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Hidalgo
domingo, noviembre 27, 2022

La GUERRA de fin de año

PACHUCA — Llegaría el día en el cual, el conflicto en el PRI por la candidatura al gobierno de Hidalgo, no soportaría más presión y estallaría. Y ese momento ya está aquí. Reventó el mito de la «unidad» y, ahora, dos fuerzas al interior del tricolor hidalguense están en franco choque de trenes. Por un lado, Carolina Viggiano Austria con el apoyo del Comité Ejecutivo Nacional, manipuló la alianza con el PAN y el PRD para darle la vuelta a la nominación y ser candidata, no de su Partido, sino de Acción Nacional y, por tanto, de la coalición. Por el otro, el gobernador Omar Fayad Meneses se juega su resto para evitar que la secretaria general del CEN sea nominada y lucha por hacer valer su posición como primer priísta hidalguense.

Viggiano Austria recurrió a semejante maniobra a lo «Casa de papel» para arrebatar la candidatura colándose por la puerta de atrás. Las cosas se le complicaron hace unas semanas cuando, en uno de los picos del conflicto, el PRI decidió que elegiría a su propuesta electoral a través de una Convención de Delegados, la cual estaría bajo el control del tricolor estatal; o sea, de su jefe político. Pero el movimiento de la secretaria general priísta se salió de toda proporción pues será la primera ocasión en la que el priísmo cede su histórico testaferro a otro Partido en alianza; ni más ni menos que a un PAN en vías de perder su registro local. Con todo y las estadísticas que lo colocan dos a uno abajo de Morena, ¿por qué el Revolucionario Institucional renunciaría a competir con sus siglas por la gubernatura de un Estado que aún gobierna? Simplemente, inconcebible.

O no, si se considera que la política es un juego de astucia. El PRI estatal se atrincheró tan bien y logró defender de tal manera su posición, que a Carolina Viggiano Austria no le quedó más que hacerse de la candidatura mediante un truco aliancista. El PRIANRD nacional fijó que, en Hidalgo, la candidatura la llevaría el PAN; pero que sería mujer y, además, que sería externa, o sea, no panista. Sólo les faltó poner en los requisitos que debía ser oriunda de Tepehuacán. Por eso, a Omar Fayad le sobran razones para acusar «traición». Por eso y porque no fue convocado —a propósito—, a la reunión de la Comisión Política Permanente que legitimó semejante artimaña. Porque, una cosa es que su nominado se haya quedado pequeño ante la fuerza de de su oponente, pero otra es que esa oponente haya sido incapaz de convencer al gran elector con trabajo y acuerdos. Política de la indeseable, pues.

Hay que insistir en que el gobernador jugó sus cartas y las jugó limpio. Hizo lo que le tocaba al interior del PRI. La acusación de «sumisión» al poder presidencial por parte Alejandro Moreno Cárdenas en su contra, es un despropósito ignorante. El presidente nacional del PRI que, en agosto enaltecía a Omar Fayad como uno de los referentes del priísmo en México, hoy lo acusa de «entreguismo». Así, el campechano llevó los términos de hipocresía política a otro nivel. Antes de él, no existían precedentes que le negaran a un gobernador en turno y a su Partido conducir el proceso para elegir a su candidatura. Buena, muy buena, mala o muy mala, no importaba; lo correcto era respetar esa jerarquía y disciplinarse de cara a las elecciones. Pero el Comité Ejecutivo Nacional rompió esa cortesía y Viggiano Austria jugó el as que tenía bajo la manga.

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Ahora, el sistema que por casi un siglo ha gobernado Hidalgo cruje desde sus entrañas. También, estamos en presencia del final de un otrora poderoso grupo político: el murillismo, en el cual se forjaron tanto Viggiano como Fayad. La primera, como consentida del bloque, y el segundo, como su alumno más destacado. No fue necesaria hacer valer la profecía de Fidel Velázquez: «a balazos llegamos y a balazos nos tendrán que sacar», porque el modelo cedió por su propio peso. El Revolucionario Institucional, de por si abajo en los pronósticos, se presentará a las elecciones con heridas de una guerra fratricida. Pero no todo está perdido. En medio del pleito que alimentó el morbo de fin de año, surge la voz mesurada del líder del PRI hidalguense, Julio Valera Piedras. El presidente priísta dijo que su Partido está dispuesto a luchar por lo que les pertenece, por un lado, y, por el otro, que estarán atentos a lo que marque el comité nacional. El dirigente entiende que, en el año que está entrando, el PRI podría perder algo más que las elecciones y es preciso evitarlo.

Luis Alberto Rodríguez Ángeles
Luis Alberto Rodríguez Ángeleshttp://rodriguezangeles.com/
Periodista y escritor. Premio Nacional de Periodismo en derechos humanos "Gilberto Rincón Gallardo" 2009. Doctorante en Investigación y Creación Literaria por Casa Lamm.

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