio, Damián ejerciendo la guardia y acordando llevar a los niños a visitar a su mamá regularmente. “Esta temporada ha sido un reto adicional a nuestra capacidad de llegar a acuerdos por nuestros hijos, la prioridad es su paz y seguridad en esta cuarentena”, afirma.

Este nuevo escenario lo ha desafiado también a atender las necesidades educativas de sus hijos al mismo tiempo que todas las demás. “Si bien en mi caso, yo ya cuidaba a mis hijos y trabajaba en casa, ahora además están en casa en horario escolar, y ya no tengo tiempo a solas para trabajar. Muchas veces tengo una llamada o conferencia de trabajo y estoy solo con ellos, así que he establecido una rutina de auto aprendizaje con ellos por las mañanas, que por supuesto no manejábamos antes de la cuarentena”.

Damián cuenta que dicha rutina marcha muy bien, ya que además acondicionaron la sala para hacer su salón de clases y programaron tareas escolares todas las mañanas. “En varias lecciones estoy con ellos, en otras los dejo solos trabajando mientras estoy en mi estudio. Eso me ayuda a disponer de tiempo y prestarles mucha atención al mismo tiempo. Aún tengo mucho que aprender en materia de didáctica, y la diferencia de edades entre ellos me hace difícil la tarea de educarlos paralelamente, pero ha sido una gran experiencia: homeschooling más home office simultáneo”.

Debido a la cuarentena, Damián dejó de contar con apoyo para las tareas domésticas, aunque continúa proporcionando un sueldo a la mujer que le ayudaba. “Esto me ha permitido involucrar más a mis hijos en las labores del hogar y si bien fue muy complejo y a veces aún hay fricción en este tema, noto muy claro como ellos se van habituando y ya muestran más responsabilidad respecto al cuidado de la casa y de sí mismos”, afirma.

Antes de la contingencia, en ocasiones viajaba por trabajo y además tenía en la escuela y la comunidad escolar un gran soporte que ahora los niños echan de menos. A pesar de ello, afirma que «la cuarentena ha sido una oportunidad para profundizar en el trabajo de crianza, me siento muy feliz de estar pasando este tiempo con los niños en casa, es el mejor lugar y la mejor compañía para estos tiempos extraordinarios».

Le pregunto cómo se encuentra emocionalmente en este tiempo y responde “Me siento en calma, a  cargo de la situación, apoyado por mi comunidad. Mi madre, ha sido un gran apoyo, mi pareja, que recién se mudó con nosotros (un cambio súper relevante en nuestra situación por la cuarentena), mis vecinos. Reconectado: ahora de manera virtual, con amigos en otras ciudades de México y el mundo, igualmente cuarentones(as) encuarentenados(as), con los que hemos echado un trago virtual un par de veces”.

Cuenta que también se siente más creativo. “He tenido el tiempo y la simpleza para practicar cosas que antes la falta de tiempo no me permitía (como dibujar en acuarela, tocar la armónica y el acordeón, cultivar cebollas y cempasúchiles. Ha sido una gran experiencia. Sé que quedarme en casa es una gran fortuna y procuro empatía y apoyo a quienes no paran de salir a las calles”

Hace unas semanas, su novia se mudó con él y sus hijos. «Si bien ya lo habíamos platicado muchas veces, la cuarentena adelantó todo. Ahora empezamos una nueva rutina en la que ella está apoyándome también con los niños, especialmente en ese horario escolar que mantenemos. Ese apoyo me está ayudando mucho a mejorar el balance laboral/crianza con mis niños y confío que lo vayamos haciendo mejor conforme pase el tiempo (hasta me hace pensar más es alternativas de educación en casa)». En ese tema reconoce su situación laboral afortunada, pues sus jefes en el trabajo han mostrado mucho apoyo, la prudencia de no exponer a sus empleados y la adopción del teletrabajo en todo lo posible.

«Nos han motivado incluso a tomar los días pendientes de vacaciones en ésta temporada, sin mella en mis ingresos. Pero veo a la gran mayoría de mis familiares y amigos en una situación de mayor precariedad laboral, especialmente aquellos empleados y comerciantes informales, preocupados y cuidadosos, pero en las calles trabajando por el sustento. Modificaría esa situación de precariedad desde las políticas públicas laborales, asistencia temporal durante la cuarentena a personas sin empleo formal, especialmente mayores de edad», expresa Damián.

Le pregunté si ha descubierto algo de su rol de padre en este tiempo. “He descubierto mi capacidad (y responsabilidad) para dar confianza y tranquilidad a mis hijos a través de una rutina estable y equilibrada. Tenemos un horario que procuramos mantener y nos ayuda a dar ritmo, distinguir entre días de la semana y fines de semana para estudiar. También he aprovechado para hacer manualidades y juegos con mis hijos y hacer muchas cosas que teníamos pendientes: jugar con barro, poner la alberquita inflable, hacer composta y hortalizas, hornear un quiché de jamón con queso”, comenta con entusiasmo.

Algo que también descubrió, es cómo va aflorando el crecimiento natural de sus hijos, marcado por su vivencia de la cuarentena. “Están creciendo, sé que cuando vuelvan a ver a sus compañeros de escuela estarán todos más grandes y más adultos, tras vivir la pandemia a tan corta edad; higiene y disciplina quedarán marcados por el recreo de estos tiempos. La era va dejando una impronta en sus mentes tiernas, en sus cubre bocas, bromas, dudas, dibujos y temores circula el COVID, coco de estos nuevos tiempos».

También me platica que decidió poner un filtro en casa a la información detallada de la crisis. “Ya desde antes de cuarentena, en esta casa no se ven noticiarios y menos frente a los niños, pero ahora redoblo esfuerzo con los adultos a mi alrededor para no hablar demasiado del tema frente a los niños (o no mucho, al menos) y ofrecer a mis hijos una visión filtrada, que recalque la importancia de cuidarse, de cuidar a los demás, pero sin generar alarmas adicionales”.

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