Infancia

Con la convicción de poner los derechos humanos en el centro del trabajo del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Pachuca, este lunes quedó integrado y se tomó protesta al nuevo patronato de esta instancia del Concejo Municipal.

El compromiso, explicó el maestro Luis Alberto Rodríguez Ángeles, presidente honorario, es sentar las bases para que las familias de la capital del estado sepan que sus derechos ganados nadie se los quitará ya.

“Nunca más un DIF de los de arriba y de los de abajo. Esa brecha de clases se acabó. Estamos dignificando las tareas del DIF Pachuca, devolviendo los derechos y la dignidad a quienes trabajan en el DIF Pachuca y los destinatarios de sus servicios”, expresó Luis Alberto Rodríguez Ángeles.

Informó el trabajo realizado en este poco más de un mes que lleva el Concejo Municipal Interino de Pachuca, a cargo de la doctora Tania Eréndira Meza Escorza, se ha desarrollado bajo cuatro ejes.

  • Combate frontal, directo y absoluto a todo tipo de violencia contra las infancias.
  • Reconocimiento a todo tipo de infancia
  • Reconocimiento y protección a todo tipo de familias
  • Lucha por el establecimiento de paternidades responsables.

La concejera presidenta, Tania Eréndira Meza Escorza aseguró que en estos poco más de 30 días de gestión el DIF Pachuca ha estado yendo con los derechos por delante lo que, afirmó, muy pronto se podría constatar.

El patronato es integrado ahora por Moisés Martínez, Brenda Odeth Lemus Vallarta, Greyss Olmos Castañeda, María Antonieta Domínguez Ayala, Erick Javier Sánchez Garnica, todos ellos representantes de la iniciativa privada y por María de la Luz Alejandra Guerrero Funes, Irma Magalli Piña Bedolla y Ninfa Guadalupe Sánchez Vargas, del sector social.

Poco antes de la toma de protesta de los nuevos integrantes del patronato, se realizó la Sesión Ordinaria de la Junta de Gobierno del Sistema DIF Pachuca, en donde la directora del Sistema DIF Pachuca, maestra Ingrid Verónica Baños Guerrero presentó el informe correspondiente al tercer trimestre.

Indicó que en ese lapso se brindaron 560 servicios de atención médica, 21 valoraciones médico-jurídicas, 11 tratamientos rehabilitadores a pacientes con discapacidad temporal o permanente y 15 consultas médicas de rehabilitación a pacientes iniciales, además de un taller virtual sobre Matrimonio Consciente.

También se ofrecieron mil 962 desayunos escolares fríos y 600 calientes, principalmente a niños y niñas de las colonias Camelia, Guadalupe, Nopancalco, Plutarco, Santa Julia, Tlapacoya y La Raza.

En apoyo asistencial se realizaron estudios médicos a 26 personas, se respaldó con pañales a 26 personas, se entregaron becas W/15 a 836 niñas y niños y se realizaron campañas de sensibilización sobre Cultura de la Discapacidad en beneficio de 330 personas.

En asistencia jurídica se brindaron 195 asesorías, se gestionaron 39 juicios en materia familiar y trabajo social realizó 37 investigaciones.

a las pocas horas que salió la nota «Aman la ESCUELA, pero no tienen INTERNET, celular y les ROBARON LA TELE«, me contactaron de gobierno, específicamente, de la Secretaría de Planeación y Desarrollo Social. Diana, la particular del secretario, me dijo que, por instrucciones del gobernador Omar Fayad, había que ayudar inmediatamente a la familia, por lo que requería la mayor información posible: qué era lo que requerían lo pequeños, a qué hora podrían localizarlos y lo más importante, dónde exactamente.

Me dispuse a platicarle que Carlitos y Ximena sólo comparten un cuentito de animales que ya hasta se saben de memoria, y que encontraban a su mamá antes de las 12 del día y después de las 9 de la noche. Con ayuda de Google Maps, tracé la ruta y le envié una captura de pantalla de la fachada; de cualquier manera, me ofrecí a ir nuevamente con ellos.

A las 12 horas del día siguiente le fue entregada en su vivienda a la señora Griselda de manos del secretario Lamán Carranza Ramírez, una computadora portátil, una pantalla inteligente, una despensa y una caja llena de útiles escolares, colores, crayolas, libretas y cuentos.

El niño y la niña estaban muy contentos con sus nuevos cuentos y colores, Griselda muy agradecida con el secretario Carranza y, por supuesto, con el gobernador Omar Fayad. Hoy fui nuevamente con la intención de tomarles más fotos con sus nuevas cositas, pero no estaban. Me comentó un vecino que, al parecer, la familia fue a la escuela de Carlitos a preguntar por sus libros escolares.

