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domingo, marzo 3, 2024

El ridículo AUTOCUIDADO

Un día en una entrevista alguien me dijo que le daba mucha risa todo este asunto “del amor propio y autocuidado”. No entendí la referencia, pero preferí no preguntar. Esas palabras me invadieron por días. ¿Está mal? ¿Será ridículo? ¿Es un autoengaño?

Hoy estamos presionadas socialmente: o somos indiferentes ante el feminismo o estamos dentro del feminismo. Todo o nada. Blanco o negro. Vivir de acuerdo con una imagen en redes sociales para subrayar nuestra felicidad o nuestra valentía. Revisar la cantidad de aprobación que nos regalan. ¿Por qué solo dio Me gusta y no Me importa o Me encorazona? ¿Me veo fea? ¿Está mal?

¿Si han experimentado esa angustia?

Si publicas una referencia al feminismo no faltan los comentarios de “feminazis”, “locas”, “exageradas”. Si no queremos colocarnos una banda en diagonal que diga “miss feminista” entonces nos falta sororidad, no pueden creerlo, algunas compañeras te dan la espalda, a otras las decepcionas.

¿Y qué pienso yo? ¿Cuáles son mis verdaderas convicciones? ¿Quién soy detrás de mi desesperada búsqueda por agradar a las demás y al mundo?

Hace un tiempo, cuando era locutora, durante un programa de radio hablé sobre la empatía, la bondad y la buena actitud, pero cuando la luz roja indicó “fuera del aire” sentí que mentía porque no practicaba ninguna de las acciones que intenté transmitir. ¿Cómo puedo brindar algo que no está en mí?, pensé.

Cómo voy a abrazar a una compañera y decirle que seamos fuertes si por dentro estoy quebrantada emocionalmente. En los espacios donde convivo con personas adictas nos dicen: ¿Cómo vas a poder asegurarle a alguien la abstinencia mientras tú consumes? Así en la vida en general. Nadie puede dar lo que no tiene. Todas podemos nombrar mujeres que en redes sociales manejan discursos feministas y en la realidad nos han juzgado, nos han discriminado. ¿Verdad que pensaron en alguna?

Por supuesto que no es ridículo pensar en el autocuidado

Y si me siento mal con algunas prácticas, dejo de hacerlas para equilibrarme mental y emocionalmente. ¿Por qué no?

Dejé de escribir mi primera columna, que se llamó “Macromachismos”; dejé de escribirle a una persona que me rechazaba; dejé de frecuentar a ciertas amistades (ya sea porque me juzgaban por no ser lo suficientemente feminista o me reprobaban por decir que lo era); dejé de insistir en una relación que no era estable.

«Dejé», mi nueva palabra clave.

No es fácil arrancarse los prejuicios y los juicios que fueron esparcidos sobre mí. Requiere compromiso y esfuerzo. Cada día intento agradarme a mí, no a las demás personas. Leí algo sobre hacer el bien en silencio. Y es lo que hago. En escenarios ocultos.

Somos libres de autocuidarnos o de no hacerlo. Somos libres de nombrarnos feministas o dejar de hacerlo. Somos libres de pensar y expresar. Tiene muy poco tiempo que comprendí que así es el amor: “Tú puedes hacer lo que quieras y yo respeto el camino que eliges”.

Soy vertical, pero preferiría ser horizontal, escribió Sylvia Plath.

Lorena Piedad
Lorena Piedad
Pachuca, 1990. Locutora y redactora. Participante de la Feria Nacional de Escritoras Mexicanas (FENALEM), edición 2022. Algunos de sus textos fueron publicados en la Antología Poéticas de los Sures Femeninos Despatriarcalizando la Poesía (Colombia, 2020) y en Voces Indómitas Primera Antología de Narrativa Breve Escrita por Mujeres (México, 2021).

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