¿Por qué NO entendemos la INCLUSIÓN en Cine y TV?


La semana pasada, Netflix hizo el anuncio que tenía en vela a miles de personas del lado más clavado del mundo friki, cuando reveló su casting extendido de protagonistas para la adaptación del aclamado cómic de culto The Sandman, del mítico escritor británico Neil Gaiman, el cual marcó para siempre la forma de entender el noveno arte y que por muchos años se consideró inadaptable, pero que, desde que se supo el tamaño de producción y el involucramiento directo de su creador, levantó una expectativa enorme…

…Sin embargo, al mostrar las imágenes de esta segunda tanda de protagonistas, el odio inmediato hacia las personas elegidas generó una ola de ataques debido a la multicitada, pero siempre mal entendida y odiada, “inclusión forzada” y la “agenda progre”.

Gente ofendidísima por el casting de The Sandman: la elección de Desire, un cast no binario, y sobre todo el del ultra amado personaje de Death, que en el cómic es un icono de la contracultura Dark, y que en la serie será una persona afrodescendiente (porque claro, tooodos los darks son caucásicos…)

Lo cierto, es que la próxima adaptación The Sandman solo ha sido el enésimo producto escandalizador de la moral y las buenas costumbres: este mismo fin de semana, mientras escribía este texto, la gente vociferó por un par de personajes secundarios cuya tez cambió en el nuevo live-action de Disney, Cruella; y no hace mucho, me salí de un grupo de Facebook de cinéfilos porque el administrador dijo que “obvio no era racista” pero que le parecía “asqueroso” [súper Sic!] que le cambiaran la raza a un personaje de The Stand, una adaptación para la TV del clásico de Stephen King…

Estos ejemplos son solo una gota en un nuevo mar de productos atacados por el lado más conservador y fundamentalista de la sociedad, que clama en su delirio y miedo a perder su dominio social, que “se buscan imponer agendas que destruyan los valores tradicionales”.

Pero nada de esto, es nuevo, ni es una moda, ni está orquestado maquiavélicamente con el único fin de perjudicarte a ti y a nadie más que a ti:

Por décadas, siempre se desarrollaban productos dirigidos a, creados y representados por hombres blancos heterosexuales… y todo era a partir de esa visión hegemónica… entonces, no había representatividad del resto de sociedades.

Esto no era exclusivo de las industrias culturales: incluso Immanuel Wallerstein plateaba en uno de sus textos más clásicos, básicos y esenciales, la necesidad de “abrir” las ciencias sociales porque, durante el siglo XX, (con mayor énfasis en la posguerra) la misma gente se redefinió y dio fin al gran discurso hegemónico de “una sola sociedad”, para finalmente conseguir una ruptura en lo político, económico, social y mediático… no era una sola, éramos muchas micro sociedades buscando su propia voz, su representación y sus derechos a ser visibilizadas y ser parte importante fundamental de la construcción de la evolución de la humanidad.

Dicho cambio social trajo la construcción de las causas de esas (a veces no tan) micro sociedades, donde en todos los aspectos, lucharon por ser tomadas en cuenta, incluyendo por supuesto, dentro de la cultura de masas… Entonces, en la inmensa mayoría de las veces, y sin importar que la narrativa no lo necesitara o no lo justificara, teníamos a hombres blancos protagonistas (¡y mujeres sexualizadas en papeles secundarios, por supuesto!) representándolo todo, literalmente, todo… así que hoy, tras décadas de lucha, protestas y activismo, estas contraculturas han ganado espacios en diversos ámbitos sociales y políticos, y es justo que los recuperen también en los ámbitos del entretenimiento…

Ahora bien, ¿por qué a la gente le molesta tanto? Pues por cinco motivos principalmente:

1) Porque «se meten» con su nostalgia: los productos que se consumen por ésta, se hacen para recordarnos exactamente cómo era nuestra vida en tiempos más sencillos… y cambiar el más mínimo detalle, hace que se pierda esa fantasía de que siguen ahí, sin responsabilidades, siendo jóvenes todavía…

2) Porque somos incapaces de entender que los nuevos productos (aun si se utilizan los mismos tópicos que en nuestra infancia / adolescencia / juventud) NO están dirigidos a nosotr@s, sino a una nueva generación con otra visión social y que se busca que su nueva idiosincrasia esté alejada de la violencia, los vicios y prejuicios culturales que, por décadas, hemos normalizado las “viejas” generaciones (se supone que es objetivo de la evolución: el que cada nueva generación sea “mejor” que la anterior y no se repitan errores y omisiones del pasado)…  Y si “se siguen usando los mismos personajes en vez de crearse nuevos” (como muchos frikis ofendidos demandan), es precisamente para acentuar la necesidad de cambio a partir de modelos de influencia ya establecidos, transgeneracionales, más grandes y de mayor alcance.