Carlitos y Ximena son dos pequeños que viven en el barrio de La Surtidora, en el centro de Pachuca. A su corta edad, muestran mucha curiosidad y entusiasmo por aprender cosas nuevas en la escuela. Por desgracia, la nueva normalidad derivada del Covid-19, obligó a los planteles a impartir sus clases a distancia y en línea y esto representa un gran obstáculo para sus ganas de leer y colorear, pues no cuentan con internet, computadora o celular, ni siquiera útiles o una televisión, para poder tomar sus clases. Ahora, ya van atrasados en este nuevo ciclo escolar.

Griselda, su mamá, se ha enfrentado a múltiples obstáculos para sacar adelante a sus hijos, pues aparte de la crisis económica, hace poco le robaron algunas pertenencias en su propio hogar, incluída la pequeña televisión con la que contaban. Así, mientras algunos sueñan con el el videojuego de moda y se enojan porque creen que las clases a distancia son una pérdida de tiempo, la ilusión de Xime y Carlitos es tener una tele, un DVD, películas, muchos colores, libretas y cuentos para leer y colorear, y alimentar esas ansias inagotables de aprender.

Luis Alberto Delgado Santiago es músico y dirige el Semillero Creativo de producción audiovisual en Tlahuelilpan de Ocampo, Hidalgo, donde cada día, niñas, niños y jóvenes aprenden canto, guitarra, melódica y fotografía.

El Semillero comenzó sus actividades en el Centro Cultural Regional del municipio durante el verano de 2019. Tras un cierre exitoso, se planteó que fuera llevado a comunidades con altos índices de violencia, así que Luis Alberto empezó a acudir en septiembre de 2019 a las colonias Cerro de la Cruz y Cuauhtémoc. “Atendiendo a la seguridad de los participantes del Semillero, las escuelas nos abrieron las puertas para hacer comunidad y comenzar a sembrar semillas de arte con mucho entusiasmo”, relata.

Lentamente más oportunidades se presentaron, una de ellas fue la invitación al Concurso de Coros de Música Tradicional Mexicana, donde el Semillero a cargo de Luis ganó el primer lugar. “Este hecho marcó un nuevo camino y abrió el panorama artístico a niñas, niños y jóvenes respecto a lo que son capaces de lograr”.

Así, se incorporaron nuevos miembros y los padres y madres de familia comenzaron a imprimir más entusiasmo en el apoyo hacia el Semillero y sus hijos(as); “esta fue la razón de que se ampliaran las asignaturas artísticas y se impartieran entonces clases de guitarra, melódica y fotografía, que funcionan como los ejes rectores del Semillero de producción audiovisual”, explica Luis.

Entonces las familias adquirieron melódicas y guitarras, y se gestionó con empresas privadas la adquisición de cámaras digitales, proceso que quedó inconcluso con la llegada de la pandemia. Sin embargo, eso no ha frenado el desarrollo artístico fotográfico de los(as) inscritos(as) al Semillero, ya que con la cámara del celular y tabletas se han realizado excelentes trabajos.

Actualmente son 11 niñas, 11 niños, 22 hombres jóvenes y 3 mujeres jóvenes quienes integran este Semillero Creativo, y que continúan a pesar del confinamiento. “La brecha digital no nos ha favorecido, ya que la mayoría no cuenta con internet. El amor al arte es lo que ha hecho que durante estos meses las semillas [niños, niñas y jóvenes] y padres de familia busquen la forma de conectarse a internet o tener contacto a través de llamadas telefónicas. Sin duda no ha sido un trabajo fácil, pero poco a poco lo estamos afrontando”, afirma Luis, comprometido y convencido de continuar.

 

Como se mencionó anteriormente, Tlahuelilpan de Ocampo está dentro de los focos rojos del país por su alto índice de violencia, pero a través del Semillero Creativo de producción audiovisual, los niños, niñas y jóvenes han encontrado en el arte, en la música, no sólo un derecho humano, sino un refugio.

El lunes pasado, niñas y niños regresaron a clases. Algunos(as) lo hicieron a través de televisión, otros(as) desde plataformas como Zoom; muchos(as) más quizá no lo hicieron, a causa de las desigualdades sociales, principalmente.

La decisión de volver de esta manera la tomaron las personas adultas, no se les consultó a los(as) niños(as) si la manera virtual era la que deseaban, si las horas frente a la pantalla les resultan adecuadas, si preferían parar hasta regresar al espacio escolar; si querían aprender otra cosa o de una manera distinta hasta volver…

Se dio por hecho que todos(as) poseen televisión, celular, computadora, tabletas, acceso a internet. Se ignoraron las necesidades y deseos propios de su edad, edad en la que ya son humanos completos, no proyectos dé.

