Ratzinger, non grato en México (comunicado)

Feministas mexicanas declaran, ante la visita de Bebedicto XVI a Guanajuato,  México: El Gobierno de Guanajuato, que se muestra tan comprometido con las causas de los prejuicios en materia de educación sexual y los derechos sexuales y reproductivos, se apresta presuroso para recibir a uno de los principales enemigos de la salud sexual en el mundo

PRONUNCIAMIENTO

JOSEPH RATZINGER, PERSONA NON GRATA

LAS OMISIONES CONSTITUCIONALES DEL GOBIERNO DE GUANAJUATO

La visita de Joseph Ratzinger a México constituye un motivo más para la reflexión social. De cuestionable trayectoria, el líder formal del Estado Vaticano viene a nuestro país a pesar de su disminuida popularidad aquí, donde es muy visible que una parte significativa de la población, aunque conserva sus prácticas católicas, ya no cree en los curas ni en dogmas como la infalibilidad papal.

La libertad de creencias constituye un derecho que debe ser protegido, como también es imprescindible el respeto al Estado Laico. Los gobiernos estatales, como el federal, están obligados a respetar y mantener las distancias entre lo político y el mundo religioso, pues así lo determina la Constitución.

El atrevimiento de traer al representante de la Iglesia Católica en el mundo tan sólo unos días antes del inicio formal de las campañas electorales no puede llamarse simple coincidencia. El Gobierno Federal que encabeza el panista Felipe Calderón sabe muy bien lo que esto significa. Es un acto de deshonra pretender explotar de manera cínica y con fines políticos la religiosidad de millones de creyentes. Sin embargo, aunque una parte importante del pueblo mexicano conserva sus creencias, ya no se deja manipular de manera tan fácil y las consecuencias políticas de esta acción resultan ya contraproducentes.

Joseph Ratzinger, erigido ahora como Benedicto XVI, es un individuo cada vez más cuestionado por el triste y lamentable caso del sacerdote Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo. Las declaraciones a través de las cuales el ex prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la actual Inquisición), ahora investido en Sumo Pontífice, busca deslindarse del cura abusador de menores, resultan cada vez más endebles y risibles. La hipocresía y doble moral de la alta jerarquía de la Iglesia Católica, tan apegada al poder terrenal, está más expuesta que nunca ante la mirada del mundo. La pederastia de muchos curas católicos resulta un lastre cada vez más pesado para el exclusivo círculo de quienes toman las decisiones en el Estado Vaticano.

De manera desafortunada, durante muchos años Marcial Maciel ocupó sus redes de corrupción en México y es aquí donde las voces de inconformidad son cada vez más audibles y empoderadas, en reproche a la inacción del Estado Vaticano ante los abusos documentados en Cortes Internacionales de dicho cura. Suman varios miles de millones de dólares los que ha tenido que pagar la jerarquía católica a las víctimas de abusos sexuales cometidos por curas integrantes de los Legionarios de Cristo en muchos países, pero aquí la impunidad es todavía lo que prevalece.

Por estas razones es una vergüenza que el Gobierno del Estado de Guanajuato destine cuantiosos recursos del erario público para recibir y festejar la visita de este individuo, que tanto ha callado sobre ese lamentable caso, a pesar de la fe católica de millones de mexicanos. Es mucha la nobleza del pueblo creyente y también mucha la desvergüenza de algunos jerarcas de esa iglesia, que todavía defiende y promueve la ignorancia, los mitos y los prejuicios en torno a temas tan importantes como la sexualidad.

La oposición sistemática de la jerarquía católica al uso del condón y otros métodos anticonceptivos es un punto muy sensible que ubica al Estado Vaticano como uno de los principales enemigos de la salud sexual, que atenta contra el bienestar de las mujeres y la felicidad de las parejas en México y el mundo.

El Gobierno del Estado de Guanajuato ha mostrado poca sensibilidad y escaso interés en promover de manera amplia y comprometida la educación sexual con bases científicas, así como los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, a pesar de que es su obligación constitucional hacerlo. Las autoridades estatales además ha generado un clima de persecución y criminalización a las mujeres que deciden sobre su propia maternidad. Sin embargo, destina muchos millones de pesos para recibir con bombo y platillo al representante de un exclusivo club sacerdotal con inmenso poder terrenal, círculo elitista caracterizado por acciones y omisiones que resultan muy cuestionables para quienes aman la verdad y para quienes aún esperan la aplicación de la justicia.

La promoción turística de Guanajuato, como la de cualquier otro estado de la república, requiere acciones permanentes y sostenidas, en lugar de gastar tantos millones de pesos en una acción desesperada por mejorar la apariencia de monumentos e instalaciones urbanas que han sido descuidadas de manera irresponsable por las autoridades estatales y municipales, en una decisión apresurada tan sólo para quedar bien de manera momentánea y mediática.

El pueblo de Guanajuato tendría un estado con mayor bienestar material y paz social permanente si sus autoridades fueran más responsables en el ejercicio de sus funciones, tanto en el ámbito turístico como en el de la seguridad pública y las políticas sociales.

Resulta importante garantizar la seguridad del representante de una Iglesia-Estado, pero eso no es más importante que la seguridad de los propios guanajuatenses, a quienes el Gobierno del Estado de Guanajuato debería garantizarles la paz pública permanente y el bienestar social incluyente para todas las personas.

Es evidente la incondicionalidad existente entre los grupos conservadores, que buscan mantener al pueblo mexicano en posturas de sumisión e ignorancia. El Gobierno de Guanajuato, que se muestra tan comprometido con las causas de los prejuicios en materia de educación sexual y los derechos sexuales y reproductivos, se apresta presuroso para recibir a uno de los principales enemigos de la salud sexual en el mundo. Es claro: las autoridades estatales mantienen su fidelidad a quienes representan lo más retrógrado del avance social.

Por estas razones, declaramos Persona Non Grata a Joseph Ratzinger, conocido también como Benedicto XVI.

Exigimos al Gobierno del Estado de Guanajuato que:

1. Rinda un informe público detallado y con total transparencia sobre los recursos gastados en la visita de Benedicto XVI.

2. Cese de manera inmediata y definitiva la persecución y criminalización de las mujeres que abortan.

3. Proponga al Poder Legislativo de Guanajuato reformar la Constitución estatal para que las mujeres dejemos de ser criminalizadas por decidir sobre nuestra maternidad y embarazos.

4. Promueva con acciones específicas la educación sexual de carácter laico y con bases científicas en todos los sectores de la población.

5. Promueva los derechos sexuales y reproductivos de mujeres y hombres.

6. Implemente políticas públicas con enfoque de género.

7. Acate los compromisos internacionales firmados por México en materia de derechos de las mujeres.

AL ESTADO MEXICANO

Respeto al Estado Laico

Respeto y la no discriminación de las familias diversas.

Defensa de la vida y la libertad de las mujeres

Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (DDSER)

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