marcha nacionalistas de ucrania. SERGEY DOLZHENKO- EFE

RUSIA y UCRANIA: el mundano clamor de paz a ritmo de BLACK METAL Neonazi


Aunque la teoría de la comunicación evoluciona constantemente, uno de los elementos aún considerados para entender los fenómenos sociales de la mass media, siguen siendo los efectos de la comunicación. Dentro de estos, existe uno denominado el efecto Priming, donde el presente es lo único que le importa a la sociedad en general para tomar una historia u opinión, excluyendo cualquier hecho del pasado.

Cuando las mass media busca delimitar una agenda, los medios se ven en la necesidad de generar contenidos que se queden dentro de las mentes de las audiencias, y que fomenten un posicionamiento dentro de esa delimitación. Es decir, una vez definido el contenido, hay que buscar las historias que generen un mayor interés y sobreexplotarlas hasta que, aquellas que “no caigan dentro de los intereses” de la agenda, se vean nulificadas. En este efecto Priming (denominado así a partir del término mediático televisivo prime time, es decir, el horario estelar), la atención se concentra en un tópico específico que normalmente no es de gran trascendencia para el desarrollo social, pero sin duda de gran interés dentro de la cultura de masas (McLeod, et al, 2008).

La inmediatez de la opinión pública

Cuando el Priming se orienta a una persona en particular, el público se enfoca de forma casi desproporcionada en el desempeño de las figuras públicas en ese asunto específico, a fin de que se extienda a las posturas generales que se tiene de dichos representantes. Es decir: se forma una opinión general de una figura pública a partir exclusivamente de su actuar en el tópico seleccionado, con la intención de que, cualquier otra idea anterior al hecho, pase a un segundo término.

Dichas acciones son las que permiten que una figura antes repudiada o criticada pueda volver a tener un momento de popularidad… Cuando este efecto no se concentra en una figura en particular, sino en sucesos generales, los responsables de la promoción y difusión comentan, enfatizan y aíslan hechos; concentran la atención en un elemento específico y restan importancia a otros del pasado, es decir, crean un momentum donde la gente está concentrada en dicho suceso y todo lo demás, queda en segundo plano.

Por supuesto, esto también funciona adecuado a la agenda mediática para que la gente apoye o ataque a algo o alguien a partir de lo que sucede en el momento y olvidarse del pasado de dichos protagonistas.

Como jamás anteriormente, el mundo occidental está condenado una guerra (que está bien) y condenado el ataque (que está bien); pero en el extremismo del discurso, ha convertido a los protagonistas del conflicto en solo un unidimensional  “sádico agresor” y una “víctima blanca e inocente” (lo que, en este caso en específico, está MUY mal)… de repente, los gobiernos y otras élites de poder proclamaban su aversión y hacen honor a su ya vieja tradición de anticomunismo que rodea todo sus miedos sociales… todas estas posturas cargadas de mitos y de una idiosincrasia construida desde la guerra fría.

Pero también, bloqueos comerciales, deportivos y faranduleros se han volcado en acciones sin sentido, en rubros y terrenos donde, francamente, la diferencia o la postura es demasiado mundana y solo sirve para el confort primermundista y narcisista que te hace creer que de verdad estás haciendo algo por la tragedia

Un ejemplo de ello, es la música, incluso, en aquellos géneros que están lejos de ser mainstream o de dominio masivamente popular:

¡Di no a la guerra! … mientras escuchas a estos pinches nazis…

El viernes 4, llegó por primera vez a mi correo (y este viernes nuevamente) una newsletter de la disquera francesa de Metal Season of Mist, una de las más reconocidas dentro de los géneros extremos. Al igual que dictan los cánones de las estrategias de Relaciones Públicas y Responsabilidad Social, muchísimas empresas, marcas y figuras públicas (y la mayoría de éstas sin pensar demasiado en repercusiones más allá de subirse al discurso hegemónico) han apoyado ciega e incondicionalmente al lado ucraniano.

Al buscar dentro de su roster, Season of Mist encontró, entre un par de otras agrupaciones con aun poco reconocimiento, a una banda de Black Metal llamada Drudkh y los convirtieron en el flagship de su campaña de apoyo a Ucrania, mandando miles de correos y llenando de publicaciones frívolas sus redes sociales promocionado a los blackmetaleros y pidiendo que compremos su mercancía.

season of mist ucrania
La petición de Apoyo del sello Season of Mist en favor de los polémicos Drudkh

El problema es que Drudkh, hasta antes de este conflicto, era una banda permanentemente en el ojo del huracán por el pequeñísimo, ínfimo, minúsculo y diminuto detalle, de que siempre han sido acusados de ser una banda de ultraderecha, con letras e imaginario cargado de referencias al nazismo… ups.