3) Porque perdemos de vista que estos productos SON UNA ADAPTACIÓN: a otro medio, a otra generación, y a otra coyuntura con una forma diferente de ver la vida… una adaptación NO TIENE que ser idéntica a la original… si tanto te molestan estos cambios, siempre puedes regresar el material de origen, no es como que vayan a destruir lo existente, o a viajar al pasado para modificarlo.

4) Aceptémoslo: porque somos unos malditos narcisistas, racistas, clasistas, etc., que no queremos que existan otras representaciones que no sean la propia… y todo este discurso de odio tiene que ver con ese miedo hacia todo lo que sea diferente: nos aterra, porque no lo entendemos.

A pesar de que Miles Morales fue creado hace una década, hubo personas quejándose porque en el filme de 2018 «Spider-Man: Into the Spider-Verse», aparecía «forzadamente» un «Spider-Man Negro».

Existen montones de ejemplos de productos clásicos, de culto, contemporáneos, y un montón más que ni siquiera sé cuáles son (porque no están dirigidos a un segmento generacional como el mío), donde podemos ver la inclusión como parte de una nueva representatividad social que por años se ha esperado… pero, lo más curioso con los ejemplos específicos que me hicieron escribir este texto, es que sus críticas son aún más absurdas:

En Cruella, la representación no solo obedece a los valores actuales de su compañía productora, sino que además, el cambio de raza NO afecta en lo más mínimo la trama, ni el desarrollo de sus personajes (que además, son absolutamente secundarios y uno de ellos hasta prescindible, al menos en esta primera entrega), simplemente es intrascendente dicho cambio y, por el contrario, al ser un live-action, representa muchísimo mejor las diferencias de clase en el siempre multicultural Londres de los 70.

Por su parte, The Sandman es, simple y sencillamente uno de los mejores textos fantásticos literarios de la historia: tanto en cómics como en general… y, aparte de su brillante historia e impecable narrativa, otro de los incontables elementos para serlo, era que, en 1989, y durante la primera mitad de los 90 que se publicó, YA era un cómic diverso y trasgresor: hablando de protagonistas imperfectos, feminismo, derechos trans, de identidad de género, de familias diversas, trato ético a los animales, con personas con vidas no convencionales, y con personajes no binarios, desde hace 30 años (justo cuando el resto de la industria fue tomada por dibujantes con mentes de adolescente caliente que hipersexualizaban todo).

Por ello, y como si todo lo anterior no fuera suficiente, falta el argumento más importante… Neil Gaiman aprobó estos cambios, es SU voluntad… por lo que viene el demoledor motivo número 5) Porque no entendemos que un artista, con SU creación, puede hacer lo que se le pinches venga en gana… Además, como él mismo lo dijo, en la misma mitología que él creó, siguen siendo válidos estos cambios, pues Lxs Eternxs son seres que aparecen y tienen su forma según quien los imagine: por eso Morfeo ha sido de diferentes formas, colores, y hasta seres vivos diferentes al humano… así que es perfectamente válido en la historia y es claro que quien critica los cambios, nunca leyó, o de plano no entendió The Sandman.

Un detalle adicional: si no tuviéramos nuestras mentes tan cerradas y la cabeza tan metida en nuestro… ejem… conservadurismo, incluso a los hombres blancos heterosexuales chavorucos privilegiados, nos ha beneficiado esa apertura que la diversidad social ha buscado y conseguido: de repente, ser friki dejó de ser un estigma para alguien mayor de 18 años; y podemos vivir nuestros fanatismo geek sin que nadie nos mal mire… Todo gracias a esas sociedades diversas que han luchado para terminar con los prejuicios y buscar una normalización de su presencia, en ámbitos profundos, o de mero entretenimiento… 

Al final, si todos estos argumentos no te son suficientes, es claro que, si tu molestia por una adaptación, un producto de entretenimiento, una película, o una serie real o animada, es muy grande, lo único que ese enojo hace, es esconder mucho odio, miedo y frustración contra una sociedad donde no todos se ven como tú… y justo por eso, crees que no valen lo mismo que tú… y ahí, ni Sandman, ni Cruella, ni nadie de los personajes diversos, tiene la culpa de tus prejuicios anacrónicos disfrazados de banderas frikis…

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