Carolina Viggiano Austria abraza una ideología extremista que arriesga la vida de las mujeres.

VIGGIANO abraza una IDEOLOGÍA EXTREMISTA que AMENAZA a las mujeres


PACHUCA — La precandidata de la alianza «Va por Hidalgo» a la gubernatura de Hidalgo, Carolina Viggiano Austria, tiene un serio dilema discursivo. Obligada a hacer precampaña ante la militancia del Partido Acción Nacional —pues no contó con el respaldo necesario de su Partido, el PRI, para ser postulada—, encuentra la necesidad de hablarles en un lenguaje propio de su ideología. Así, por un lado, dice que adscribe los postulados del panismo y, por el otro, habla de proteger la vida de las mujeres ante la violencia. Aquí deviene la contradicción: es Acción Nacional la organización política que más ha atentado contra los derechos de las niñas y mujeres en México.

En su reciente gira por Tizayuca, se informó que Carolina Viggiano «reconoció las coincidencias que tiene con los postulados de Acción Nacional, cuyo propósito es velar por el bien común de las y los habitantes de la entidad». Se encienden así dos alarmas. La primera, está relacionada a esos «postulados» que dan forma al PAN. En ellos, ese Partido señala que «el embrión humano es persona» el cual «no puede ser objeto de manipulación ni de las agresiones que conducen a su destrucción y eliminación». Es decir, condena el aborto. Sin embargo, esta es una violación tácita a las leyes que rigen a México y a Hidalgo en materia de derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, donde la interrupción del embarazo se permite hasta por doce semanas y aun más en situaciones que ponen en riesgo la vida y el bienestar de niñas y mujeres. De tal modo, los abortos mal practicados o clandestinos —obligados así por políticas como las de Acción Nacional—, representaban hasta el 19 por ciento de las muertes maternas en México, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Además, estas muertes están relacionadas a condiciones lacerantes de violencia comunitaria y familiar, lo cual, expone dos veces la vida de las mujeres.

¿Son estos postulados sobre los cuales han muerto miles de mujeres en México los que defiende Carolina Viggiano Austria?

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La segunda alarma está relacionada a lo que la propia precandidata nombró como «bien común», un concepto defendido por el PAN. Pero, más allá de su aparente bondad, ¿qué esconde el término? «Bien común» es un principio filosófico y a la vez jurídico presente en la teología católica. Cobra fuerza a partir de la obra «Suma teológica» de Santo Tomás de Aquino, la cual ha servido como fundamento filosófico de las corrientes políticas de ultraderecha bajo el concepto académico de «tomismo». ¿Y a qué se refiere? Contrario a lo que pudiera pensarse, «bien común» no se refiere a algo parecido a «que nos vaya bien a todos», sino a un «bien común político»; es decir, a «el fin de cada una de las personas que existen en la comunidad»; un fin que sólo puede dar Dios. O sea, que cada persona ocupa un lugar designado por la divinidad y éste no puede ser alterado. Es una idea que justifica la monarquía, por ejemplo, donde los reyes son designados por lo Alto y el pobre, debe cumplir su papel de vasallo sin cuestionar lo establecido.

Quizá, Carolina Viggiano Austria no tiene pleno conocimiento de lo que dijo. No es su obligación cargar con tratados filosóficos en la precampaña y podría ser que esto no le resulte atractivo. Sin embargo, cuando dice que es necesario «desarrollar políticas públicas que den mayor protección y seguridad a la población, especialmente a las mujeres, para que la equidad de género en el estado se consolide y sea erradicada la violencia en contra de ellas», debe saber que hay una contradicción severa en sus palabras. Palabras, pues, que ponen en riesgo a las mujeres, al encumbrar doctrinas que les han condenado a lo largo de la historia a sucumbir ante las leyes de la moral de los hombres.

La precandidata del PRI, PAN y PRD, pues, revictimiza a las mujeres con su discurso. Las arriesga ante sus enemigos. Los postulados que está abrazando con tal de conseguir la gubernatura, es un serio peligro para ellas y para el Estado de derecho en general. Si lo dijo a consciencia, qué peligroso; si lo dijo por ignorancia, ha de asumir su responsabilidad y disculparse ante las hidalguenses que ha colocado bajo amenaza de una ideología extremista.

LATA DE TORNILLOS

Ante las amenazas que el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno, trata de imponer sobre la posibilidad de que notables priístas asuman cargos diplomáticos a invitación del presidente López Obrador, emergió una postura razonable en voz del gobernador Omar Fayad quien, en entrevista con un medio nacional, señaló que «es un despropósito correrlos del PRI porque acepten representar a su país». En efecto, al llamado «Alito» se le olvida que las representaciones diplomáticas, como los cargos en la función pública de todos los niveles de Gobierno, no obedecen a una representación partidaria, sino al Estado mexicano. La postura del dirigente priísta choca de lleno con el pretexto de la alianza «Va por México», el cual afirma poner al país por encima de las ideologías (no tan distintas) de los Partidos que la conforman. Entonces, sí, la posición de Moreno y de quienes la secundan, no sólo es un «despropósito» sino una categórica estupidez.

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