A Season of Mist se le olvidó que Roman Saenko y Roman “Thurios” Blagih, miembros fundadores de esta banda –y que si bien siempre han negado (aunque más bien, han elegantemente toreado) la afiliación de la banda a movimientos neonazis– son también parte de Hate Forest, una banda abiertamente identificada con el National Socialist Black Metal (o NSBM: sí, eso es un subgénero oficial del Black); las ediciones underground de sus álbumes son obra del sello Oriana Productions, de abierta ideología nazi; Drudkh también ha dedicado álbumes a la Ukrainian Insurgent Army, una organización pro nazista, anti semitista y terrorista que, durante la Segunda Guerra Mundial, cazaba y ejecutaba judíos, y fue parte de la rebelión en la región que hoy es su país, que se alió y permitió la entrada del ejército alemán para su intento de invasión a la entonces Unión Soviética.

… Y por si quedaba alguna duda y no fuera suficientemente claro, existe mercancía oficial de Drudkh con la frase “Art for White Intellectual Elite” ... frase que no precisamente deja mucho a la imaginación o malinterpretación.

drudkh merch
Playera de Drudkh con la frase “Art for White Intellectual Elite” (Foto: Tshirtslayer)

“Olvidemos el pasado… y el contexto”

Pero, de repente, a NADIE parece importarle nada de lo anterior… justamente, como ha sucedido con nuestras posturas y opiniones acerca del conflicto internacional que nos ocupa:

Nos hemos concentrado en el discurso ambiguo y sentimentaloide de un bueno y un malo,  sin que nos detengamos a analizar que en una crisis de esta naturaleza, NO hay héroes y villanos: solo un montón de intereses externos, económicos y geopolíticos, un montón de propaganda con la que nos alimentan y, sobre todo, una absoluta necesidad de contextualizar los sucesos y entender los argumentos pasados que condujeron a la actual situación.

A nadie parece importarle que esta es una crisis que no comenzó ayer, ni se llegó a una invasión por la “locura de un megalómano”, sino que es un conflicto con una historia de por lo menos ocho años… o tal vez 31… o tal vez 81 años…

Al discurso mediático le interesan las fake news del solado / padre despidiéndose de su familia y anexas, no quiere que pienses en la guerra civil que ya existía en Dombás, Crimea, Donetsk y Lugansk, regiones que, tras el golpe de estado del 2014, quieren su independencia de Ucrania.

La farándula te pide que reces por el invadido, pero se le olvida que hace 4 años, al mundo le preocupaba y aterrorizaba el inminente crecimiento del neonazismo en esa misma región y veía con indignación e incredulidad cómo su gobierno golpista (que hoy tanto defienden) no solo lo permitía, sino que, incluso, apoyaba y sigue apoyando dichos movimientos.

Al mundo se le olvida el contexto y el pasado, y forma sus opiniones a partir de lo que vea y lea hoy… ¿Mañana? Mañana la historia será otra, y nuestra opinión, se centrará en otro extremo… y la sangre de hoy estará demasiado seca demasiado rápido, como para percibir el olor a muerte sobre el cual nos paramos para la selfie diaria con cara de preocupación por un conflicto primermundista, mientras ignoramos los cientos otros en otros sitios perdidos, de gente con religiones y colores que no lucen bien para el prime time, y de lugares que ni siquiera sabemos ni nos importa dónde se encuentran, o cómo carajos se pronuncian….

Irónico Adendum:

Como burla y coincidencia macabra de la vida y el destino, mientras comenzaba a escribir este texto, aconteció la salvaje tragedia del estadio Corregidora en el partido Querétaro vs Atlas… por lo que tuve que detener la publicación de esta columna, precisamente porque, como buena muestra del priming, prácticamente todos los Trending Topics, son relativos a los gallos blancos teñidos de sangre…

Además, mientras termino estas líneas de actualización, llega el ocho de marzo… y es fácil predecir que las redes se inundarán de vatos (con una mentalidad similar a las finísimas personas que buscaban matar a los fanáticos del equipo de enfrente el fin de semana pasado) desgarrándose las vestiduras por la “violencia sinsentido” de las feministas hacia las paredes (porque, obvio, ¡la violencia solo se justifica hacia alguien vivo que tiene una playera de color distinto a la tuya!).

Y mientras tanto, la guerra se diluye entre acontecimientos «novedosos»; entre lo líquido y lo inmediato, donde nada trasciende, donde nada se queda, y la ideología tiene una fecha de caducidad menor a lo que duran nuestras stories en la social media

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