Decidí acercarme al grupo de niñas, niños y adolescentes que tengo a mi alrededor. Cuando les pregunté cómo les fue durante su primer día de clases, si deseaban volver de esta manera a la escuela y por qué, respondieron:

«Me gustó mi clase y extraño a mis amigos». Emyli, 5 años

«Yo no quería estudiar en la tele, yo quería ir a la escuela, conocer a mis compañeros, a la maestra, y jugar con otros niños». Leslie, 6 años

«No me gustó la clase de la tele porque no le entiendo, mejor ir a la escuela y ahí veo a mis compañeros, ahí veo mi mis y me dejan tarea… y aquí adentro de la tele, no les entiendo». Crisani A., 6 años

«Me gustaría entrar a las clases normal porque no le entiendo así [por la televisión]». Cristian, 6 años

«Mi primer día de clases fue divertido, aunque quería regresar a la escuela con mi maestra y mis compañeros. No me gusta la escuela por televisión… es más divertido ir a la escuela y aprendo más». Jesús Alexander, 6 años

«A mí me gustaría ya volver a la normalidad porque no me gusta hacer mis trabajos por televisión y todo eso porque me siento muy incómoda. Es muy diferente en la casa que en la escuela; en la escuela como que aprendo más y acá pues casi no». Dulce, 8 años

«A mí me gustó entrar a clases porque las veo en la televisión, pero me gustaría ir a la escuela porque se me hace menos difícil». Dulce Yamilet, 8 años

«A mí me gustaron las clases por Zoom porque son muy divertidas y así veo a mis compañeros. Las que no me gustaron son las de la tele porque siempre me dormía a las 2:00 o 3:00 de la mañana». Ailen Esmeralda, 8 años

«A mí no me gustan las clases como las están dando ahorita porque no le entiendo nada». Osmara, 8 años

«No me gusta trabajar por televisión porque es muy duro. Me gustaría estudiar por videollamada o la escuela escuela. Y extraño a mis amigos». Ingrid Abril, 10 años

«A mí no me gusta la forma en que están dando las clases porque siento que no aprendo y no le entiendo muy bien, aparte como tengo malos los ojos, me los lastimo más con la tele estando ahí pegada todo el día». América, 12 años

«La verdad a mí me parece algo estresante porque tengo que estar enfrente ahí viendo las cosas, me forzó mucho la vista, tengo los ojos llorosos y me duele la cabeza. Me parece muy estresante, la verdad. No me gusta mucho esa manera de estudiar. Mi primer día estuvo medio raro porque apenas empezaba a ver cómo iban a estar las cosas. Me tocó muy temprano y pues… a veces me agarra el sueño. Lo bueno es que no son muchas horas». Lizeth, 12 años.

«Mi primer día en clases fue lindo porque me gustó seguir estudiando, pero por otro lado no porque los horarios son muy diferentes. No me gusta que den clases en línea porque no les entiendo. No he podido hacer casi nada más que estar en las clases. Mi primer día no desayuné, no tendí mi cama, no me peiné, porque no me he acostumbrado a ese modo. Lo lindo fue que me tocó con profesores diferentes, con profesores que no conocía y me gustaría tratar. Por otro lado, estando en casa puedo convivir más conmigo misma, porque estoy solita, eso me ayuda bastante. Hace poco me deprimí porque pensaba que la vida no tenía nada de bueno, que no tenía sentido, pero hablé con mi papá, mi mamá y mi hermana y me brindaron su apoyo. Eso me hizo sentir mejor». Perla , 13 años

«Mi regreso a clases fue un poco confuso porque entré a preparatoria y no tenía muy claro cómo iba a ser todo esto de las páginas de la escuela a las que te tienes que meter, las clases en línea, todas esas cosas. Hubiera preferido clases presenciales, ya que me siento más cómoda así. Siento que el aprendizaje es mejor y tengo un desempeño y desarrollo más preparado… y siento que me ayuda a desarrollarme mejor el ir a clases presenciales que estar en la televisión o la computadora y todas esas plataformas. Extraño socializar. No me imaginaba el regreso a clases como fue ahora. No es divertido no conocer a mis compañeros. Ahorita me imagino mucho cómo serán y cosas así. Es un poco confuso y estresante estar conectándote. Es una desventaja para las personas que no tienen los materiales ni herramientas básicas para seguir estas clases en tiempo y forma. Sin embargo, aunque esto es nuevo para todos, nos tenemos que acostumbrar. Poco a poco saldremos adelante y bueno, es lo que hay. Sobre el tiempo creo que está bien porque sólo duran media hora y no me dejan tarea. Por mí está bien estudiar distintas materias, porque creo que es importante aprender lo básico de ellas, aunque creo que también estaría bien aprender un oficio». Dulce Estefanía, 15 años

¿Encuentran coincidencias entre las 14 respuestas de estas niñas, niños y adolescentes? ¿Cuándo escucharemos su voz activamente para que los «te amo», «me importas» puedan pronunciarse con honestidad? ¿Cuándo legitimaremos sus necesidades y dejaremos de tomar decisiones acerca de ellos(as) sin ellos(as)?

Esta vez dejo la reflexión abierta. Me quedo deseando y trabajando por una sociedad donde sus voces sean tomadas en cuenta y abran posibilidades de vida -en todo el sentido de la palabra- que les generen verdadero e integral bienestar.