Comenzó el AÑO de HIDALGO


PACHUCA — Comenzó el año de Hidalgo. Más no por aquel infame adagio aprendido en los tiempos del caciquismo en los cuales se normalizó el saqueo en los confines de un sexenio. Por supuesto, el pueblo hidalguense puede confiar en que se impondrá la honestidad del gobernador Omar Fayad Meneses sobre todos los integrantes del Ejecutivo y, por primera vez, nos libraremos de esa práctica que vejaba al erario, fruto de nuestros salarios. Me refiero más bien a que ha iniciado el año más importante en la última era de vida pública de nuestro Estado, aquel que materializará los anhelos de alternancia política.

Todo está puesto para que la gubernatura sea contendida por dos aspirantes: Julio Menchaca Salazar, de Morena, y Carolina Viggiano Austria, del PRI, PAN y PRD. En general, serán los dos bloques que de igual manera se encuentran en tensión a nivel nacional, con una evidente ventaja para Regeneración Nacional. Y en Hidalgo, los números le otorgan la misma prevalencia al contendiente de izquierda, quien ganaría la elección de junio por más de diez puntos porcentuales sobre su rival.

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Si se concreta el caso, se escribiría historia pura en los anales de la entidad. Acabarían casi cien años de hegemonía priísta y el sistema cedería ante el arribo de la ola morena, la cual ya conquistó diecisiete gubernaturas. Y este año, además de Hidalgo, se prevé que domine sobre Oaxaca, Tamaulipas, Durango y Quintana Roo, para alcanzar veintidós Estados. No sería un despropósito afirmar que semejante fenómeno político en nuestra localidad no ocurriría desde los tiempos de Ramón M. Rosales, gobernador maderista que sepultó la herencia de los mandatarios porfiristas. Menchaca Salazar, entonces, sería el encargado de abrir de nueva cuenta los portones de la democracia hidalguense.

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